“LLEGA EL ESPOSO, SALID A SU ENCUENTRO”
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 25,1-13
DÍA 28 AGOSTO CICLO A
“El esposo
tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron”
- La
presencia de las personas que amamos, y las que, desde la fe,
hemos de amar, son personas que están, pero que, un día, todos llegaremos
a no estar.
· Jesús nos propone pensar hoy la
parábola de las diez vírgenes.
-
La prudencia
invita a no perder el tiempo; la necedad, a
dormir.
- La
presencia de los seres humanos, a nuestro lado, puede provocar una especie de somnolencia, en el sentido de no aprovechar los tiempos
para vivir el regalo de la convivencia, como si las presencias
fueran eternas.
· ¿A
quién esperamos cada día? ¿Cuándo se deja la somnolencia o el estar dormidos?
Nada hay que esperar cuando
el prójimo está
presente.
“A medianoche se oyó una voz”
-
A estas vírgenes una voz les avisó que llegaba
el esposo.
· ¿Qué voz esperamos oír nosotros, a
medianoche de nuestra somnolencia?
·
¿Qué voces esperamos distinguir para despertar
a la fe, o para vivir el gozo de las presencias amadas?
La parábola nos habla de prudencia y
necedad, y Dios tiene en cuenta y acepta, desde nuestra condición humana, que nos
quedemos dormidos.
- Es al despertar; ocurre
cuando alguien llega a nuestra vida, desde la fe y como voz de alerta. Dios sabe, cómo y de qué manera, cuando advertimos nuestra prudencia o
nuestra necedad.
· Prudencia es la virtud fruto de contemplar la
realidad en su presente y de meditarla.
-
Es la virtud con capacidad de esperar, de
callar, de comprender…
· Necedad es la sinrazón de pensar que siempre “hay
tiempo”, con capacidad de improvisar…, cuando el vacío no puede llenar ninguna
vasija, ni la “nada humana” puede crear de repente la “luz, el amor, la
verdad…”.
- La necedad, ante la premura de un momento, exigente, pide caridad.
“Las necias dijeron
a la prudentes:
“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.
- ¡Cuántas
veces la necedad exige caridad cuando llegan momentos en que le falla el tener y el poder!
No confundamos lo que nos dice esta parábola;
hemos de sacar de cada una de ellas lo que nos quiere enseñar; no nos
quedemos con lo impropio de cada parábola, con interrogantes indebidos
ante la enseñanza de cada una.
-
Las prudentes, en este caso, no faltaron a la caridad.
-
Sepamos discernir lo que nos puede pasar, desde la necedad
de no buscar “con tiempo” el sentido integral de la vida, incluido el más
allá.
· Las bodas del amor hay
que celebrarlas en el aquí de la vida, porque el
más allá del tiempo, es vivir la plenitud
de lo que se ha vivido en verdad ahora.
- Quien piensa que Dios premia o castiga en
lo eterno, no lo ha conocido.
- A todos nos ha de llegar el momento en
que se nos cierra la puerta.
- ¡Cada uno pensemos, antes de llegar a
este punto final, nuestra prudencia o
necedad!
- Es, desde el aquí de la vida, como
se llega ante Dios.
- ¡Dichoso quien vela con lámpara encendida, con fe, en Dios
misericordioso!
Federico
Allara
SANTORAL DEL DÍA
EL QUE MUERE POR MI


