“NADIE CONOCE AL PADRE MÁS QUE EL HIJO”
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 11,25-27Sólo el Hijo sabe quién es el Padre (Lc 10.21-22) 25 Por aquel tiempo, Jesús dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que ocultaste a los sabios y entendidos. 26 Sí, Padre, porque así lo has querido." 27 “Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer. |
DÍA 15 JULIO CICLO A
Ayer
comentamos sobre la trascendencia y
la religiosidad, y veíamos que son dos realidades que “están” en todo ser humano, aunque
sea diferente la manera de ser concebidas y experimentadas.
¡Qué
soledad la de un ser que no esté vinculado a nada ni a nadie!
- Lo propio de ser humano es vivir en
relación; cuando la relación es sólo con uno mismo, es indicativo del
auténtico ateísmo: “negar a Dios y al prójimo desde la idolatría del “yo”; cuando el “yo” se interroga de forma
trascendente o religiosa busca a Dios.
“Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque
has escondido estas cosas”
-
Dios
Revelado
es todo lo contrario de un “dios escondido”; precisamente su Revelación es darnos a conocer su existencia escondida
durante “siglos”, que significa que su Ser
es eterno.
· Revelarse Dios es entrar en
nuestro tiempo,
y el sentido de lo eterno, para
nosotros, nos lo dice S. Juan: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti,
único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo” (Jn
17,3)
Alguien
puede decir que tiene fe y “no aceptar la revelación de Dios”; es la forma de dejar a Dios en su
eternidad, cuando su voluntad es
que la Luz de su Verdad ilumine a todo ser humano, que le abre su espíritu.
“Gracias Padre…, porque se las has revelado a los pequeños”
- Lo
que le ha parecido bien a Dios no es que el ser humano lo deje
escondido en lo eterno, sino que su PALABRA, que nunca vuelve vacía al
cielo, como nos decía el Evangelio del domingo, se haya
revelado a los “pequeños”.
- Los letrados y fariseos eran
creyentes, pero
se negaron a reconocer a Jesús como enviado
del Dios de su fe, y pasaron a ser “sabios y entendidos”.
“Nadie conoce al Padre más que el Hijo”
-
Negar al Hijo de Dios es no poder darse
razón de rezar a Dios como Padre.
·
¿De qué grandeza nos podemos gloriar los
seres humanos?
·
¿Qué tenemos que no lo hayamos recibido?
·
Ser “pequeños” es ser conscientes y agradecidos de reconocer
que somos lo que somos por todo
lo que hemos recibido de Dios y de tantos prójimos. No somos dueños de
lo que decimos que tenemos.
·
Ser “pequeños” es atrevernos a reconocer todo lo que les debemos a Dios y al prójimo.
·
Ser “pequeños” es ser humildes
para ver lo que nos ha dado y nos da el Dios verdadero y no otro; desde
la misma humildad, agradecer lo
recibido por tantos prójimos, desde los padres hasta los que nos han
dado lo mejor de su amor y su perdón, ¡cuántas veces sin ser
correspondidos!
Entender a Dios pasa por aceptar este modo de
vivir como “pequeños”, porque es la manera de experimentar, viendo y tocando el amor cercano.
“A quien el Hijo se lo
quiere revelar”
·
Es la voluntad de Dios llegar a todos los que
reconocen que su riqueza es
el fruto de lo que muchos se han desprendido con amor, siendo Dios
el primero
- Así es de sencillo entender la Revelación.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
s. Buenaventura de Bagnoregio,
doctor de la Iglesia, franciscano
hagase


