EL QUE ACEPTA
MIS MANDAMIENTOS,
ESE ME AMA
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Juan 14,21-2621 El que recibe mis mandamientos y los obedece, demuestra que me ama. Y mi Padre amará al que me ama, y yo también le amaré y me mostraré a él.” 22 Judas (no el Iscariote) le preguntó: –Señor, ¿por qué vas a mostrarte a nosotros y no a la gente del mundo? 23 Jesús le contestó: –El que me ama hace caso a mi palabra; y mi Padre le amará, y mi Padre y yo vendremos a vivir con él. 24 El que no me ama no hace caso a mis palabras. Las palabras que estáis escuchando no son mías, sino del Padre, que me ha enviado. 25 “Os he dicho todo esto mientras permanezco con vosotros; 26 pero el Espíritu Santo, el defensor que el Padre enviará en mi nombre, os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que os he dicho. |
DÍA 4 MAYO CICLO A
Desde
la fe en el Dios revelado todo gira en el amor.
· El Dios-Amor, encarnándose, ha objetivado
“la verdad del amor” y la de “saber amar”.
- Dime
cómo amas y te diré en qué y en quién crees.
· La fe se demuestra con la realidad de la
vida amando;
para examinarnos del amor tenemos que mirar a los que nos relacionamos,
porque ellos expresan si se sienten
amados, o no, en sus vidas.
- Tenemos
que testimoniar la fe sin la pretensión
de manifestar “saber de Dios”, porque la fe no es una ideología
aprendida, sino que sólo sabe de
Dios quién escucha su Espíritu.
· Aprendamos
de Él que ninguna Persona divina habla de
sí misma y por sí misma.
El Padre habla por medio de
su Palabra,
que es su Hijo, el Hijo habla de lo
que ha oído del Padre, y el
Espíritu Santo lleva al conocimiento de la Verdad del Padre por medio de
Jesucristo.
¡Cómo
para ir de sabios desde una institución cerrada según la contemplan nuestras
verdades!
“El que acepta mis mandamientos, ese me ama”
- A diferencia de los letrados de su Pueblo,
que cargaban sobre los hombros de los demás cientos de preceptos, no son muchos los mandamientos de los
que habla Jesús.
· Desde
Jesús todo queda reducido a un mandato, que es el ejemplo de sus huellas para que las sigamos: “Amaos como Yo os he amado”.
Miremos,
en oración, cómo sentimos que Jesús es
amado en nuestras obras; que todos los que decimos “Señor, Señor” seamos testigos
agradables a Dios, y todo lo que decimos y hacemos sea según su
voluntad; habituémonos a hacer “nuestras obras” en su Nombre.
“El que me ama,
será amado por mi Padre, y Yo también lo amaré y me manifestaré a él”
· Dios Padre sólo tiene ojos para mirar a su
Hijo, y sabe quien lo ama.
- Creamos que, lo que decimos y hacemos por Cristo, lo recibe el Padre como
dicho y hecho para Él.
- Que el examen de conciencia, de cada noche, sea escuchando la voz de Dios en nosotros, porque “algo no cuadra bien al hacer el estado de cuentas eclesial”, y ello
no puede tener al Espíritu Santo como causa.
Dios se ha Revelado, pero “para
el mundo no existe tal
revelación”.
“Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y
no al mundo?”
Hay que distinguir “el universo” del “mundo”.
- El “universo” es bueno y forma parte de la
revelación divina; Francisco de Asís vivía hermanado con todas
las criaturas.
- El “mundo” es la parte de la humanidad que vive de sus propios criterios; en
principio también es bueno; lo malo es
cuando “los propios criterios” se convierten en los únicos principios, y éstos
en oposición a los valores naturales, y a Dios.
· Creer y amar a Dios es reconocer que
no hay que buscarlo por fuera, sino aceptarlo presente en la hondura de
nuestro ser.
“El Espíritu Santo…, será el que os lo
enseñará todo”
Federico
Allara
SANTORAL DEL DÍA
s. Antonina, mártir de Nicea

