“SEÑOR, SI QUIERES...”
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 8,1-4
DÍA 26 JUNIO CICLO A
Me gusta la forma en que el leproso se acerca y trata a Jesús.
· La educación,
no como formas hipócritas de comportamiento, sino como actitudes humanas de mutuo respeto es un estado de vida,
que ayuda a convivir de forma sencilla y humana; no es fácil unir libertad con educación.
- La
persona revela, cuando
falta la educación, no haber dedicado tiempo a entender el
porqué y el para qué del don de ser libres.
-
“Ser
libres”,
desde
la referencia de “ser hijos de Dios”,
nos pide mucho más que ser
educados, y la meditación
sobre “la libertad de los hijos de Dios”
debe ser mucho mayor.
·
A
Jesús lo seguía mucha gente.
-
Le seguían los pobres, que en su
tiempo eran muchos; por desgracia son más en el nuestro tiempo, constatando
insensibilidad hacia ellos.
-
Le seguían los enfermos, los pobres y
humildes de corazón, porque les daba “el
pan que necesitaban para comer” y “el pan de la cercanía de su amor” a sus vidas; hoy,
quienes se consideran ricos e insensibles, son incapaces de ver la necesidad de pan y de cercanía
de amor con que llegan muchas personas a sus vidas.
“Se le acercó un leproso, se arrodilló”
·
¡Qué confianza inspiraba Jesús para que un
leproso se acercara!
- Sabemos cómo vivían en su tiempo los
leprosos; separados de sus familias, deambulando lejos de las gentes mendigando
pan, que les daban a distancia, y separados de la sinagoga para no
contaminar.
- La Ley,
y los que mandaban cumplirla, los excluían con más dureza que la misma enfermedad.
- Valoremos
el gesto de confianza, que inspiraba Jesús para acercarse a Él, en
cualquier estado de vida.
“Señor, si quieres, puedes limpiarme”
-
El leproso tiene la plena confianza de que
Jesús lo puede limpiar.
“Jesús extendió la mano y lo tocó”
En Jesús vemos dos gestos:
1.
Permitir la cercanía hasta el punto de poder tocar
al leproso.
2.
El signo
más importante, Jesús no tiene miedo
de tocar a un leproso, como no lo tuvo Francisco después de
su conversión, que abrazaba y besaba a los leprosos.
-
El signo de Jesús mostraba ser
superior a la Ley sin peligro de contaminarse.
- Los
letrados y fariseos, conocedores de la Ley, tenían a Jesús por hombre “contaminado”,
que practicaba con su conducta acciones
en sábado; muchas de ellas contrarias a las prescripciones legales.
“Quiero, queda limpio”. “Y enseguida quedó limpio de lepra”
Jesús le dijo: “No se lo digas a nadie”
- El leproso va a ir al sacerdote, va a volver
a casa y a la sinagoga.
·
¿Qué quiere decir Jesús, con “no decirlo a nadie”?
- Lo que
sintió en el alma, al verse amado y curado, es el gesto de amor, íntimo, nuevo
y sagrado, diferente al mismo hecho; esto es para guardar.
Cuando lo sagrado sale a la calle es
pisoteado y desaparece “el hogar”.
Federico
Allara
SANTORAL DEL DÍA
SI TU QUIERES


