"MUJER, ¡QUÉ GRANDE ES TU FE!
HAGASE COMO QUIERES"
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 15,21-28
DÍA 16 AGOSTO CICLO A
XX DOMINGO TIEMPO ORDINARIO
-
Nosotros
somos los extranjeros atraídos
por la Misericordia divina al Monte Santo, lugar de la Presencia de Dios, llamados a estar
en su casa, que es de oración.
-
Para
Pablo somos los gentiles; él, para nosotros, fue
llamado a ser Apóstol.
·
Dios
es sabio;
para Él no existe nada que sea negativo;
lo es para nosotros, que no
tenemos la visión de todo, ni la del tiempo trascendido.
“Su rechazo es
reconciliación del mundo”
-
Su Pueblo rechazó la presencia de DIOS en
su HIJO, condenando a Jesús.
Nada ni nadie se interpone ni cambia los planes de salvación de Dios.
·
Pablo profetiza la reintegración del
Pueblo, hoy no pueblo.
-
¡Que no será la reintegración, sino
volver desde la muerte a la vida!
- Ni la
muerte es obstáculo para Dios; desde ella, vencida, nos ha devuelto la vida a todos.
·
Pablo habla de la muerte del pueblo que, reintegrado por la Misericordia de Dios a su
tiempo, será devuelto a la vida.
“Los
dones y las llamadas de Dios son irrevocables”
- La
desobediencia a Dios nos lleva a la muerte espiritual; no somos siempre conscientes de tal desobediencia, sólo es reconocida en la medida en que Dios es conocido
y aceptado.
- Su Pueblo no fue consciente de su desobediencia y nosotros tampoco, cuando en la vida nos marginamos de
la respuesta verdadera al Don de la fe.
“Dios nos encerró a todos
en desobediencia para tener Misericordia de todos”
-
Aunque sea expresado así, la causa de la desobediencia es nuestra libertad, no
Dios.
(Preparo esta homilía el día de S. Maximiliano María Kolbe; los que
puedan, lean su carta del Oficio litúrgico de hoy, para ver el valor
de la obediencia).
Mateo 15,21-28
Es importante que el texto del Evangelio nos haga pensar y abrir el corazón a
los que hoy, con los términos referidos, “son gentiles”, es decir, que
aparentemente no están donde nosotros estamos.
- Nadie
conoce el corazón de los seres humanos mejor que Dios, que además sabe los tiempos de cada uno, que no son los que
marcan los relojes, sino saber el proceso
de identidad de cada ser humano, que sólo lo ve y lo conoce Dios.
- Esta
mujer cananea, que “sale de uno de aquellos lugares”, de
los lugares que nosotros no vemos y están los que no conocemos, se puso a gritar:
“Ten compasión de mí,
Señor, Hijo de David”
-
Esta mujer, que sale de un lugar desconocido, da testimonio
de tener más fe que muchos de los que le siguen, incluidos los
discípulos llamados, con su
afirmación: “Hijo de David”.
-
Llama la atención, y algunos me lo han
comentado, que Jesús no le respondiera nada.
·
¿Podemos afirmar que Dios nos haya respondido
siempre a la primera de cambio?
·
¿Podemos darnos testimonio, mutuamente, de dónde estamos situados hoy en la fe?
·
¿Tenemos tanta fe como para tener la plena
confianza de ser correspondidos, cuando pasamos por momento difíciles que no
entendemos, como la cananea?
·
¡Cuántas veces escuchamos de creyentes:
“Dios no me escucha”!
Parece que Jesús no le respondió nada.
·
¿Quién movió el corazón de la cananea para ir
a Jesús?
·
¿Quién le dio la confianza para perseverar en
la fe y seguir orando a Jesús?
·
¿Quién le daba el saber para responder con
educación a las palabras de Jesús?
·
¿Quién esperó el final para realzar el testimonio de fe de la cananea?
·
¿Jesús fue quien no le dijo nada, o es nuestra precipitación interpretativa y
nuestro juicio, los que no decimos nada, ni
hacemos nada, “a los que salen
de algún lugar que no es el nuestro?
“Mujer, ¡qué grande es tu
fe!”
- ¡Ojalá
lo escuchara yo de labios de Jesús!
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
´
AQUÍ ESTOY SEÑOR

