“EL QUE ME QUIERA SERVIR, QUE ME SIGA”
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Juan 12,24-26
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DÍA 10 AGOSTO CICLO A
Dos
palabras para meditar: “servir y seguir”.
· Jesús une las dos,
anteponiendo la segunda para dar sentido a la primera.
-
Se “sigue”
a quien va delante. Jesús ha ido delante en todo, porque
también ha hecho un seguimiento: “hacer
la voluntad del PADRE”; toda su
vida ha sido un servicio en favor de su Pueblo y una enseñanza de
vida para la Humanidad de todos los tiempos.
“El que quiera servirme,
que me siga”
-
Esta frase la dijo para los que iban a
escucharle, pero para que todo ser
humano, que busca la Verdad, que no se halla en el mundo ni en las
actitudes de las ideologías, la encuentre.
·
“Seguir” a Jesús es escucharle, ver cómo
vivió, a quiénes dedicó especialmente su vida, qué nos enseñó con sus
actitudes de oración y de servicio…, a través de “hacer este
seguimiento”, hoy lo podamos conocer.
- Buscar a Dios no es quedarse con la propia
religiosidad ni con la manera personal de orar, servir y creer, aunque sea
un buen medio.
- Quedarnos con esto no es hacer
el seguimiento de Jesús para poder llegar, personalmente, a su conocimiento, del cual se
sigue la aceptación de su Vida y lo que ha significado para poder conocer, subjetiva
y “objetivamente”, a Dios en
su Revelación, que para esto fue enviado.
- Aceptar libremente la Vida de Jesús, después de aceptar sus palabras y sus
actitudes, después de haber hecho el camino de seguirle, es movernos ya dentro del “Don de la fe”.
“Si el grano de trigo no
cae en tierra y muere, queda infecundo”
Es un hecho natural que vemos en la
Naturaleza, y nos sirve para entender
que también la vida espiritual del ser humano no es auténtica, en
su forma habitual y personal de vivirla, si no ha entendido el sentido de la muerte.
- ¿Quién, de niño, no tuvo y vio crecer la vida
de los gusanos de seda? Nos admiraba ver su proceso de crecimiento, de muerte y
de transformación, y todo su ciclo de reproducción de la vida de estas
criaturas.
· Jesús no habla de la muerte física, que es la que deberíamos tener presente
como buena hermana, que nos acompaña en toda la vida; no para vivir angustiados, sino
para afrontarla desde su realidad, que nunca es de muerte cuando la vivimos mirándola en “su porqué”,
sino “en esperanza” si la
afrontamos como grano de trigo que muere para vivir.
- Vivimos
“la cultura de la muerte” con la contradicción de pretender olvidarla;
no advertimos que, quien no la
mira de frente, olvida la realidad de la vida.
· Vivir sin la razón “del porqué” de la vida
conlleva “no
buscar a Dios” y “tener
la idea del amor y de amar” desde el sentido de la cultura de la
muerte.
·
Amar
es dar la vida, dar
todo lo bueno que se “tiene” en servicio de amor.
“El que se ama a sí mismo
se pierde”, y
es medio de muerte del prójimo.
- Educar
es enseñar a amar, porque amar
es vida que conduce a aceptar a Dios y al
prójimo de manera natural.
- Educar no es “dar a los hijos lo que no
necesitan, porque “tener mata el
ser”, siendo una muerte sin retorno, si no se llega a conocer el amor.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
agnus dei


