¿EL AÑEJO ES MEJOR?
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Lucas 5,33-39
DÍA 4 SEPTIEMBRE CICLO A
Los
fariseos y escribas le dijeron a Jesús:
“Los discípulos de
Juan ayunan a menudo y oran, y los de los de los fariseos (nosotros y “los nuestros”) también; en cambio,
“los tuyos”, a comer y a beber”
- Es el
modo de hablar de los prepotentes, que piensan que tienen la verdad; y la “tienen”, solo la suya y piensan, desde su suficiencia, que
pueden juzgar al prójimo desde “sus verdades”; la VERDAD “no la posee nadie”.
- La
falta de respeto a la dignidad del otro, sea quien sea, es uno
de los malos hábitos habituales actualmente; ¡Es triste constatarlo en casa y en la
calle, desde niños a adultos!
- Los prepotentes insultan al hablar, por sus errores y por su falta de ternura.
-
Precipitados en juzgar: Ellos
y los discípulos de Juan “ayunan
a menudo y oran; los de Jesús “a comer y a beber, sin orar”.
¡No los vieron cuando cogían espigas,
porque tenían hambre ni los oyeron cuando
le dijeron a Jesús “que les enseñara a orar” al ver cómo rezaba
Él!
“Nadie recorta una pieza de un manto nuevo
para ponérsela a un manto viejo”
-
Es un texto Evangélico, como todos, para meditar y no pasar por alto lo que
dice, porque nos toca a todos, creyentes, indiferentes, dudosos, ideólogos…
Cuando no crecemos, humana y espiritualmente, es porque usamos, consciente o inconscientemente, algún “manto viejo” en la manera de pensar y de ser.
¡Qué difícil es aceptar, por lo menos para escuchar, entender y conocer, “el manto nuevo”, rechazado, por falta de entendimiento y voluntad en conocerlo!
- Cortar trozos de “un manto
nuevo” es romperlo, y colocarlo a “un manto
viejo” no le cuadra.
“Nadie echa vino nuevo en
odres viejos”
Más que mirarnos en años, lo que envejece humanamente es vivir
desde actitudes y pensamientos propios de “odres viejos”, teniendo claro que “lo Nuevo”, desde la fe, sólo proviene de Cristo y de su Espíritu dado.
·
Lo Nuevo, que es Cristo, no envejece nunca.
- “Lo Nuevo” no
son nuestras interpretaciones. De ser así, significaría que “lo Nuevo”, que es Cristo, habría
envejecido.
- Somos
nosotros, quienes “podemos envejecer”, en
el sentido de no aceptar “lo Nuevo de Cristo”, tanto al estatificarnos como
al creer que ofrecemos lo mejor de la verdad.
- De
esto modo, ni se usa “lo Nuevo” para un manto viejo, ni se pone en “odres
nuevos”.
“A vino nuevo odres
nuevos”
-
No somos nosotros la novedad de los odres,
y menos, la del vino nuevo.
“Nadie que cate vino
añejo quiere del nuevo”
· Jesús habla a fariseos y escribas que
viven inmóviles en la Ley de Moisés y en su interpretación de los Profetas;
para
ellos el mejor vino es el añejo.
- Creyentes, ideólogos, dudosos ante la fe…
· ¿Hasta qué punto podemos vivir “lo añejo” de
nuestra manera de pensar y ser, rechazando lo NUEVO, que no es lo nuestro, sino la BUENA NOTICIA DEL HIJO DE
DIOS en la Humanidad de Jesús?
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
s. Rosalia, virgen palermitana
ORACIÓN DE CONFIANZA


