“El HIJO DEL HOMBRE HA VENIDO A SERVIR”
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 20, 20-28
DÍA 25 JULIO CICLO A
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Dios se había revelado al Pueblo elegido con hechos
que mostraban su omnipotencia; sin embargo, toda
la Historia de salvación, y también nuestra Historia en general, y la
nuestra personal, son una muestra del
Amor Divino y de la “ignorancia” de los seres humanos.
- ¡A eso
le llamo ignorancia!: A “no ver” las obras de amor que recibimos de Dios y de muchos
prójimos, perseverar, negativamente, en la falta de correspondencia al amor y la infidelidad a las
experiencias de su verdad, recibidas desde tantos hechos y circunstancias.
- Esta ignorancia se revela mucho más en
sabios y entendidos, que en los humanos de a pie, acostumbrados a
saber lo que cuesta el pan que comen.
- Lo
vemos también en la vida de sus discípulos; manifiestan una
grandísima “ignorancia”, porque viendo las obras y escuchando
las palabras de Jesús, que no podían ver ni escuchar todos, desde su
proximidad; sin embargo, vivían
preocupados de su futuro, “viviendo un presente de Cielo”; vemos
lo que cuesta entender a Dios, en Jesús, por poco que pensemos.
¡Cuántas veces acudimos al Crucificado, preocupados por nuestra situación personal,
a pedirle gracias, sin
contemplarle con el corazón traspasado!
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Mateo presenta a la madre de los Zebedeos
como “protagonista” pidiendo a Jesús:
“Que estos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu
derecha y otro a tu izquierda”
- Los discípulos pensaban en un reino de
aquí.
- ¡Cuánto nos gusta que nos vean en lugares
de privilegio! Son lugares de apariencia; es como se vive en el mundo.
- ¡Si de cada uno se revelara lo negativo
que hay en nosotros, qué sorpresas de fotos tendríamos!
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Estar cerca
de Jesús y seguirle es escuchar “¿Podéis
beber el cáliz que Yo he de beber?”
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Estar cerca de Jesús y seguirle es desprenderse
del vestido de las apariencias; como era “ser” entre los Doce, que no pensaban como amigos.
“Sentarse a mi derecha o
a mi izquierda, no me toca a Mí concederlo”
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Entendamos que Jesús, Dios y Hombre verdadero, vino para que pudiéramos conocer,
creer y amar a Dios, desde su Identidad Revelada en Sí mismo; pero
su Divinidad estaba escondida en su
Humanidad.
“El Hijo del Hombre ha
venido a servir y no a ser servido”
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Seguir a Jesús es
gratuidad del Padre en el Espíritu, que se nos ha dado; siendo este el
Cáliz de Jesús desde que nació y que culminó siendo condenado a morir
crucificado.
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Seguir a Jesús es responder si le amamos, desde una pregunta muy seria:
“¿Podéis beber el cáliz
que Yo he de beber?”
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¿Hemos entendido que creer y amar a Jesús es servir, amar y perdonar?
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Jesús así dio su Vida para rescatar a
muchos; así hemos de pedir la Gracia de amar para ayudarnos mutuamente a
rescatarnos de la “ignorancia”.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
AMARTE A TI, SEÑOR


