domingo, 1 de marzo de 2026

"LA MEDIDA QUE USEMOS SERÁ 

LA QUE USARÁN PARA NOSOTROS"

Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Lucas 6,36-38

36 Sed compasivos, como también vuestro Padre es compasivo.
No juzgar a otros
(Mt 7.1-5)
37 “No juzguéis a nadie y Dios no os juzgará a vosotros. No condenéis a nadie y Dios no os condenará. Perdonad y Dios os perdonará. 38 Dad a otros y Dios os dará a vosotros: llenará vuestra bolsa con una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Dios os medirá con la misma medida con que vosotros midáis a los demás.”

DÍA 2 MARZO  CICLO  C

No hay que pensar en un Dios que necesita contemplarnos para usar nuestra medida para juzgarnos.

-       Dios es más que nosotros, es El Señor, que usa su Amor siempre como medida.

-       Es en nuestra propia vida donde, más pronto que tarde, vemos aplicada la medida usada; la propia vida encauza la verdad o la mentira, como para no atribuirle a Dios causas que nosotros creamos.

Resulta curioso acusarlo de los males y no atribuirle la causa de los bienes.

No siempre es inmediata la medida usada. Parece que a los que causan mal todo les va bien, y a los que se dedican al bien, no siempre lo reciben.

EL EVANGELIO, CRISTO, nos dice una vez más:

“No juzguéis y no seréis juzgados”

Lo que vemos no responde a toda la realidad que vivimos.

-       El ser humano, que hace el bien, que aprenda a no juzgarse a sí mismo por lo que ve en los demás, sino que sea feliz en hacer el bien.

-       Hacer bien y sufrir por amor y con fe es corresponder al Amor de Dios, y ser feliz aunque la vida no favorezca. Nuestra referencia es la fe.

-       No juzguemos la vida de los demás aunque nos parezca que todo le va bien a quien obra mal; bastante incoherencia y sufrimiento es tener que huir de sí mismo, para no ser consciente del bien que podría hacer y del mal que hace y, peor aún si es inconsciente al justificarlo.

“Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”

-       La misericordia debemos empezar por aplicarla a nosotros mismos; no es fácil amar nuestra vida, sobre todo cuando es experimentada con sufrimiento sin causa propia.

-       Amarse y tener misericordia no hay que confundirlo con tenernos compasión, tenernos lástima, porque desdice la verdad de amarnos.

·       Amarnos es una forma de orar y ofrecer lo que vivimos;  a veces entendiendo y otras muchas, sin saber por qué.

“Perdonad, y seréis perdonados”

-       También el ejercicio de perdonar comienza en uno mismo; en esto sí que tenemos que ser prudentes para saber confiar en el perdón divino, que no juzga por apariencias, sino desde la verdad, para perdonarnos cuando no entendemos las causas del sufrimiento, y los pensamientos y sentimientos corren negativamente por nuestra mente y nuestro corazón.

-       También Dios conoce esta realidad. Perdonarnos es saber confiar en el perdón de Dios.

A veces no le podemos ofrecer otra cosa que la aparente negatividad sufrida de nuestra vida, y  la dejamos como ofrenda al Dios-Amor.

¡Qué grande es poder ofrecer a Dios sólo nuestra pobreza humana!

Disponer nuestro espíritu a ver las cosas desde Dios es capacitarnos para entender que se nos verterá una medida generosa, colmada, remecida, rebosante ya, “ahora y aquí”, según la medida que hemos usado.    

Federico Allara 


SANTORAL DEL DÍA 

s. Angela de la Cruz, virgen


NADA ES IMPOSIBLR PARA TI





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