“SI ME CONOCIERAIS A MÍ,
CONOCERÍAIS TAMBIÉN
A MI PADRE”
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Juan 14,7-14
7 Si me conocéis, también conoceréis a mi Padre; y desde ahora ya le conocéis y le estáis viendo. 8 Felipe le dijo entonces: –Señor, déjanos ver al Padre y con eso nos basta. 9 Jesús le contestó: –Felipe, ¿tanto tiempo hace que estoy con vosotros y todavía no me conoces? El que me ve a mí ve al Padre: ¿por qué me pides que os deje ver al Padre? 10 ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las cosas que yo os digo no las digo por mi propia cuenta. El Padre, que vive en mí, es el que hace su propia obra. 11 Creedme que yo estoy en el Padre y el Padre en mí; si no, creed al menos por las propias obras. 12 Os aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago; y hará otras todavía más grandes, porque yo voy al Padre. 13 Y todo lo que pidáis en mi nombre yo lo haré, para que por el Hijo se manifieste la gloria del Padre. 14 Yo haré cualquier cosa que me pidáis en mi nombre. |
DÍA 2 MAYO CICLO A
·
No es fácil conocer el mundo material; todo él está para ser conocido y dominado
siempre que se respete su “identidad”, porque lo material es una realidad en cada uno de sus seres; decir materia es aceptar que su ser “no
está muerto”, porque forma parte de un todo con sus
leyes.
·
Más difícil es conocer a las demás
criaturas, que llamamos animales, porque no sólo tienen su ser, sino también
sus formas esenciales de vivir,
de convivir y de formar parte, no sólo del universo, sino de nuestra vida.
- Cuando conocemos el comportamiento de
sus vidas y lo que tienen de relación
“espiritual” con nosotros, quedamos admirados.
-
Siendo esto una realidad del conocimiento humano, en relación con el todo”, vemos
que no es fácil que nos conozcamos los seres humanos, cuando cada uno es una “singularidad personal”,
un “mundo” en su ser, en su procedencia, en sus mutuas relaciones…
¡Cuánta posible equivocación tenemos de
nuestro mutuo conocimiento!
y, ante la compleja realidad humana de conocer, ¿cómo decimos, tan fácilmente, que conocemos a Dios, que dudamos de
Él, lo sustituimos o lo negamos?
- Nos dice Jesús “Si me conocierais a Mí…”
Los mismos discípulos, ni los Doce elegidos que le acompañaban, no lograban conocer a Jesús.
- Quedaban admirados de sus palabras y sus
obras, al mismo tiempo que desconcertados.
·
¿Cómo hemos conocido a Jesús los
creyentes?
- Conocer es un movimiento dinámico, nunca terminamos de conocer; tal
vez, llegamos primero a desconocer
que a conocer.
·
¿Es posible crecer en fe sin conocer?
·
¿Son lógicas la duda o la negación desde el desconocimiento
voluntario de Dios?
“… conocerías también a
mi PADRE”
- Quien
no acepta conocer a Jesús, o quien lo hace sólo desde su interpretación humana, de su humanidad, se incapacita para poder aceptar a DIOS como
verdadero Padre.
- Es de
pura lógica racional; si no aceptamos, desde la fe, que Jesús es Dios y Hombre Verdadero, no podemos pasar a pensar, y
menos a creer, que es HIJO DE DIOS.
·
La presencia de Jesús en el mundo es de suma
trascendencia para la fe, si no
nos queremos quedar en una fe racional, subjetiva y sentimental; impropia
de la verdadera fe en Dios,
que es aceptación del don de creer.
Jesús les
dice a los Doce: “Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto”
En el Evangelio de hoy, Felipe, y los
discípulos, plantean sus interrogantes a Jesús; vemos que no le entienden.
·
A nosotros se nos plantea la trascendencia de
las palabras conocer, creer y ver, desde
la revelación que Jesús nos hace del Ser Divino, de Dios.
- Cuanto
más es el conocimiento del Dios, único y verdadero, más
es el abismo de su Verdad, desde su
Presencia, y mayor el deseo de conocerlo.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
s. Atanasio, obispo de Alejandría
en Egipto y doctor de la Iglesia
MARÍA MI ALIANZA


