“SAL POR LOS CAMINOS Y
SENDEROS E INSÍSTELES”
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Lucas 14,15-24Parábola de la gran cenaj (Mt 22.1-10) 15 Al oir esto, uno de los que estaban sentados a la mesa dijo a Jesús: –¡Dichoso el que tenga parte en el banquete del reino de Dios!k 16 Jesús le dijo: –Un hombre dio una gran cena e invitó a muchos. 17 A la hora de la cena envió a su criado a decir a los invitados: ‘Venid, que ya está todo preparado.’ 18 Pero ellos comenzaron a una a excusarse. El primero dijo: ‘Acabo de comprar un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego que me disculpes.’ 19 Otro dijo: ‘He comprado cinco yuntas de bueyes y he de probarlas. Te ruego que me disculpes.’ 20 Y otro dijo: ‘No puedo ir, porque acabo de casarme.’ 21 El criado regresó y se lo contó todo a su amo. Entonces el amo, indignado, dijo a su criado: ‘Sal en seguida a las calles y callejas de la ciudad, y trae acá a los pobres, a los inválidos, a los ciegos y a los cojos.’ 22 Volvió el criado, diciendo: ‘Señor, he hecho lo que me mandaste y aún queda sitio.’ 23 Y el amo le contestó: ‘Ve por los caminos y cercados y obliga a otros a entrar, para que se llene mi casa. 24 Porque os digo que ninguno de aquellos primeros invitados comerá de mi cena.’ |
DÍA 3 NOVIEMBRE CICLO A
-
La
virtud de “saber escuchar” es propia de personas humildes y sabias; no
es propia de los que se cierran en su suficiencia y en su inteligencia.
- El
que escucha aprende de la vida, y de cualquier prójimo y
circunstancia.
· Jesús, con esta parábola,
da una lección al comensal, que
afirmaba el “deseo de ser bienaventurado”.
- Es importante el “deseo de Dios y de
ser bienaventurado”, pero hace falta la conversión.
- El deseo es un valor,
cuando no hay posibilidad de vivir la realidad.
- “Desear” es vivir como si se hubiera
cumplido el deseo; cuando no es así, todo queda en
sentimientos, y los sentimientos diluyen
los deseos.
· Dios
da como hecho “el bautismo” a quien desea ser bautizado cuando
no puede recibirlo; como también perdona
a quien se arrepiente de corazón, antes de ser reconciliado por el Sacramento.
Uno de los comensales dijo a Jesús:
“Bienaventurado el que coma en el reino de Dios”
· Todos deseamos la inmortalidad;
es un “sentimiento” innato, fruto de la
huella de la vida que, siendo creída, o no; como regalo divino crea, por sí misma, en todos los que vivimos “el signo” de ser más fuerte que la
muerte.
· Todos
deseamos,
desde la fe, llegar a ser bienaventurados;
pero tal “deseo” viene
cimentado por la “creencia de que la
Realidad de Dios es objetiva”.
- Esta creencia nos conduce a pensar en lo positivo
de todas las religiones y del sentido trascendente de la vida; pero sobre todo a pensar en lo
que significa la fe en el Dios Revelado.
·
El sentido de la inmortalidad es muy
ancho:
Va desde quien la desea, pensando en que la memoria de los
que quedan le guarde, pasando por el sentido que le dan todas
las Religiones, hasta la fe en
Dios Revelado en Cristo.
-
Nadie se da la vida, ni la “crea” la Ciencia; la palabra “crear” sólo le corresponde a Dios, que crea de la nada. El ser humano obra desde lo
que existe, por esto, no es propiamente creador, y menos de la vida.
·
Jesús responde al comensal con una parábola, “signo” de que la Vida del Reino de Dios, aquí y en la eternidad, corresponde solo a la Realidad de Dios.
“Venid, que ya está todo
preparado”
- Después de la venida del Hijo, enviado del Padre, la Mesa, del Reino de Dios, está preparada y
ofrecida aquí y en la eternidad.
“Pero todos empezaron a excusarse”
·
La inmortalidad deseada, la que sea, tiene siempre un
precio, que no se paga sólo con el deseo ni con buenos
sentimientos; de “alguna manera” hay
que corresponder a la invitación a la “boda”.
“Sal aprisa…, y tráete aquí a los pobres,
a los lisiados, a los
ciegos y a los cojos”
·
La inmortalidad la alcanzan:
a) Los
que se reconocen pobres, es decir, los que saben que poseerla no es cuestión de poder, ni de
riqueza.
b) Los
que aceptan ser ciegos, pero quieren ver, sabiendo
que no está en sus manos poder ver.
·
La verdadera inmortalidad la viven los
que “se confían a Dios, de corazón, sin pedir pruebas”, por verlas y
tocarlas desde su vida de fe.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
s. Silvia, madre de s. Gregorio Magno
MIRADLE
Tened los mismos sentimientos
y actitudes del señor




