ESTE ES MI HIJO, EL AMADO,
EN QUIEN ME COMPLAZCO. ESCUCHADLE
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 17,1-9
II DOMINGO DE CUARESMA
CICLO A
Gn 12,1-4
“En
aquellos días”, en aquel tiempo,
(nos remontamos a tiempos de Enoc, hijo de Caín, hijo de Adán, según libros
apócrifos) y (Noé, hijo de Lamec, nieto de Matusalén, nació unos tres mil a.
Cristo), pero nuestra historia de
Salvación comienza con la elección de Abrán; esta elección por parte de
Dios es un presente que marca el antes y el después.
-
Somos
descendientes de Abrán, a quien Dios cambió su nombre por Abrahán, (Gn.17,5); nombre hebreo que
significa: “Padre de una multitud”.
· Lo relevante de la Palabra de Dios para
nosotros es lo que nos enseña a través de los hechos, y
la enseñanza es más importante que la realidad o no de los mismos hechos.
“Sal de tu tierra, de
tu patria, y de la casa de tus padres”
- Cuando S.
Francisco de Asís nos habla del “desapropio personal”,
después de haber conocido y optado por seguir las huellas de Jesús, pobre, no
hace más que entender lo que Dios le pidió a Abrahán cuando le llamó.
-
El “desapropio”,
es decir, vaciarse completamente para poder vivir la opción, es tan antiguo como lo es la elección del primer ser humano para cumplir la voluntad de Dios.
Toda libre opción -sea la de tomar una profesión, sea la vida
de matrimonio o de una de las vocaciones religiosas-, como decisión que determine la vida exige estas
condiciones, que en principio nos parecen casi imposibles.
- Pretender
compaginar la opción guardando lo que pensamos que nos cubre la vida, en el fondo, es apoyarnos en
seguridades, que tarde o temprano serán un posible deterioro de
la libre opción.
- Sal de tu tierra,
porque entrar a vivir otra vida optada
significa convencerse de que es pisar otra tierra; no es olvidar, pero sí saber
que el pasado no es ya presente.
- Sal de tu patria, porque “nuestra
patria” es nuestro “yo” antes de lo que pensamos y amamos por patria de la que no se nos
pide renegar, sino salir del “yo” cuando
éste puede marcar unos límites que sean un obstáculo para la vida vivida en
“otra tierra”.
- Salir de la casa de tus padres
es un signo de madurez humana; debemos amar siempre lo
que ha sido y será nuestro hogar, pero el nuevo exige estar de
cuerpo entero; no es normal pensar que se puede vivir con un pie en cada hogar.
·
Tomar decisiones que marcan el futuro sólo es
posible
a) después de habernos interrogado por el sentido
de la vida y haberlo hallado,
b) después de saber que vivir es convivir y ser
para los demás, y
c) después de ver horizontes de futuro.
- Cuestiones
muy “de hoy”, porque la humanidad está perdiendo el sentido de la vida, el
individualismo dificulta saber convivir
y el futuro es muy inseguro para
esta generación; todo lo cual nos
ayuda a discernir muchos de los problemas que vivimos hoy.
Tim 1,8-10
·
¡Cuánta luz pone a nuestra vida conocer a
Jesús por medio del Evangelio!
Mt 17,1-9
·
Jesús tenía la costumbre de apartar de los
demás en algún momento de curación.
- La fe
es una manera de apartarnos de una realidad para
tener la experiencia de otra.
- La fe nos
permite ver lo que en medio de la realidad, que nos rodea, somos incapaces de poder ver; aquí estamos habiéndonos apartado de nuestros ambientes
para vivir la fe en comunidad.
·
En esta ocasión Jesús apartó, incluso del grupo de los elegidos, a tres de sus discípulos para vivir la experiencia de verle
transfigurado, es decir, revelado
desde otra figura, que nunca habían visto.
·
¿Qué enseñanzas nos revela el hecho?
- Que
Jesús es cumplidor de la Ley (Moisés) y los Profetas (Elías).
- Que
vivir una experiencia gratuita, reveladora místicamente en el alma humana, hace expresar íntimamente: ¡Qué bueno es que estemos aquí!
-
Que los tres son testigos en el Monte Tabor de lo que fue Juan y el mismo Jesús, en el
Jordán:
“Desde la
nube oyeron: Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo”.
-
Que las experiencias más grandes por Dios
reveladas a los seres humanos no son garantía de fidelidad, para demostrarnos que, ser fieles y salvarnos, no depende de los milagros ni de las
revelaciones, sino de la Misericordia
de Dios, por los méritos de Cristo y por el Don del Espíritu Santo.
-
Que creamos a los testigos desde su pobreza, su falta de fidelidad y a
pesar de poder llegar a ser traidores.
La Verdad de Dios la hemos de creer a
través de los medios, sabiendo que éstos no son absolutos, sino que sólo lo
es Dios.
Por esto entendemos, que Jesús les dijera que
“No contaran
a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos”.
-
Sólo el Espíritu les hizo creer que el Crucificado era el
Resucitado, para ser testigos.
De
Dios es siempre la iniciativa de llegar a nuestra vida; de nosotros, el riesgo
de ser libres a su imagen, porque
nos podemos quedar con lo que tenemos en las manos pensando vivir igualmente
en el Edén.
La Transfiguración no fue un sueño; lo es despertar conociendo la realidad de
un mundo sin Dios.
¡Seamos agradecidos a Dios, antes de que sea
demasiado tarde!
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
s. Brígida, abadesa en Irlanda
TRANSFIGURAME SEÑOR

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