“¿QUIERES QUEDAR SANO?”
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Juan 5,1-16
DÍA 17 MARZO CICLO A
¡Cuántas personas hoy responderían lo mismo que este hombre!
“No tengo a nadie”
·
Jesús vino al mundo para acercarse con
amor a todos los enfermos,
porque son muchas las enfermedades que padecemos; las más graves son las
que no tenemos conciencia de tenerlas por querer ignorarlas.
- ¿Quién
advierte, reconoce y quiere sanar las enfermedades de su espíritu?
En la piscina de Betesda, en Jerusalén, donde podemos apreciar en sus
restos la descripción del Evangelio, había
toda clase de enfermos que deseaban recuperar su salud “tocando, el primero, las aguas
sanadoras de la piscina”.
-
Allí llegó Jesús para ir al encuentro de un
hombre, que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Lo peor de la enfermedad, reconocida, es
tener que vivirla en soledad al “no
tener a nadie”, que
acompañe de cerca con amor.
· Jesús, acercándose al paralítico, le pregunta: ¿Quieres quedar sano?
¡Cuántas son las personas, que hoy nos
podrían repetir que “son muchos los años viviendo solas su enfermedad!
·
Jesús está vivo, y desea que todo prójimo,
que tiene necesidad de amor, le sienta cercano; nos ha dicho que “lo que hagamos a uno de nuestros hermanos, a Él se lo hacemos”
- Si alguien vive su vida y su enfermedad en
soledad, no es por estar abandonado de Dios, sino por nuestros pecados de
omisión.
Dice S. Vicente de Paul que, “si haciendo oración alguien nos
necesita, dejemos la oración y vayamos al prójimo”, porque Dios puede esperar, pero el enfermo o el prójimo, que nos
necesita, puede que no pueda más sin
ti.
-
La frase de S. Vicente no dice que “dejemos a Jesús”, sino que “si nos llama el prójimo vayamos con Jesús a él, siendo la
mejor forma de acompañarlo.
Es lo que hacía Jesús, orar por la noche e ir
al prójimo de día en su Nombre.
“Levántate, toma tu
camilla y echa a andar”
·
Jesús sabía que “llegaba el final de su vida”,
y también sabía “a lo que le llevaba curar en sábado” al ciego de nacimiento y al paralítico de la
piscina de Betesda.
- Los
entendidos de la Ley dicen, nuevamente
sin amor, “hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla”
Eran aquellos tiempos; hoy, los
pecados de omisión, cumpliendo lo prescrito como creyentes o como
humanos, vienen a ser el mismo
error.
- Dios
nos mira a todos según tratamos u olvidamos al hermano que “no tiene a nadie”.
“El que me ha curado es
quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar”
·
Jesús, dueño de la vida y del sábado, autor de la Ley superada por Amor, es quien nos dice a todos “levántate y
echa a andar… hacia el prójimo”.
- También
nos dice: “No peques más”.
- Como
humano y si
crees en Mí, con más rigor, haz el bien a tu hermano, sea amigo o enemigo.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA

