"LA MEDIDA QUE USEMOS SERÁ
LA QUE USARÁN PARA NOSOTROS"
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Lucas 6,36-3836 Sed compasivos, como también vuestro Padre es compasivo. No juzgar a otros (Mt 7.1-5) 37 “No juzguéis a nadie y Dios no os juzgará a vosotros. No condenéis a nadie y Dios no os condenará. Perdonad y Dios os perdonará. 38 Dad a otros y Dios os dará a vosotros: llenará vuestra bolsa con una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Dios os medirá con la misma medida con que vosotros midáis a los demás.” |
DÍA 2 MARZO CICLO C
No
hay que pensar en un Dios que necesita contemplarnos para usar nuestra medida
para juzgarnos.
-
Dios
es más que nosotros,
es El Señor, que usa su Amor siempre
como medida.
-
Es
en nuestra propia vida donde, más pronto que tarde, vemos aplicada la medida usada; la
propia vida encauza la verdad o la mentira, como para no atribuirle a Dios causas
que nosotros creamos.
Resulta
curioso acusarlo de los males y no
atribuirle la causa de los bienes.
No siempre es inmediata
la medida usada. Parece que a los que causan mal todo les va bien, y a los que se dedican al
bien, no siempre lo reciben.
EL EVANGELIO, CRISTO, nos dice una vez más:
“No juzguéis y no seréis juzgados”
Lo que vemos no
responde a toda la realidad que vivimos.
-
El ser humano, que hace el
bien, que aprenda a no juzgarse a
sí mismo por lo que ve en los demás, sino que sea feliz en hacer el bien.
-
Hacer bien y
sufrir por amor y con fe es corresponder al Amor de Dios, y ser feliz aunque
la vida no favorezca. Nuestra referencia es la fe.
- No juzguemos la vida de los demás aunque nos parezca
que todo le va bien a quien obra mal; bastante incoherencia y
sufrimiento es tener que huir de sí mismo, para no ser consciente del
bien que podría hacer y del mal que hace y, peor aún si es inconsciente al justificarlo.
“Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso”
-
La misericordia
debemos empezar por aplicarla a nosotros mismos; no es fácil amar nuestra
vida, sobre todo cuando
es experimentada con sufrimiento sin causa propia.
-
Amarse y tener misericordia no hay que
confundirlo con tenernos compasión, tenernos lástima, porque desdice
la verdad de amarnos.
·
Amarnos es una
forma de orar y ofrecer lo que vivimos; a veces entendiendo y otras muchas, sin saber
por qué.
“Perdonad, y seréis perdonados”
-
También el
ejercicio de perdonar comienza en uno mismo; en esto sí que tenemos que ser prudentes para saber confiar en el perdón divino, que no juzga por
apariencias, sino desde la verdad, para perdonarnos cuando no
entendemos las causas del sufrimiento,
y los pensamientos y sentimientos corren negativamente por nuestra mente y
nuestro corazón.
-
También Dios
conoce esta realidad. Perdonarnos es saber
confiar en el perdón de Dios.
A veces no le podemos
ofrecer otra cosa que la aparente negatividad sufrida de nuestra
vida, y la dejamos como ofrenda al Dios-Amor.
¡Qué grande es poder ofrecer a Dios sólo nuestra
pobreza humana!
Disponer nuestro
espíritu a ver
las cosas desde Dios es capacitarnos
para entender que “se nos verterá una medida generosa, colmada, remecida, rebosante…” ya,
“ahora y aquí”, según la medida que hemos usado.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA

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