Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 12,38-42Algunos piden una señal milagrosa 38 Algunos de los fariseos y maestros de la ley dijeron entonces a Jesús: –Maestro, queremos verte hacer alguna señal milagrosa. 39 Jesús les contestó: –Esta gente malvada e infiel pide una señal milagrosa, pero no se le dará más señal que la del profeta Jonás. 40 Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches dentro de la tierra. 41 Los habitantes de Nínive se levantarán en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, y la condenarán; porque los de Nínive se convirtieron a Dios cuando oyeron el mensaje de Jonás, y lo que hay aquí es más que Jonás. 42 También en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, la reina del Sur se levantará y la condenará; porque ella vino de lo más lejano de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y lo que hay aquí es más que Salomón. |
Desde
nuestra condición humana somos imperfectos,
somos criaturas que debemos la vida.
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Reconocerlo es aceptar nuestra existencia débil
a la vez que llena de fortaleza, para vivir la trascendencia
y la búsqueda del porqué de nuestra vida, para un camino de crecimiento
personal y de gratitud.
Muchos
de los grandes personajes de la Historia de la salvación, empezando por nuestro
padre Adán, viviendo en estado de
Gracia optó libremente por perderlo.
¡Cuántos
ungidos de Dios cayeron en desgracia por su mal uso de libertad! como
David y el mismo Salomón, citado hoy por
Jesús como hombre dotado de gran sabiduría.
· ¿De qué podemos gloriarnos los seres
humanos?
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Lo
propio de nuestra realidad humana es la debilidad, en
el sentido de nuestra identidad necesitada.
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La
debilidad de la que habla Pablo es que “reconocerse débil es signo de fortaleza” ¡Qué difícil
que lo entienda el mundo! (2 Cor 12,10).
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Lo
propio de la sensatez es saber agradecer todo
lo que recibimos, desde la misma vida; y lo más insensato es proceder de forma orgullosa e
ingrata a todo lo que recibimos de Dios y del prójimo.
En
contra de lo que parece, a más egoísmo
más dependencia de todo.
“Maestro, queremos ver un milagro tuyo”
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Esta
es la insensatez de los escribas y fariseos y una
debilidad, que contradice la de Pablo, porque quieren ver un milagro sin reconocer los que Jesús hace y están viendo.
· Jesús hizo milagros que convirtieron a las gentes al reconocer
“no haber visto
hacer ni decir cosa igual a un ser humano”.
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Esto
nos plantea el conocimiento y reconocimiento que hacemos de los
Evangelios,
que es la referencia que tenemos para
conocer a Jesús, escrito por sus testigos convertidos, que sellaron
con su sangre su fe y sus palabras.
De la existencia de
Jesús existen numerosas pruebas; nadie se ha atrevido a decir, desde la
verdad y con obras, que era Dios; de ningún personaje humano existen
tantas pruebas; nuestra respuesta en afirmar la existencia de Jesús revela
el “signo” de nuestra debilidad.
· Jesús responde duramente a los escribas
y fariseos:
“Esta generación perversa
y adúltera exige una señal”
·
¿A dónde acudir para conocer a Jesús?
El hecho más grande que se nos ha dado es la Resurrección
de Jesús, porque fue su comprobación y la experiencia, muy definida, de
Tomas la que cambió la vida de sus mismos Apóstoles incrédulos, incluido
Pablo.
·
La revelación de Dios y la resurrección de
Jesús son los dos pilares de la fe.
“No se les dará otro signo que el del profeta Jonás”
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Las gentes de Nínive se convirtieron, y la
reina del Sur escuchó a Salomón.
“Aquí hay uno que es más
que Jonás y que Salomón”
· Dios Padre y Jesús resucitado nos han
dado el Espíritu Santo para que nuestra fe tenga la garantía de la Verdad.
Federico Allara


