LA FE COMIENZA POR CREER AL HERMANO
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Juan 20, 24-29
Las dudas de Tomás 24 Tomás, uno de los doce discípulos, al que llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. 25 Después le dijeron los otros discípulos: –Hemos visto al Señor. Tomás les contestó: –Si no veo en sus manos las heridas de los clavos, y si no meto mi dedo en ellas y mi mano en su costado, no lo creeré. 26 Ocho días después se hallaban los discípulos reunidos de nuevo en una casa, y esta vez también estaba Tomás. Tenían las puertas cerradas, pero Jesús entró, y poniéndose en medio de ellos los saludó diciendo: –¡Paz a vosotros! 27 Luego dijo a Tomás: –Mete aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado. ¡No seas incrédulo, sino cree! 28 Tomás exclamó entonces: –¡Mi Señor y mi Dios! 29 Jesús le dijo: –¿Crees porque me has visto? ¡Dichosos los que creen sin haber visto! |
DÍA 3 JULIO CICLO A
Fiesta
de un Apóstol, Tomás, uno de los llamados por Jesús para
acompañarle en su trayectoria mesiánica al tiempo de educar a los Doce
en la fe, añadiendo Luz a la que tenían desde la Ley de Moisés.
· Jesús, raíz de toda hermandad, amor y amistad, salió solo de Nazaret; pronto tomó hermanos, que luego iban a ser fundamento de su Iglesia con Pedro, como signo de
unidad y de fe.
· Dios, el
único Señor del Universo, en el HIJO
encarnado ha querido que los
seres humanos seamos el fundamento y la continuidad de su Cuerpo Resucitado,
siendo Iglesia en el tiempo, “en la purificación y en la Jerusalén celestial donde ya somos en Él sentados a la derecha del
Padre” (Ef. 2,6).
·
Estar
sentado a la derecha de Dios es “signo
de autoridad y de honor” por la obra de la Redención. En
el Credo rezamos: “Sentado a la
derecha de Dios…”
Santiago
y Juan,
que no habían entendido aun lo que Jesús vivía y predicaba, ni tampoco los
demás discípulos, le pidieron estar a su
derecha e izquierda. Jesús les responde que deben ser servidores de los
demás, y concluye:
“El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir y dar su vida en
rescate por muchos” (Mc 10,35-45)
· El
núcleo de la fe es la Resurrección de Jesús: “Si Cristo no ha resucitado vana
es nuestra fe” (I
Cor 15,14), pero a su vez es la “piedra de
tropiezo”, porque en todo tiempo los humanos deseamos “ver y tocar” para creer, sin advertir que, cuando hablamos de fe, nunca llegamos a ver y tocar a Dios.
Los discípulos le dijeron a Tomás: “Hemos visto al Señor”
- Los
discípulos a quien habían visto era a Jesús; lo “vieron crucificado, muerto y sepultado”; por
tanto es a Jesús a quien vieron Resucitado;
esto es lo que no creyó Tomás.
- Pensemos que, los mismos discípulos, cuando Jesús les hablaba de que tenía que
morir y luego resucitar, “no le entendían y no se atrevían a hacerle
preguntas.
Nunca justifiquemos nuestra posible
incredulidad, ni nos quedemos en el discurso de los sentimientos ante la
Resurrección, porque ni lo uno ni lo
otro son camino para abrir la mente y el corazón a la fe.
Pensemos también que a nadie se le ha dado poder para transmitir la fe.
· La fe es siempre una cuestión entre Dios y
la persona; nosotros podemos ayudar y ser medio, pero la decisión siempre es desde la libertad personal.
· Los
Apóstoles y Tomás son todos testigos
fidedignos de la Verdad de la Vida, Muerte y Resurrección de Jesús.
Tomás, más que el incrédulo, es el que quiso Dios que lo fuera para nuestro bien.
“Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en
mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente”
- Jesús
permitió a Tomás “ver y tocar” su Cuerpo real herido y Resucitado.
“¡Señor mío y Dios mío!”
- Tomás
afirmó esto, pero
no vio a Dios; por la fe, a
quien “veía y tocaba Resucitado” era el crucificado, el Hijo de Dios.
A la Eucaristía no vamos por ley, sino porque creemos en el don de
poder celebrar su Memorial de Muerte y Resurrección. ¡Es el Don mayor recibido de Dios!
- Es el Don aceptado de creer en el verdadero
Cuerpo de Cristo y en la
verdadera Sangre de Cristo, sacramentado.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
CREO EN TI JESÚS


