"MUJER, ¿POR QUÉ LLORAS?"
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Juan 20,1-2.11-18
El sepulcro vacío 20 1 El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio quitada la piedra que tapaba la entrada. 2 Corrió entonces a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, aquel a quien Jesús quería mucho, y les dijo: –¡Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto! |
Jesús se aparece a María Magdalena (Mc 16.9-11) 11 María se quedó fuera, junto al sepulcro, llorando. Y llorando como estaba, se agachó a mirar dentro 12 y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y el otro a los pies. 13 Los ángeles le preguntaron: –Mujer, ¿por qué lloras? Ella les dijo: –Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto. 14 Apenas dicho esto, volvió la cara y vio allí a Jesús, aunque no sabía que fuera él. 15 Jesús le preguntó: –Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el que cuidaba el huerto, le dijo: –Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, para que yo vaya a buscarlo. 16 Jesús entonces le dijo: –¡María! Ella se volvió y le respondió en hebreo: –¡Rabuni! (que quiere decir “Maestro”). 17 Jesús le dijo: –Suéltame, porque todavía no he ido a reunirme con mi Padre. Pero ve y di a mis hermanos que voy a reunirme con el que es mi Padre y vuestro Padre, mi Dios y vuestro Dios. 18 Entonces fue María Magdalena y contó a los discípulos que había visto al Señor, y también lo que él le había dicho. |
DÍA 22 JULIO CICLO A
“El primer día de la semana, María Magdalena
fue al
sepulcro al amanecer”
· El amor es eterno, y la muerte no
separa al amado de su amor.
-
María Magdalena es un vivo testimonio de esta verdad.
Decir que amamos a un prójimo es fácil;
examinarnos del amor debería ser lo habitual para conocernos a nosotros mismos
en amor o en egoísmo.
· “El amor y la fidelidad” la manifestamos, en su verdad, en la ausencia
ya sea propia como la del amado.
- Al morir Jesús, y ser sepultado, los Apóstoles demostraron sus dudas de fe y su fidelidad a Él;
no estuvieron junto al sepulcro recordando lo que les dijo: “que sería condenado, muerto y sepultado, y al tercer
día resucitaría”.
-
María Magdalena sí que fue al sepulcro,
siendo fiel a su amor.
·
El amor es la razón de ser de todo, mientras que la muerte es nada.
- Quien ama lo demuestra con su vida y también
después de muerto el amado, porque quien
ama, con el amor aprendido, sabe
que el amor pervive en su amado.
-
Amar es experiencia de lo eterno, no es un ideal;
- Saber
amar es un “Don gratuito”. A María Magdalena se le dio este Don más que a los Doce; corresponder al “Don de
amar es nuestra responsabilidad; por ser fieles al amor no tenemos “méritos ni
derechos” ante Dios, que es el Señor.
- Gran Don es poder amar a Jesús como le fue
concedido a María Magdalena.
Este es el Misterio de la Sabiduría del Amor
divino; a María se le dio la vocación
de “saber y poder amar a Jesús” como nadie le fue concedido.
· Dios, en su Amor eterno, concede gracias y
dones a los que, a nuestro parecer, no lo merecen. ¿Alguien es merecedor?
-
Creamos en el Amor, y no en nuestra manera de querer ver el Amor Divino.
· María, que fue elegida
para ser Madre de Dios, lo fue para amar a Jesús hasta después de su
muerte, como fuera elegida María Magdalena para llorar a Jesús en el
sepulcro.
-
Los Doce y S. Pablo no eran merecedores, pero
fueron llamados a ser el fundamento
de la Iglesia.
·
Es a Cristo a quien le debemos la salvación
y ser miembros de la Iglesia.
¡Cuántas personas han sido seguidores de
Cristo hasta sufrir horrendos martirios! y han gozado de vivir y morir por Cristo gloriándose de su fe y de su
amor, capaces de dar la vida por Él.
·
¡Gocemos del don de la fe y del amor!
· Jesús
a quien primero abrazó fue a su Madre que, con gran fe y amor, creyó y esperó la
Resurrección de su hijo, el Hijo de Dios.
- Los Apóstoles dudaron y María
Magdalena lo olvidó.
“Mujer, ¿por qué lloras?”
“Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han
puesto”
·
Jesús le agradeció su libre perseverancia en
el amor con que fue regalada y le vuelve a preguntar: “Mujer, ¿por qué lloras?”.
- ¡Qué sublime es poder reconocer a Jesús
pronunciando nuestro nombre! ¡María!
·
María Magdalena tuvo el gran Don de anunciar
a los Apóstoles que había
visto al Señor, y que había dicho que “subía al PADRE SUYO Y PADRE NUESTRO”.
- La mujer es digna, como todo ser humano, de ser
reconocida en su dignidad dentro de la Iglesia; el amor es muy lento
para que se note su avance.
- No
todo es amor tanto cuando retrasa los caminos como cuando
avanza por donde hay dudas de la Verdad.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
CON AMOR ETERNO TE AMO


