“AHORA ME VOY AL QUE ME ENVIÓ”
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Juan 16,5-11
DÍA 12 MAYO CICLO A
· Jesús
dice a los discípulos “Ahora me voy al que me envió”; quienes no le escuchan no pueden entender
sus palabras, ni ayer ni hoy.
· Jesús está hablando de su “procedencia”
y de su “identidad”.
Dos palabras que revelan lo esencial para llegar a creer, para una relación personal con Jesús y para conocer y entender el porqué
y para qué de su “estar en medio de su Pueblo”, no
sólo como hombre, sino también como Dios.
Ante
sus palabras: “Ninguno me pregunta: “¿Adónde vas?”, nosotros nos debemos preguntar, y le debemos preguntar “¿de
dónde vienes?”; si escuchamos su mensaje y vemos las acciones de
sanación y salvación que realiza en
favor de las personas que se acercan a Él.
“Por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el
corazón.
·
“Saber y creer” de dónde vino y adónde va
Jesús es tener la respuesta al sentido de nuestra propia vida, y la razón para cambiar
la tristeza en alegría cuando una persona amada se va de nuestro
lado.
- Quedarnos
con la tristeza no es
lo propio ante el amor que pierde al amado; la muerte no es la última
experiencia, ni del que muere ni de quien ama.
·
Creer en Dios es dar sentido al presente; la luz que recibimos nos proyecta hacia el
futuro, siendo la causa de pasar el
dolor con esperanza.
“Os convine que me vaya”
-
Realmente nos conviene; la permanencia
de “Dios-con-nosotros” tiene sentido desde el drama de un Amor, que ha dado la vida y ha resucitado abriendo la puerta de la
eternidad.
·
¿Qué sentido tendría estar “Dios-con-nosotros” con las puertas de la
eternidad cerradas a nuestro futuro?
Conviene aceptemos que DIOS, en su HIJO ha estado
para amarnos y decirnos que “tenemos un lugar en el Padre”; vivir
de esperanza, no llenar sólo de tristeza el corazón cuando mueren las
personas amadas, y para mayor alegría saber que, desde el
Padre, nos envían al Defensor de la Verdad.
“Si no me voy, no vendrá vosotros el Paráclito”
· El
Espíritu Santo no sólo “nos lleva al conocimiento
de la Verdad” de
Jesús, sino que “dejará convicto al mundo
acerca de un pecado, de una justicia y de una condena”
-
“Un Pecado”, que para Dios comienza en “no creer al enviado”, al HIJO; es el
fundamento de no vivir según la Vida de Cristo.
Vivir, “si” o “no”, en relación con Él es real; creemos o no creemos que es Dios
y Hombre verdadero,
-
“Una Justicia”; es justo que Cristo, después de Muerto y Resucitado, vuelva a su “procedencia eterna en el SER
DIVINO”, del que no se separó.
-
“Una condena”; la del príncipe de este mundo, vencido en el monte de las tentaciones, pero es
quien domina las libertades de los que lo
escuchan.
·
Desde la fe entendemos mucho del misterio
de la vida, por ser Luz que la ilumina, más que las luces solas de la razón.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
s. Antimo, mártir en la via Salaria
ABRE MIS PUERTAS


