“JUAN ES SU NOMBRE”
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Lucas 1,57-66
Nacimiento de Juan el Bautista 57 Al cumplirse el tiempo en que Isabel había de dar a luz, tuvo un hijo. 58 Sus vecinos y parientes fueron a felicitarla cuando supieron que el Señor había sido tan bueno con ella. 59 A los ocho días llevaron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías. 60 Pero la madre dijo: –No. Tiene que llamarse Juan. 61 Le contestaron: –No hay nadie en tu familia con ese nombre. 62 Entonces preguntaron por señas al padre del niño, para saber qué nombre quería ponerle. 63 El padre pidió una tabla para escribir, y escribió: “Su nombre es Juan.” Y todos se quedaron admirados. 64 En aquel mismo momento, Zacarías recobró el habla y comenzó a alabar a Dios. 65 Todos los vecinos estaban asombrados, y en toda la región montañosa de Judea se contaba lo sucedido. 66 Cuantos lo oían se preguntaban a sí mismos: “¿Qué llegará a ser este niño?” Porque ciertamente el Señor mostraba su poder en favor de él. |
DÍA 24 JUNIO CICLO A
- Los
Evangelios limitan las palabras diciendo solamente “lo necesario de los hechos”; es una forma de educarnos, y entendamos que la palabrería
sobra en la oración y también en nuestras conversaciones; con pocas
palabras podemos expresar lo suficiente para un diálogo.
- En el
Evangelio vemos parquedad de palabras y, a la vez, largas narraciones de
la Anunciación de María y del nacimiento de Juan; aun así nos lo narra de
forma breve; nos da para meditar, orar y escribir mucho sobre este
acontecimiento; en el relato vemos la
importancia de la vida de María, y la de Juan Bautista, para nuestra vida de la
fe.
·
A Zacarías e Isabel “Dios
les había hecho una gran misericordia”
-
A ellos, como matrimonio, que habían orado para tener descendencia, y por lo que iba a significar su hijo en la
Historia de la Salvación.
-
Y a nosotros, para
meditar lo que significa, desde el Amor Trinitario, “el nacimiento de una vida humana”, destinada
a poder conocer a Dios, y a una eternidad de vida en Él, prometida y hecha
realidad en Cristo.
“La legislación sobre la vida” no sería la que es hoy, si creyéramos en “la finalidad para la que ha sido creado todo ser humano” que llega
a la vida; y “la responsabilidad que
todos tenemos ante la vida” de innumerables prójimos abandonados desde su
nacimiento.
“Los vecinos y parientes
se alegraban con ella”
- Todo nacimiento
humano debería ser causa de alegría; sin embargo, ¡cuántos nacimientos son evitados por los mismos
matrimonios!; a veces desde una responsabilidad moral, por miedo a la situación
social que vivimos, y también por falta de amor a la vida.
- ¡Cuántas
vidas perdidas desde políticas que legalizan poder matarlas, contradiciéndose
con el “no a la pena de muerte!
“A los ocho días vinieron
a circuncidar al niño”
-
Entramos en la trascendencia de la vida y en la posible religiosidad paterna,
que tiene derecho a educar a los
hijos según su creencia, como era para los creyentes en el Dios
de Abrahán, Isaac y Jacob vivir cumpliendo la Ley dada a Moisés, y como lo tienen hoy los creyentes
cristianos a educar en Cristo.
- ¡Qué importante tener un nombre
propio!
Aunque más importante es lo que el texto nos indica, porque el nombre tiene un doble signo:
Lo pone Dios, e indica la
misión que va a tener este ser humano.
Querían
ponerle por nombre Zacarías como se llamaba su padre; su
madre intervino y dijo:
“¡No! Se va a llamar Juan”
·
Juan
significa “Dios es misericordioso”, “Aquel que es fiel a Dios”.
-
Y Zacarías escribió: “Juan es su nombre”; indicación del doble signo.
-
Todos llevamos un nombre y todos
estamos llamados a una misión.
Valoremos la vida de cuantos vivimos en
una tierra dada para vivirla en común, con
derecho a gozarla, por pertenecernos a todos
por igual dignidad, desde Dios.
¡También los pobres tienen nombre!
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA
EL PROFETA


