30 –¿Y qué señal puedes darnos –le preguntaron– para que, al verla, te creamos? ¿Cuáles son tus obras? 31 Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: ‘Dios les dio a comer pan del cielo.’
32 Jesús les contestó:
–Os aseguro que no fue Moisés quien os dio el pan del cielo. ¡Mi Padre es quien os da el verdadero pan del cielo! 33 Porque el pan que Dios da es aquel que ha bajado del cielo y da vida al mundo.
34 Ellos le pidieron:
–Señor, danos siempre ese pan.
35 Y Jesús les dijo:
–Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca más tendrá hambre, y el que en mí cree, nunca más tendrá sed.
DÍA 21 ABRIL CICLO A
·Fue el gentío el que le hizo esta pregunta a Jesús: ¿”Cuál es tu obra”?
Es difícil ver “la obra que realizan
los pobres”, los que pasan por el mundo sin prestigio,
sin fama, desconocidos en sus vidas.
-Las grandes obras de amor, de trabajo, de
soledad y de hambre sin rebeldía, de sufrimiento, de pobreza…,no son
conocidas y, los que piensan que están
realizando “su obra”,porque son “algo” en el mundo, a veces
sin ser “alguien”, desconocen “las obras
de los pobres”.
-Pasar por la vida haciendo bien, amando y perdonando sin quejas y sin
esperar nada a cambio, el mundo no lo entiende; por esto, hasta la misma gente se extraña de las obras buenas de Jesús hechas
desde la humildad.
“¿Qué signo haces tú para que veamos y creamos en ti?”
-“Para que veamos” es decirnos
lo difícil que esver las obras buenas.
-Vivimos en todo tiempo pensando “ver otras
obras”, que no son las que deberíamos ver de bien, de amor, de perdón, de paz, de alegría en
la pobreza…
¡Qué necios y torpes somos, decía ayer
Jesús a los discípulos de Emaús, para
“saber ver” las buenas obras de muchos, que para el mundo son insignificanteso completamente
desconocidos!
-¡Ojalá
sepan “ver la obra de las familias rotas por las guerras y por el
mal uso del poder los que las causan! en espera de que reconozcan la muerte de tantas familias, que no volverán a ver a
sus maridos e hijos sentados en la mesa del hogar.
-¡Que los hijos sepan ver “la obra de los padres”que,
con fe y amor, esperan que la conozcan
y se la crean!
-¡Que
el esposo o la esposasepa ver “la obra de la espera del amor fiel”; a que sea reconocida por quien no lo
es ante mucho amor!
-¡Que los padres sepan ver las obras de
los hijos, en su espera de ser educados, amados y
reconocidos en sus sufrimientos, cuando falta el amor en el hogar…!
¡Hasta los discípulos de Jesús llevaron prisa
en quedar invadidos de tristeza porcreer en su fracaso, antes que permanecer en su obra de amor y de paz!
“Nuestros padres comieron el maná en el desierto”
-Recuerdan haber comido pan, olvidando la liberación;
casi siempre vemos la materialidad como obra de prestigio; por
esto, Jesús advirtió que “no vemos
los signos de las verdaderas obras”.
“Es mi Padre el que os da el verdadero Pan del cielo”
-Lo difícil para el mundo es ver que
el Pan no es de harina de cebada, sino que es el
Cuerpo troceado de Dios, después de haber pasado por el mundo haciendo su obra, mientras la gente
le pide signos para poder verla y creer;lo que demuestra
la necesidad que tenemos de “limpiar la viga de los
ojos”.
“YO SOY EL PAN DE VIDA”; de nuevo “YO SOY”.
-Que los creyentes creamos en Jesús, Dios
y hombre.
·Sólo
Dios quita el hambre de tanta materialidad que no sacia.
·Sólo Dios da la esperanza a los que son
fieles en fe y amor, para no cansarse de esperar a
que todos nos convirtamos a la Verdad de Dios único.
22 Al día siguiente, la gente que permanecía en la otra orilla del lago advirtió que los discípulos se habían ido en la única barca que allí había, y que Jesús no iba con ellos. 23 Mientras tanto, otras barcas llegaron de la ciudad de Tiberia a un lugar cerca de donde habían comido el pan después de que el Señor diera gracias. 24 Así que, al no ver allí a Jesús ni a sus discípulos, la gente subió a las barcas y se dirigió en busca suya a Cafarnaúm.
Jesús, el pan de vida
25 Al llegar a la otra orilla del lago, encontraron a Jesús y le preguntaron:
–Maestro, ¿cuándo has venido aquí?
26 Jesús les dijo:
–Os aseguro que vosotros no me buscáis porque hayáis visto las señales milagrosas, sino porque habéis comido hasta hartaros. 27 No trabajéis por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y os da vida eterna. Esta es la comida que os dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, ha puesto su sello en él.
28 Le preguntaron:
–¿Qué debemos hacer para que nuestras obras sean las obras de Dios?
29 Jesús les contestó:
–La obra de Dios es que creáis en aquel que él ha enviado.
DÍA 20 ABRIL CICLO A
·Los Evangelios han sido escritos para
que creamos los dichos y hechos de Jesús y
los que siguieron como hechos de su
Vida resucitada en la comunidad eclesial.
-Lo
que nosotros vivimos ahora, con fe en Él, continúan siendo hechos de la Vida de
Jesús, porque la Iglesia es la misma.
·La
Iglesia es católica, universal,
por estar destinada a serencuentro
de Dios con todos los seres humanos; lo que han cambiado son los tiempos.
-Estar
bautizado es aceptar ser miembro responsable de la Iglesia y ser medio de
encuentro del prójimo con Dios; lo cual se realiza en la
medida de nuestra singularidad personal, desde la fraternidad eclesial.
·La unidad,
aceptada y conservada por cada uno de los miembros de la Iglesia, es signo de fe en su catolicidad y
testimonio de ser Iglesia de Cristo; nunca desde singularidades
desunidas de la Comunidad.
·El
pluralismo es signo de madurez eclesial, por la realidad de la unidad;
mientras que la división no es signo de pluralismo, sino de
singularidades que no siempre son expresión y medio para el encuentro
del ser humano con Cristo.
ØNo
dudemos en creer que los
discípulos vieron caminar a Jesús sobre el mar, después de la multiplicación de
los panes.
ØCreamos
que las gentes seguían a Jesús y le buscaban donde
estaba.
ØAtendamos
a lo que nos dice la Palabra de Dios ante el hecho de seguir a Jesús.
“En verdad, en verdad
os digo: me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis hasta
saciaros”
·Seguir
a Jesús es hacerlo desde los talentos que nos ha dado a cada uno, demostrando madurez de fe en la medida en que Jesús siga siendo Dios
y el protagonista del
acontecer divino en el permanente encuentro con cada uno de nosotros y con
el prójimo.
-Esto es ser signo desingularidad
eclesial, que acepta la dignidad desde la humildad de creer la
Verdad de Jesús, que permanece Resucitado hasta que vuelva, siendo testigos de fraternidad con todos los
seres humanos.
·Jesús
no ha venido para que nos saciemos de su Pan;
no intentemos demostrar protagonismo con los talentos que nos han sido dados
gratuitamente.
No
hay ningún Santo,
que la Iglesia haya canonizado como modelo para nuestra vida, que haya suplantado a Cristo con su vida, sino que, conducidos por
el Espíritu Santo, tienen en común el haber sido fieles a la Iglesia.
-Francisco
de Asís
quiso que su vida de fraternidad, “su Orden”, fuera revisada por un
cardenal de la Iglesia, porque quería,
sobre todo, ser fiel a Ella.
“Trabajad no por el
alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna”
Ante la pregunta de los que le seguían, “sobre lo que tenían que hacer”, Jesús respondió:
“La obra que Dios quiere es que creáis en el
que Él ha enviado”
-Es lo que nos corresponde creer a todos y
cada uno de los miembros de la Iglesia.
13 Dos de los discípulos se dirigían aquel mismo día a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén. 14 Iban hablando de todo lo que había pasado. 15 Mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se les acercó y se puso a caminar a su lado. 16 Pero, aunque le veían, algo les impedía reconocerle. 17 Jesús les preguntó:
–¿De qué venís hablando por el camino?
Se detuvieron tristes, 18 y uno de ellos llamado Cleofás contestó:
–Seguramente tú eres el único que, habiendo estado en Jerusalén, no sabe lo que allí ha sucedido estos días.
19 Les preguntó:
–¿Qué ha sucedido?
Le dijeron:
–Lo de Jesús de Nazaret, que era un profeta poderoso en hechos y palabras delante de Dios y de todo el pueblo. 20 Los jefes de los sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaran. 21 Nosotros teníamos la esperanza de que él fuese el libertador de la nación de Israel, pero ya han pasado tres días desde entonces. 22 Sin embargo, algunas de las mujeres que están con nosotros nos han asustado, pues fueron de madrugada al sepulcro 23 y no encontraron el cuerpo; y volvieron a casa contando que unos ángeles se les habían aparecido y les habían dicho que Jesús está vivo. 24 Algunos de nuestros compañeros fueron después al sepulcro y lo encontraron todo como las mujeres habían dicho, pero no vieron a Jesús.
25 Jesús les dijo entonces:
–¡Qué faltos de comprensión sois y cuánto os cuesta creer todo lo que dijeron los profetas! 26 ¿Acaso no tenía que sufrir el Mesías estas cosas antes de ser glorificado?
27 Luego se puso a explicarles todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de él, comenzando por los libros de Moisés y siguiendo por todos los libros de los profetas.
28 Al llegar al pueblo adonde se dirigían, Jesús hizo como si fuera a seguir adelante; 29 pero ellos le obligaron a quedarse, diciendo:
–Quédate con nosotros, porque ya es tarde y se está haciendo de noche.
Entró, pues, Jesús, y se quedó con ellos. 30 Cuando estaban sentados a la mesa, tomó en sus manos el pan, y habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio. 31 En ese momento se les abrieron los ojos y reconocieron a Jesús; pero él desapareció. 32 Se dijeron el uno al otro:
–¿No es cierto que el corazón nos ardía en el pecho mientras nos venía hablando por el camino y nos explicaba las Escrituras?
33 Sin esperar a más, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once apóstoles y a los que estaban con ellos. 34 Estos les dijeron:
–Verdaderamente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.
35 Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino, y cómo reconocieron a Jesús al partir el pan.
·Pedro,
convertido después de haber traicionado a Jesús, habiendo sido ratificado en ser piedra de fundamento del tiempo
apostólico, que es el tiempo de la Iglesia, poniéndose en pie
junto a los Once levantando su
voz y con toda solemnidad dijo:
“judíos y vecinos de Jerusalén,
enteraos bien y escuchad atentamente mis palabras”
¡Qué importante es para nuestra fe el hecho
de ver a Pedro con los Once, para
no equivocarnos de lo que es la Iglesia para un creyente católico!
-“A Jesús el Nazareno…, entregado conforme
al plan que Dios tenía establecido y previsto, lo matasteis, clavándolo a una
cruz… Pero Dios lo resucitó, librándolo de los dolores
de la muerte, por cuanto no era posible que ésta lo retuviera bajo su dominio…
-A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual nosotros somos
testigos; esto es lo que estáis viendo y oyendo.
Nuestra fe,apoyada en
quienes fuerontestigos del Hecho Jesús, hace quepasamos a sertestigos
de lo que vemos y tocamos desde la fe, que es laevidencia en la mente
y el corazón de que Cristo ha Resucitado;
no se fundamenta en subjetividades.
-Esto es lo que tenemos que enseñar y
educar.
-Lo que no parte de la Resurrección de Jesús,
el Crucificado, es edificar sobre arena.
“Sabéis que fuisteis
liberados… con una Sangre
preciosa… Por medio de Él, (de Jesús) creéis
en Dios, que lo resucitó de entre los muertos…, de manera que
vuestra fe y vuestra esperanza estén puestas en Dios”
La fe no induce a dudas.
-La duda es subjetivista ante la
Verdad del contenido de la fe, la que lleva a formas de conducta cristiana disconforme a la
voluntad de Dios en Cristo.
Cuando la tristeza invade el corazón, la mente se vuelve olvidadiza; las
palabras escuchadas de verdad y los hechos, experimentados como ciertos, pasan
a ser inciertos; es cuando se vuelve
a casa, como estos discípulos de Emaús, y a los principios que ayudaban a vivir desde sentimientos de fracaso.
-Todo es subjetivo, como vemos, pero irreal, cuando se duda de la fe.
-Hoy somos capaces de creer que Jesús ha Resucitado; pero en
la medida en que no vivimos lo que pide la fe de amor y gratitud,
desde la barca de nuestra vida, sabiendo que Jesús vive entre nosotros y su
Espíritu en nuestra alma, podemos
vivir la fe con tristeza, sin dar testimonio del Resucitado y
sin catequizar ni educar desde la fe.
Era lógico que no reconocieran a Jesús, como no lo pudo reconocer María Magdalena,
ni nadie entre nosotros, porque Cristo
Resucitado es un ser de cuerpo real, pero no visible para ser reconocidopor quienes Él quiere y cuando quiere, para ser testigos.
Pensemos
que muchas de las dudas, de nuestra fe, son causadas por los errores y confusiones que
tenemos de lo que ha supuesto nuestra liberación, además de no tener
claroreferente a lo que esperamos de
la fe referido a la realidad de la Vida
de Jesús.
“Nosotros esperábamos que Él iba a
liberar a Israel”
-Lo que no queremos es que nos libere la
libertad de nuestra arbitrariedad, de nuestro modo de pensar y hasta de
creer; Podemos estar entristecidos por nuestra manera de pensar y de
creer.
-La “Verdad” de la verdadera fe acepta la realidad de la Vida de
Jesús, y nuestra liberación integral.
-La tristeza, causada por nuestra manera de concebir la fe, incapacita para creer a los testigos que nos hablan en verdad de
lo que han visto.
“Es verdad que algunas
mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado…, diciendo incluso
habían visto una aparición de Ángeles, que dicen que está vivo
¡Qué necios y torpes
sois para creer…!”
¡Si
los creyentes supiéramos ver cuándo atardece en nuestra vida; hasta que
punto puede incluso anochecer, y fuéramos capaces de entender “el signo”de decirle a Jesús “Quédate con nosotros, porque
atardece y el día va de caída” experimentaríamos la Presencia del
Cristo Resucitado!
-“Desde dentro” es de donde procede la evidencia de la fe.
-“Desde dentro” es de donde se ven los gestos y se escuchan las palabras queconvierten
el corazón.
·Los discípulos lo reconocieron al partir el pan en la mesa de su
hogar.
-¿Dónde
pensamos reconocer nosotros al Resucitado?
-¿Qué
vemos, qué escuchamos y qué disposición tenemos cuando celebramos la
Eucaristía?
Aceptemos “querer ver” con el espíritu
liberado para no quedarnos con lo que ven nuestros
ojos y tocan nuestras manos, porque es la escucha del oído la que nos lleva a poder creer a Jesús
en las palabras que pronuncia y al
partir el Pan de su Cuerpo.