"EL REINO DE LOS CIELOS...
UN TESORO ESCONDIDO,
PERLA DE GRAN VALOR..."
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 13,44-52
DÍA 26 JULIO CICLO A
DOMINGO XVII TIEMPO ORDINARIO
1 Re 3.5.7-12
En
sueños le dice el Señor a Salomón: “Pídeme lo
que deseas”.
- En
muchos relatos, en la Biblia, vemos que Dios
utiliza los sueños para iluminar el alma de sus elegidos.
El
Señor le dice al sabio Salomón: “Pídeme lo
que deseas que te dé”.
-
“Concede a tu siervo un corazón atento para juzgar a tu
pueblo y discernir entre el bien y el mal”
- Aunque fuera en sueños, era el momento de
pedir grandezas, según criterios humanos, pero Salomón respondió sabiamente, aún en sueños.
-
Pensemos que Dios nos hace esta pregunta a
cada uno de nosotros, creyentes; consciente o inconscientemente siempre le pedimos algo a Dios. Hoy preguntémonos:
¿qué le pedimos a Dios?
“Te concedo un corazón
sabio e inteligente”
- Es lo mejor que Dios nos puede conceder.
- Si
es “Don” no midamos la inteligencia
de los seres humanos, sino su
comportamiento, porque es
el modo de conocer que actúa según el “Don” recibido; es propio de humildes
y prudentes más que de sabios y entendidos.
Rom 8,28-30
“Sabemos que a los que
aman a Dios todo les sirve para bien”
-
Una frase para meditar:
1.
Saber cómo amamos a Dios y,
2.
si nos creemos que, amándole, “todo nos sirve para
bien”.
- De ser así, nunca habría quejas ni peticiones
inadecuadas, sino acción de gracias.
Mt 13,44-52
“El reino de los cielos
se parece a un tesoro escondido”
· ¿Qué es este tesoro escondido para un
creyente?
1.
Dios
es un tesoro escondido que, si se encuentra, es tesoro brillante de Luz para el alma
y para el cuerpo.
-
¡Bienaventurado
quien reconoce que haber encontrado a Dios es tener el único tesoro necesario para entender la
complejidad de la vida y del morir cada día!
2.
Cada
uno de nosotros somos un tesoro escondido que hay que encontrar.
-
Vale la pena saber vender lo incensario
para hacerse con el tesoro de
llegar a realizar lo que estamos llamados a ser.
- ¡Cuantos
tesoros perdidos por imprudencia, por indiferencia, por errar en lo necesario e
importante para la vida, y cuántos tesoros, algunos tal vez
ocultos a la atención de muchos, pero encontrados
y conocidos por quienes buscan y saben mirar lo que ven!
- ¡Bienaventurados
los que descubren el tesoro de saber quiénes son y lo llegan a ser!
3.
Cada prójimo
es un tesoro escondido que hay que descubrir.
-
La vida nos demuestra ¡cuántos tesoros
caminan junto a nosotros por el mismo camino! hasta que llega el momento que los descubres en
seres humanos, y en espacios, donde Dios ha hecho posible el encuentro.
- ¡Cuántos
tesoros ocultos que pocos aciertan en verlos y en apreciar su encuentro!
- ¡Cuántos
tesoros ocultos, sin que haya quien ayude a pulirlos, perdidos en la vida!
- ¡Bienaventurados
los buscadores de tesoros, porque los hallan en muchos lugares, por no
estar demasiado ocultos; sólo lo suficiente
para no ser encontrados por
cualquiera que no los valore!
·
¿De qué nos hemos de examinar hoy ante esta
parábola?
- Pensemos en no caer en rutina, no ser
indiferentes, porque la indiferencia es
un gran error, que mata cualquier admiración y asombro para saber ver lo que
miramos.
- No
seamos indiferentes ante nada ni ante nadie, porque es la manera de ser engañados ante Dios, ante
nosotros mismos y ante el prójimo.
-
No cerremos las puertas de casa, pensando que tenemos “verdad suficiente
para vivir”, sino sepamos sacar y
aprovechar de lo antiguo y de lo nuevo, porque es un error permanecer
sólo en lo uno o en lo otro.
·
Quien ama es un ser dinámico que sabe
descubrir muchos tesoros escondidos, que lo son para quienes viven distraídos o con criterios personales intocables
de Dios y del prójimo.
Todo tesoro tiene un precio; lo tiene Dios, lo tiene cada prójimo y lo
tenemos cada uno de nosotros.
·
¿Qué estamos dispuestos a pagar por mantener
el tesoro de cada amistad, de cada hogar…, y
sobre todo el tesoro de la fe, del amor a Dios y de su Paz?
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
ss. Joaquín y Ana, padres de la B. V. María
NECESITO DE TI


