domingo, 1 de noviembre de 2026

“CREED EN DIOS Y CREED TAMBIÉN EN MÍ”

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Juan 14,1-6

Jesús, el camino al Padre
14
1 “No os angustiéis: creed en Dios y creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchos lugares donde vivir; si no fuera así, no os habría dicho que voy a prepararos un lugar. 3 Y después de ir y prepararos un lugar, vendré otra vez para llevaros conmigo, para que vosotros también estéis donde yo voy a estar. 4 Ya sabéis el camino que lleva a donde yo voy.”
5 Tomás dijo a Jesús:
–Señor, no sabemos a dónde vas: ¿cómo vamos a saber el camino?
6 Jesús le contestó:
–Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre.

DÍA 2 NOVIEMBRE CICLO A

·     La vida parece un sueño, porque al paso de los años, cuando miramos hacia atrás, con mirada positiva, porque lo lógico es mirar siempre hacia adelante, reviviendo el pasado, percibimos una sensación de realismo y de sueño, de gozo y de nostalgia al comprobar que muchos de los seres humanos queridos, y conocidos, ya no están.

-    Esta es la mirada positiva del pasado, el vivo recuerdo de los que no están; es tan viva su presencia en el recuerdo, que los sientes; ¡hasta parece un sueño que no estén!

“La inmortalidad consiste en emparentar con la sabiduría” (Sab 8, 17b)

·   Sabio es quien hace de la vida un acto de amor; es decir, “vivir cada momento en verdad”, aunque el momento sea corto, porque “el amor y la verdad” lo hacen eterno.

-       Todo recuerdo del pasado es vivo, y de presencia de los que has amado, porque todo lo que vive el amor es eterno, cuando no es afecto ni puro sentimiento.

-    Poder “amar en cada momento es don unido a la sabiduría”, que también es don diferenciado de la inteligencia, porque “vivir la experiencia de lo eterno en el tiempo” exige conocer el amor en su verdad, que aleja todo egoísmo.

·       Quien niega lo eterno no puede vivir su experiencia en el tiempo.

-       Esta experiencia de amor y de eternidad, que hace posible la presencia de todo lo amado en cada recuerdo, no es la resurrección, ni tampoco creer en ella, porque “la verdad del amor y la experiencia de las presencias” las podemos vivir de forma natural y sin fe en Dios.

“Que no se turbe vuestro corazón: creed en Dios y creed en Mí”

·   Lo que Dios nos promete desde la Vida, Muerte y Resurrección de Jesús va más allá del sentido común y de la verdadera experiencia del amor.

·       Fe es creer que la Promesa se ha hecho realidad.

Nosotros somos como Pablo, que no conoció a Jesús Humano, pero lo conoció Resucitado, por lo que se nos revela que es más importante creer en los testigos del Crucificado-Resucitado, incluido Pablo, que aferrarse a los dichos y hechos de Jesús en el Evangelio; porque la fe, que Dios nos puede dar, tiene su cimentación en los testigos, que, a su vez, lo son del Evangelio y de todas las Cartas de los Apóstoles.   

·       ¿Qué son los Evangelios y las Cartas, si no la voz de los testigos?

-     A Dios lo creyeron los que tuvieron el Don de experimentarlo físicamente en la Vida de Jesús, los Doce y muchos más, y de su Resurrección, también Pablo.

No nos conformemos con el sueño de las presencias del amor.

·       Dios en Cristo nos ofrece la realidad de lo eterno, porque Él es eterno.

-       Dios no promete lugares, sino “SER EN ÉL”. “Lo veremos tal cual es”  (1 Jn 3,2)

Adónde voy, ya sabéis el camino.

Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?

Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por Mí

-  ¡Bienaventurados los que creyeron! Nos esperan e interceden por nosotros.

       Federico Allara

CONMEMORACIÓN TODOS 

LOS FIELES DIFUNTOS 

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REQUIEM AETERNAM





sábado, 31 de octubre de 2026

BIENAVENTURADOS ...

¡ALEGRAOS, ESTAD CONTENTOS...! 

 Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Mateo 5,1-12

5 SERMÓN DEL MONTE (5–7)
1 Al ver la multitud, Jesús subió al monte y se sentó. Sus discípulos se le acercaron, 2 y él comenzó a enseñarles diciendo:
La dicha verdadera ("Bienaventuranzas")
(Lc 6.20-23)
3 “Dichosos los que reconocen su pobreza espiritual, porque suyo es el reino de los cielos.
4 “Dichosos los que sufren, porque serán consolados.
5 “Dichosos los humildes, porque heredarán la tierra que Dios les ha prometido.
6 “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán satisfechos.
7 “Dichosos los compasivos, porque Dios tendrá compasión de ellos.
8 “Dichosos los de corazón limpio, porque verán a Dios.
9 “Dichosos los que trabajan por la paz, porque Dios los llamará hijos suyos.
10 “Dichosos los perseguidos por hacer lo que es justo, porque suyo es el reino de los cielos.
11 “Dichosos vosotros, cuando la gente os insulte y os maltrate, y cuando por causa mía digan contra vosotros toda clase de mentiras. 12 ¡Alegraos, estad contentos, porque en el cielo tenéis preparada una gran recompensa! Así persiguieron también a los profetas que vivieron antes que vosotros.

DÍA 1 NOVIEMBRE CICLO A  

La palabra “CIELO” se presta a muchos discernimientos, y desde nuestro mundo, piensa que es inútil perder el tiempo pensar en cielos.

-         No está en nosotros llegar a saber con certeza y evidencia si verdaderamente hay Cielo, ni qué es y cómo es.

¿Quién nos da la respuesta?

·     Cristo, Jesús de Nazaret, con su Vida, Muerte y Resurrección, por la experiencia de los testigos que vieron, tocaron y comieron con el Crucificado Resucitado.

¿Por qué Cristo?

-       Porque su Vida es Revelación para creer que, más allá de la vida y de la muerte, la vida humana y su dignidad, creada por Dios de forma singular, está destinada al CIELO, “con esperanza cierta”, para todos y cada uno, en la medida de vivir y seguir, con fe, a Cristo.

-       La misma Revelación bíblica es un proceso de pensamiento que culmina en Cristo.

-   La fe en la Resurrección de los muertos no la entendían, ni sus mismos discípulos, cuando Jesús les hablaba de su muerte y de que había de Resucitar; es también nuestro proceso.

·      El hecho de CRISTO RESUCITADO es el eje de la fe.

-  No es suficiente, para nuestra vida, aceptar el dogma de la Resurrección para vivir, desde una “verdadera conversión”, “capaces de dar la vida” por la gratuidad de aceptar la fe.

-   No nos asuste la afirmación de “ser capaces de dar la vida”, porque la vida la damos todos al morir.

-       Es bueno preguntarnos: ¿A quién le damos la vida? O, si la muerte es el final.

“Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?”

-       ¡Señor mío, tú lo sabes!

“Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la Sangre del Cordero” (Ap. 7,13-14).

·      La verdadera conversión, desde la fe, es creer que la vida la damos a Dios, amando al prójimo, sin temor a darla ya en vida, creyendo que la Sangre de Cristo, “blanquea”.

 

Mt. 5,1-12

Fijémonos en el comienzo del texto Evangélico:

“Al ver Jesús el gentío…”

· Jesús llega al Monte, que hoy conocemos como lugar de las Bienaventuranzas, y ve que hay un gentío, y sube al Monte para encontrarse con ellos.

-    El gran gentío lo forman personas que no tenía con qué comer; Jesús les había dado de comer, en la primera multiplicación de los panes.

-  Se sentó, y se acercaron sus discípulos, porque ellos eran los primeros que debían comprender sus enseñanzas.

Y abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

“Bienaventurados los pobres en el espíritu, de ellos es el reino de los cielos”

Este gentío, que necesitaba pan y justicia, escucha de Jesús sus palabras, que en un primer momento parecen decir “conformaos en permanecer pobres”.

- Esta gente, que verdaderamente pasaba hambre, tenía que reconocer mucho amor en las palabras de Jesús para decidir seguirle, aunque fuera esperando pan, sin ver el “signo” al  no tener capacidad para entender esta primera bienaventuranza; no lo entendían ni sus discípulos.

·      ¿Nosotros, entendemos esta Bienaventuranza?

-       Venimos a la Eucaristía porque recibimos el PAN DEL CIELO.

·   ¿Creemos en el “signo” y la realidad del Misterio de Amor, que es la Eucaristía?

·  ¿Vivimos el signo testimonial de ser Comunidad que se ama y celebra la Fe?

S. Mateo resalta la pobreza espiritual.

-    Tenemos que tener “experiencia de vida espiritual“  para conocer, entender, creer y amar la pobreza, aceptar la trascendencia de la sabiduría del pobre y poder hacer opción de ella.

No se trata sólo de entenderlo espiritualmente, si vivimos con más de lo que necesitamos, sin justificar medidas de sutileza, pensando que todo depende de la situación de cada uno; porque quien más “tiene”, más cree que necesita para vivir-.

-    No caigamos en un “fariseísmo espiritual”, que no es el camino de las bienaventuranzas.

·       La “pobreza espiritual” la vivimos cuando aceptamos la realidad de la vida, en los “momentos que son irreversibles”, y cuando “libremente hacemos opción de ella”.

-       La vida vivida en pobreza espiritual se apoya en la fe, en el amor y “en la esperanza cierta” de estar en el camino de los bienaventurados.

·  La “pobreza espiritual” es un “estado de vida espiritual”, que supera las exigencias de justicia, a la que tiene derecho.

-   Francisco de Asís, optando por ser pobre como Jesús, vivió la pobreza material y espiritual, sin preocuparse de los derechos que podía tener.

· Desde la pobreza, “verdaderamente espiritual”, somos capaces de entender lo que la mente, y también el corazón, es incapaz de entender: amar, perdonar, sufrir… y el “signo” de poder ser bienaventurados en esta vida.

-       El deseo del Cielo no es sólo la medida de dejar esta vida humana terrena, sino la experiencia de Dios en esta vida, que hace que deseemos vivirla en su plenitud, desde la “sabiduría de ser pobre”.

- ¡Bienaventurados si somos capaces de entender la Vida de Jesús, bienaventurado!

Federico Allara

DÍA DE TODOS LOS SANTOS

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BIENAVENTURADOS