TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS.
"SU ROSTRO BRILLABA COMO EL SOL..."
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 17,1-9
DÍA 6 AGOSTO CICLO A
LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR
· Cada
FIESTA DEL SEÑOR y cada EVANGELIO leído, para los que tenemos fe, es para vivir, a nuestra medida, la experiencia que se nos transmite,
empezando por creer lo que
proclamamos y celebramos, y para discernir
los “signos y símbolos”, que se nos dan para ver y creer.
- Este
es el sentido de la Celebración Dominical
y de las Fiestas del Señor.
· Dios es libre y dueño de elegir, a
quienes quiere, para hacerles vivir experiencias únicas de su Amor.
- Debemos
agradecer a Dios,
desde la fe, haber sido creados,
porque cada uno de nosotros “hemos
sido elegidos”, habiendo sido pensados por el PADRE, creados por su PALABRA, y amados en el ESPÍRITU
SANTO para conocer el porqué
de nuestra vida, y el fin por el que hemos sido creados.
- Por
triste que sea la vida, desde la fe, sabemos que “siempre tiene sentido”.
“Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y a su hermano Juan, y
subió con ellos aparte a un monte alto”
· Dios no escoge lo que, a nuestros ojos, nos parece lo “bueno y mejor”.
· Jesús preguntó, al hombre que se interesaba por saber
cómo conseguir la vida eterna, qué
era lo “bueno”,
después de decirle a Él “Maestro bueno”.
·
Jesús afirma
que
“solo
Dios es bueno”.
- La vida de cada ser humano, para
Dios, es buena para ser llamado.
- Nos toca “discernir” que todos hemos
sido creados para un “fin humano”; este
fin está condicionado por la realidad
de nuestra existencia.
“Se transfiguró delante de ellos”
· La fe, propiamente, es ver, con
rostro único, lo que “la
razón” creyente “no ve”;
la hemos de pedir con toda humildad y de
forma permanente, porque “ser elegidos”
para “tener fe” es poseer la evidencia de la VERDAD DE DIOS.
“Señor, ¡qué bueno es
estar aquí!”
- Esta
es la respuesta de “ver con los ojos de la fe”.
- A
Pedro, Santiago y Juan Dios les dio la Gracia de ver
transfigurado a Jesús, pero aun la mayor gratuidad del Amor
divino, que es “tener fe”, no cambia la realidad del ser humano.
- Los
habituados a la oración, de ver
a Dios desde la fe, saben, por
experiencia, lo de “estar bien estando con Dios”; siendo humanos, a
veces, Dios
consiente parecer que “no pase el tiempo”; incluso a los Santos habituados a “estar
con Dios”.
- Las experiencias que Dios nos puede dar, por
sí mismas, no cambian la vida.
“Estaba hablando Pedro
cuando una nube los cubrió con su
sombra”
“Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo. Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto”.
Muy lógico.
Jesús se acercó y
tocándolos les dijo: “Levantaos, no temáis”.
Al alzar los ojos no
vieron a nadie más que a Jesús solo”
Los tres Evangelios
sinópticos, y la segunda carta de
Pedro, al describirla, nos hacen ver
la trascendencia del texto, que nos
ha llegado después de Cristo Resucitado, como Jesús les mandó.
Federico Allara
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