LA VIDA ES UN ÁRBOL QUE DEBE DAR FRUTO
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Lucas 13, 2-92 Jesús les dijo: “¿Pensáis que aquellos galileos murieron así por ser más pecadores que los demás galileos? 3 Os digo que no, y que si vosotros no os volvéis a Dios, también moriréis. 4 ¿O creéis que aquellos dieciocho que murieron cuando la torre de Siloé les cayó encima, eran más culpables que los demás que vivían en Jerusalén? 5 Os digo que no, y que si vosotros no os volvéis a Dios, también moriréis.” Parábola de la higuera sin fruto 6 Jesús les contó esta parábola: “Un hombre había plantado una higuera en su viña, pero cuando fue a ver si tenía higos no encontró ninguno. 7 Así que dijo al hombre que cuidaba la viña: ‘Mira, hace tres años que vengo a esta higuera en busca de fruto, pero nunca lo encuentro. Córtala. ¿Para qué ha de ocupar terreno inútilmente?’ 8 Pero el que cuidaba la viña le contestó: ‘Señor, déjala todavía este año. Cavaré la tierra a su alrededor y le echaré abono. 9 Con eso, tal vez dé fruto; y si no, ya la cortarás.’" |
DÍA 24 OCTUBRE CICLO A
Al
margen de la vida como misterio, todo
ser humano deberíamos ser educados, desde la infancia, a reconocer que nuestra vida la debemos a ALGUIEN.
Educar es, sobre todo, ayudar a hacer pensar y a interrogarse sobre la propia existencia.
-
Los
hijos deben ser educados en casa, en
lo que ven y oyen;
esta educación es necesaria desde que nacen, si falta repercutirá en la vida posterior; educar con el
ejemplo, para que la vida,
que es como un árbol plantado, pueda dar
fruto a su medida.
- Los hijos llegan a ser humanamente lo
que los padres les han dado como alimento espiritual, desde
que nacen; Espiritual
como
condición humana, pues, poco se puede esperar de quien no es humano.
-
Los
hijos,
al nacer, no necesitan más que amor; manos que
los cuiden y acaricien, ojos que los miren con amor, y enseñarles, desde muy pronto, que sepan lo que cuesta
su vida. ¡Es la riqueza que todos tenemos!
- Los padres son responsables de la vida
que tienen en sus manos, porque los hijos no son de su propiedad; deben ayudar a sus hijos a reconocer
el amor que les dan gratuitamente, para que el hijo crezca
valorando su vida y el amor con que es amado.
“Uno tenía una higuera
plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo al
viñador: “Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera y no
lo encuentro”
-
Toda “vida” es creada para algo, y desde Dios lo es para un
destino eterno.
·
¡Cuántas vidas sesgadas antes de
crecer! ¡Cuántas eran destinadas a dar un gran fruto humano, pero el poder
ideológico lo ha impedido!, sin que nadie tenga poder ni derecho para privarnos de la vida.
·
¡Cuántas vidas, con grandes talentos, libremente se quedan sin dar fruto!
- Es a
la Humanidad, al prójimo, a quien le debemos el fruto de nuestro árbol de vida; nadie
vive de balde. Todos somos deudores de amor.
Si somos creyentes, ¿nos preocupa que Dios, que convivía con nuestros
primeros padres, “pase cada día” a ver
el fruto del árbol de nuestra vida?
· ¿Somos
conscientes de que ALGUIEN es el viñador de nuestra viña y que no se cansa de
cavar alrededor de nuestro árbol…,
con la esperanza de que demos fruto, antes de ser cortado?
·
“La Humanidad” no es “un ser” abstracto, lo
formamos todos los seres humanos que llegamos
a la vida.
·
“La Humanidad” no es Sodoma ni Gomorra, sino “el ser” que nos pide ser humanos y
que tiene derecho a que le demos el fruto.
Y
existe Dios, Creador de toda criatura y de toda vida de todo “ser humano”.
- Por Él
reconocemos que la vida es sagrada, independiente de ideologías.
- Ningún
poder domina la vida
del ser humano. “No hay que temer a quien puede matar el cuerpo, pero no el
alma de la vida”.
·
Dios
nunca manda cortar la vida.
-
La parábola nos dice que Dios espera que todos
demos fruto y que nadie ni nada impida darlo, cada cual a su medida.
- La
vida que recibimos, a Dios le ha costado su Sangre rescatarla.
¡Que nadie se considere tan rico y
suficiente que piense que puede vivir solo para sí!
La misma vida pasa cuentas en sus propios tiempos.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
s. Antonio María Claret, obispo,
fundador de la Congregación de
los Hijos del Corazón Inmaculado de María
MADRE, AQUÍ ESTOY


