“SÍGUEME”
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 9,9-13Jesús llama a Mateo 9 Al salir Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos para Roma. Jesús le dijo: –Sígueme. Mateo se levantó y le siguió. 10 Sucedió que Jesús estaba comiendo en la casa, y muchos cobradores de impuestos, y otra gente de mala fama, llegaron y se sentaron también a la mesa con Jesús y sus discípulos. 11 Al ver esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: –¿Cómo es que vuestro maestro come con los cobradores de impuestos y los pecadores? 12 Jesús los oyó y les dijo: –Los que gozan de buena salud no necesitan médico, sino los enfermos. 13 Id y aprended qué significan estas palabras de la Escritura: ‘Quiero que seáis compasivos, y no que me ofrezcáis sacrificios.’ Pues yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. |
DÍA 21 SEPTIEMBRE CICLO A
Cuando
pensamos con sinceridad, desde el
Evangelio, sobra la sensibilidad de imaginaciones.
· ¿Qué haríamos si Jesús se presentara, personalmente, ante cada uno de nosotros, aceptando como era la realidad de su presencia y su mirada de hombre de Dios, y nos dijera, “Sígueme”?
- Este
hecho no es imaginado, porque
Cristo vive resucitado entre nosotros;
quiere decir que todo depende de la
actitud que tenemos habitualmente ante Dios en Cristo Jesús. Tenemos
que vivir el Evangelio.
- De
igual modo, como nos puede pasar una persona inadvertida,
por andar distraídos o satisfechos de lo que tenemos y somos, y que podría
tener mucha trascendencia en nuestra vida, puede pasar Jesús, de la manera que sólo Él sabe, y nosotros, según nuestra actitud, podemos
no percibir nada de Él ante su
modo de presentarse y hablarnos al corazón.
“Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo,
sentado al
mostrador de impuestos”
·
Mateo, ante la Ley y para las autoridades del Pueblo, era un pagano y un pecador; ayer os lo comenté.
- Si Jesús hubiera pensado con referencia a
la Ley, lo hubiera visto como traidor, por trabajar con el enemigo,
y hubiera pasado de largo.
·
Jesús
era Dios, y vino a reconciliar a todos los seres humanos de buena voluntad, desde el Amor, porque como dice Pablo, “la Ley mata
y no justifica”.
· Jesús se presenta superando la Ley con
Amor, que equivale a decir que “para Dios no hay enemigos”,
aunque lo condenen, como fue real su
Perdón.
“Y le dijo: “Sígueme”.
· Mateo sí que vio y contempló la mirada de
Jesús y su Presencia ante él, pero esto no es suficiente para levantarse y seguirle.
Por esto digo que depende
de la actitud, con que tratamos lo divino, para
ser capaces de “percibir su Presencia y sentir su Voz en el espíritu”.
“Un gusanillo” tenía Mateo en su espíritu, que no le permitía vivir en paz sentado en el mostrador de los impuestos.
Si matamos este “gusanillo”, la vida se cubre con un manto, que puede tapar los ojos y los oídos para no ver "quien pasa" ni escuchar
“voces de verdad”.
“Él se levantó y lo siguió”
Mateo ofrece un banquete a Jesús, y
muchos publicanos y pecadores, según el decir de los fariseos, acudieron y se sentaron con Jesús y sus
discípulos.
Los fariseos preguntaron
a sus discípulos:
¿Cómo es que vuestro maestro
come con publicanos y pecadores?
- “Vuestro maestro”, no el nuestro; porque ellos tenían solo la
Ley, sin amor.
Jesús lo oyó y dijo:
“No tienen necesidad de médico los sanos,
sino los enfermos. Andad, aprended
lo que significa misericordia quiero”
- Dios no necesita nuestros sacrificios; lo
entendió bien Sta. Teresita eligiendo
ser el amor en la Iglesia.
“No he venido a llamar a justos,
sino a pecadores”
- Si nos examinamos del amor veremos que siempre
andamos cojos.
Federico
Allara
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