“VETE PRIMERO A RECONCILIARTE
CON TU HERMANO”
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 5,20-26
DÍA 27 FEBRERO CICLO A
Los
creyentes miembros de la Iglesia católica estamos en Cuaresma,
un tiempo litúrgico en que se nos invita
a la conversión.
-
“Este
es tiempo propicio”;
siempre lo es, porque permanentemente estamos
necesitados de la misericordia divina; dice S. Juan “quien dice que no tiene pecado, es
mentiroso”
No
seamos escrupulosos ni veamos pecado en todo, pero no justifiquemos cualquier actitud, cualquier conducta, ni cualquier
pensamiento o palabra que, ante Dios, no sea justa.
-
Hemos
sido educados a cumplir la Ley, y
muy poco a conocer la Verdad del Dios
único, Uno y Trino.
-
Ha
aumentado el rezo de la Liturgia y el interés por el conocimiento de la Palabra,
pero hemos de crecer en agradecer el
don de la fe, y no olvidar, por propia voluntad, lo que está mandado y ser libremente
obedecido.
Todo
esto hace que se justifiquen muchas actitudes y palabras que no son
correctas ante Dios.
·
El
texto del Evangelio de hoy viene a decirnos “el respeto que Dios tiene a los
seres humanos creados por Él, hechos hijos y, por tanto, hermanos”.
“Todo el que se deje
llevar de la cólera contra su hermano será procesado”
·
¿Qué vivimos los creyentes bautizados en
Cuaresma?
-
Hacemos bien en acudir a Retiros y de
interesarnos por ganar indulgencias, pero Dios no quiere cumplimientos ni penitencias, que no toquen el
corazón.
- De ahí la advertencia de convertirnos de lo que nos afecta en actitudes
negativas con Dios y con el prójimo. ¡Dios no es siempre bien tratado!
“Y si uno llama “imbécil”
o “necio” a su hermano, merece ser condenado”
·
Meditemos bien la PALABRA,
porque Dios no condena; son nuestras actitudes y nuestras palabras
las que condenan a los hermanos a distanciarlos de nuestro corazón, y
de nuestra vida, cuando somos capaces de
decir de ellos lo que puede ser verdad o no desde un corazón que
olvida, como creyentes, que Dios nos ha
hermanado con amigos y enemigos.
- ¡Cuánto bien sería para la Iglesia, para
todas las Iglesias, y para la Humanidad que, todos los creyentes nos
reconciliáramos antes de nuestras celebraciones sacramentales y
cultuales!
“Si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te
acuerdas allí mismo que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda
ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano”
- No
hagamos Iglesias de culto;
- Al
altar hemos de llegar con la paz del corazón reconciliado con todos; con
el testimonio de una vida que ama y perdona.
No nos justifica no practicar si somos
creyentes; no acudir es incumplir el hecho eterno, real e histórico,
que nos ha justificado ante Dios Padre y que tenemos mandado amarlo y
celebrarlo.
Federico Allara
SANTORAL DE DÍA


