miércoles, 1 de abril de 2026

 SAMANA SANTA

TRIDUO PASCUAL

  Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M 

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Jueves Santo: Jn 13, 1-15

La última cena (13–17)
Jesús lava los pies a sus discípulos
Era la víspera de la fiesta de la Pascua. Jesús sabía que le había llegado la hora de dejar este mundo para ir a reunirse con el Padre. Él siempre había amado a los suyos que estaban en el mundo, y así los amó hasta el fin.
2-4 El diablo ya había metido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la idea de traicionar a Jesús. Durante la cena, Jesús, sabiendo que había venido de Dios, que volvía a Dios y que el Padre le había dado toda autoridad, se levantó de la mesa, se quitó la ropa exterior y se puso una toalla a la cintura. Luego vertió agua en una palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura.
Cuando iba a lavar los pies a Simón Pedro, este le dijo:
–Señor, ¿vas tú a lavarme los pies?
Jesús le contestó:
–Ahora no entiendes lo que estoy haciendo, pero más tarde lo entenderás.
Pedro dijo:
–¡Jamás permitiré que me laves los pies!
Respondió Jesús:
–Si no te los lavo no podrás ser de los míos.
Simón Pedro le dijo:
–¡Entonces, Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza!
10 Pero Jesús le respondió:
–El que está recién bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos.
11 Dijo: “No estáis limpios todos”, porque sabía quién le iba a traicionar.
12 Después de lavarles los pies, Jesús volvió a ponerse la ropa exterior, se sentó de nuevo a la mesa y les dijo:

–¿Entendéis lo que os he hecho? 13 Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y tenéis razón porque lo soy. 14 Pues si yo, el Maestro y Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros. 15 Os he dado un ejemplo para que vosotros hagáis lo mismo que yo os he hecho.



DÍA 2, 3, 4, 5 de MARZO 
CICLO A

Es una reflexión del Triduo Pascual, al que os invito a celebrar como creyentes del único Dios que ha venido a “liberar nuestra libertad” y a hacernos “hijos suyos en Cristo su Hijo”.  

·       Toda la semana es “Santa”; así lo decimos: Lunes Santo, Martes Santo; son días en los que debe ser prioritaria la contemplación.

-       Al decir contemplación, me refiero a lo que S. Ignacio nos propone al hacer oración: “hacer la composición de lugar”. “Contemplar a Jesús” en sus hechos celebrados estos días.

Cada día nos sentamos alrededor de la Mesa del Señor por pura misericordia divina.

-       Como creyentes nos hemos de concienciar de que no somos los protagonistas ante los actos exclusivos del Amor de Dios.

·       La Mesa del Señor no es nuestra, se nos invita a ella, además con mandato; es decir, como buenos y entendidos creyentes, no usamos la libertad para decidir ir o no ir a Celebrar, sino que libremente vamos agradecidos, reconociendo que la Mesa del Señor en nada es cosa nuestra.

-       Es el Memorial que libremente acepta el creyente en la medida que hemos conocido y creído en el Amor.

El Pueblo liberado de la esclavitud de Egipto entendió que la misma Ley era de libre cumplimiento, por haber experimentado el Amor de Dios liberándolos.

-       La Ley era cumplida con amor, recordando el hecho de la liberación de padres a hijos; resulta curioso, por no decir contradictorio, que los cumplidores de la Ley celebraran con amor la Pascua del Señor, su “paso liberador”.

-       Nosotros hemos sido liberados de la muerte eterna por el Hijo de Dios hecho hombre.

Algunos “creyentes” piensan que el Memorial de Cristo, muerto y resucitado es una ley, ante la cual son “libres para decidir” en nombre de una “libertad no aceptada como liberada”.

·       Lo mismo podemos decir del Amor.

Desde el A.T. “Dios Es Amor” en sus hechos y en las palabras anunciadas por los Profetas.

·       Dios creó por Amor, y toda la Historia humana es Historia de Salvación.

Una Historia de Amor de Dios con el ser humano, creado para ser libremente feliz en medio del mundo y “gozar eternamente siendo en Dios”.

Desde la Encarnación vemos revelado el Amor Trinitario en la Humanidad de Jesucristo, nacido de María por el Espíritu Santo.

El Amor tampoco es nuestro, como no lo es Dios-Amor.

Hoy se educa engañosamente, porque en la medida en que queremos liberar al ser humano, diciéndole que es autónomo, para que no viva dependiendo de nadie, ni de Dios, lo lógico que ve nuestra mente es que “tal liberación no existe”.

·       Nos quieren liberar hasta de Dios para caer en su dependencia, es decir, en una autonomía, que cae bajo el “relativismo absoluto” donde no existe otra verdad que la que cada uno piensa tener.

Desde este relativismo se niega la objetividad del amor y la de todo lo que concierne a la vida del ser humano y entre los humanos.

·       No hay objetividad de bien ni de mal, de lo que es justo de lo que no lo es; por esto deja de tener valor el amor como la virtud prioritaria de relación humana; así es como se destruye:

a.    El mandamiento del amor, como medio de relación de libertad entre los humanos y

b.    La dignidad objetiva y propia de todo ser humano.

En la medida en que los creyentes nos creemos autónomos para decidir sobre Jesús y sus mandamientos, que son huellas de su Vida como ejemplo, perdemos la capacidad de conocer la objetividad del Amor y, como consecuencia, la de no sentir que somos Pueblo de Dios, cayendo en el relativismo eclesial.    

·       No conocido el Amor Divino, no puede ser creído; cuando es el que Dios nos da y tenemos cada uno.

Este relativismo hace caer el significado profundo del vaciamiento de Cristo instituyendo la Eucaristía como acto de Amor que perpetúa su Muerte y su Resurrección hasta que vuelva, y el sentido de Pueblo sacerdotal y de un sacerdocio a su imagen al servicio de su Pueblo.

·       ¿Qué valor tiene la celebración de la Pasión y Muerte de Jesús en Viernes Santo?

-       Sólo la fe permite no caer en un sentimentalismo, como el de las mujeres viendo pasar a Jesús camino del Calvario, a las que Jesús dijo que “no lloraran por Él sino por sus hijos”

·       Los tres días Santos son una unidad desde el Amor Trinitario.

·       La Cruz es signo de un Amor más fuerte que la muerte.

·       La contemplación de la Vida de Jesús crucificado, y el hecho de ser traspasado su Cuerpo muerto por la lanza del soldado convirtió a un ladrón y al centurión, que con la lanza llegó al Corazón de Jesús, de donde salió el signo profundo de la Sangre y del Agua; signo que revivimos en la Eucaristía cuando juntamos el vino con la gota de agua.  

La fe en el Amor Revelado, revivido en las celebraciones del Jueves Santo y Viernes Santo, nos permite esperar el Sábado Santo, en su silencio, la Eucaristía de la Vigilia Pascual, donde todo renace desde la Resurrección Cristo.

·       Cristo Resucitado es la Verdad del Amor triunfante sobre nuestra condición humana.

Estamos llamados a ser hombres y mujeres nuevos, donde la relación es la del Amor conocido, creído y amado.

-       Este Amor es el que hace nuevas las familias, las relaciones humanas, las de las naciones; este Amor no entiende de guerras ni de violencias, odios y venganzas.

-       Este Amor sólo sabe amar y perdonar y hacer nuevo el mundo.

-       No olvidemos que “creer en Dios es creer en el Amor de Dios”, porque la Luz del Espíritu nos permite ver y tocar desde la fe al Dios-Amor.

·       Cristo Resucitado es la Verdad del Amor triunfante sobre nuestra condición humana.

-       Estamos llamados a ser hombres y mujeres nuevos, donde la relación es la del Amor conocido, creído y amado.

Dejemos todo relativismo, y el sentido negativo de una autonomía que destruye el Camino de la Verdad para andar por senderos subjetivos, que nos privan de poder llegar a momentos últimos de la vida humana donde no hay relativismos, sino el ser humano frente a su propia vida desde donde,  volviendo la vista atrás, puede ser el momento en que se decida aceptar la Verdad por encima de las propias verdades relativas, que nos privan de encontrarnos con nuestra propia vida real, sin relativismos.

·       Dios es compasivo y misericordioso para amarnos a todos, lleguemos como lleguemos, si aceptamos, aunque sea en última instancia, que la Verdad ha existido desde la eternidad y que se nos ha Revelado.

·       Dios Padre nos espera, y envió a su Hijo para salvarnos de nuestra condición humana, y sus dificultades, para vencer todo relativismo y el de nuestras pobrezas.

·       Aprovechemos estos días Santos para vivir juntos la fe en el Dios-Amor, amándonos, perdonándonos y ayudándonos mutuamente a superar el “yo”, desde la verdad de ser nosotros, unidos, creyentes y testigos del Amor que hemos conocido, el Amor de Dios amando nuestras vidas.

              Federico Allara

SIGUE HABIENDO 

TANTOS PIES QUE LAVAR


ORACIÓN AL CRISTO 
DEL CALVARIO 


LUZ DE PASCUA







martes, 31 de marzo de 2026


“¿QUÉ ESTÁIS DISPUESTOS A DARME?”

 Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M 

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Mateo 26,14-25

La traición de Judas Iscariote
(Mc 14.10-11; Lc 22.3-6)
14 Uno de los doce discípulos, el llamado Judas Iscariote, fue a ver a los jefes de los sacerdotes 15 y les preguntó:
– ¿Cuánto me daréis, si os entrego a Jesús?
Ellos señalaron el precio: treinta monedas de plata. 16 A partir de entonces, Judas empezó a buscar una ocasión oportuna para entregarles a Jesús.
La Cena del Señor
(Mc 14.12-25; Lc 22.7-23; Jn 13.21-30; 1 Co 11.23-26)
17 El primer día de la fiesta en que se comía el pan sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:
– ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?
18 Él les contestó:
–Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: ‘El Maestro dice: Mi hora está cerca, y voy a tu casa a celebrar la Pascua con mis discípulos.’
19 Los discípulos hicieron como Jesús les había mandado y prepararon la cena de Pascua.
20 Al llegar la noche, Jesús se había sentado a la mesa con los doce discípulos; 21 y mientras cenaban les dijo:
–Os aseguro que uno de vosotros me va a traicionar.
22 Ellos, llenos de tristeza, comenzaron a preguntarle uno tras otro:
–Señor, ¿acaso soy yo?
23 Jesús les contestó:
–Uno que moja el pan en el mismo plato que yo, va a traicionarme. 24 El Hijo del hombre ha de recorrer el camino que dicen las Escrituras, pero ¡ay de aquel que le traiciona! ¡Más le valdría no haber nacido!
25 Entonces Judas, el que le estaba traicionando, le preguntó:
–Maestro, ¿acaso soy yo?
–Tú lo has dicho –contestó Jesús.

DÍA 1 ABRIL CICLO A

Judas no sólo fue un traidor, fue un negociante; vendió a Jesús.

-       Todo estaba profetizado, y es lo que hemos de ver; no tanto las personas ni el dinero que se manejaba, sino el hecho devender al mejor amigo”.

Cuando el corazón conduce al ser humano, desde lo negativo de su complejidad, puede llegar a hacer el mal; desde lo más insignificante, que siempre es malo, hasta lo más grave, como es:

-       Llegar a no ser conscientes del mal causado personal y socialmente, siendo esto peor que el mismo mal cometido.

·       ¡Hasta dónde podemos llegar cuando no hay conciencia del mal!

Vemos como Mateo nos repite lo que escuchamos en Juan:

“Al atardecer se puso a la mesa con sus discípulos”

-       Veamos que “no todo lo que dice y hace Jesús va dirigido a todos”; hay momentos y palabras que están dirigidas “a sus discípulos elegidos”.

“Uno de vosotros me va a entregar”

Todos somos pecadores, de una u otra forma, pero también Jesús, en este caso, se refiere a uno de los Doce elegidos. “Uno de vosotros”.

-       Uno a uno le fueron preguntando muy entristecidos:

¿Soy yo acaso, Señor?”

-       No eran conscientes de que lo iban a abandonar.

Si pudiéramos saber lo que podemos llegar a ser y a hacer, en bien y en mal, en el mañana que desconocemos, es posible que el bien lo haríamos hoy, y el mal, tal vez, procuraríamos que no llegara a ser cometido.

-       Si no somos del todo conscientes del “hoy”, ¿podemos prevenir el mañana?

Pues sí, porque “mañana llega desde las actitudes de cada hoy que vivimos

·       ¡Hasta dónde puede llegar la hipocresía de un ser humano, inconsciente de su maldad, al vivir incapacitado por no ver “el amor con que es amado”!

No se trata de creer o no creer en Dios, lo grave es anterior; no querer ver los actos de Amor que Dios nos hace a todos y a cada uno de nosotros.

-       No es falta de fe, sino de una voluntad que no responde al Amor.

-       No nos preguntemos si tenemos fe; tengamos voluntad de ver si nuestra mente y nuestro corazón quieren reconocer el Amor de Jesús, y tanto amor con el que podemos ser amados por muchos prójimos.

·       ¡Lo grave siempre es negarnos al amor!

¡Cuántos, si recibieran parte del amor que recibimos de Dios y del prójimo, responderían mejor que nosotros con gratitud a Dios y al prójimo!

Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:

“¿Soy yo acaso, Maestro?”

“Tú lo has dicho”

-       La medida de traicionar a Jesús solo la sabe Él; a nosotros nos corresponde saber si procuramos “dar respuesta a la gratitud de haber sido elegidos”.

·       El bautismo es el sello de marca del Amor Trinitario que nos hace templos de su Espíritu; Judas nunca advirtió “la marca del sello del Amor divino”.

-       ¡Ayudémonos a vivir nuestra vocación de bautizados!                   

Federico  Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Venancio, obispo de Salona y mártir


NADA