“NO HE VENIDO A SEMBRAR PAZ…”
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 10,34-11,1Jesús, causa de división (Lc 12.51-53; 14.26-27) 34 “No penséis que yo he venido a traer paz al mundo: no he venido a traer paz, sino guerra. 35 He venido a causar discordia: a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra; 36 de modo que los enemigos de uno serán sus propios familiares. 37 “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; 38 y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. 39 El que trate de salvar su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por causa mía, la salvará.f Recompensas (Mc 9.41) 40 “El que os recibe a vosotros, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. 41 El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá la recompensa que merece un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, recibirá la recompensa que merece un justo. 42 Y cualquiera que dé aunque solo sea un vaso de agua fresca al más humilde de mis discípulos por ser mi discípulo, os aseguro que no quedará sin recompensa.” 11 1 Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y anunciar el mensaje en los pueblos de aquella región. |
DÍA 13 JULIO CICLO A
Ayer
nos hablaba el Evangelio del “sembrador”
y hoy también nos habla de “sembrar”.
· Jesús con su vida sembró la semilla de
la Paz, la cuidó,
como el labrador a su tierra, y
fructificó al cien por cien, pero su
Paz ha fructificado como “semilla en tierra pedregosa y llena de zarzas”,
dando la sensación de ver sólo brotes de paz.
-
La
paz exige una libre opción si
se la desea conseguir para poder darla.
Nos
hemos de preguntar ¿qué es la paz?
-
El
mismo concepto puede ser creador de división y de confrontación,
porque no hablamos de la misma “paz” desde Jesús
que desde el mundo.
- Es tan plural,
el concepto y la realidad de la paz, que
el deseo por conseguirla va desde el amor hasta la guerra.
·
Paz,
desde la fe, es “un estado de vida”,
que vive la experiencia del amor y del
perdón aprendidos de Jesús; desde este estado de vida se convive, se
ama y se perdona a todos y siempre, en medio de la tribulación de la vida.
-
Lo vemos en el mismo Jesús; su
vida
no era un estado de paz, sino la misma Paz contemplada en su Humanidad, vivida en tribulación.
La actitud de quien desea la paz, desde el poder,
es la de “vencer al enemigo” desde su concepto ideológico.
“No penséis que he venido
a sembrar paz, sino espada”
- No hay contradicción en lo que dice, porque no
es Jesús quien usa la espada.
- En Getsemaní le dijo a Pedro, que cortó
con la espada la oreja de Malco: “Envaina la espada: que
todos los que empuñan la espada, a espada morirán”. (Mt. 26,52). La Palabra de Dios es la espada del creyente. (Ef.6,17)
- Son los criterios del mundo, no los de
Dios, los que crean la enemistad de los seres humanos, en la medida en
que los humanos viven siguiendo a Jesús
La división, entre “los hijos con los
padres, la hija con su madre, la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno
en su propia casa”, expresa la realidad del mundo actual, desde Jesús.
·
La
Verdad es liberadora; por esto, seguir a Jesús es optar por
convertirnos de todo lo que inquieta personalmente la paz interior y exterior,
y poder ser ayuda en la liberación de
toda esclavitud.
·
La Iglesia debe ser liberadora;
entendiendo que lo es en la medida en que vive de la Verdad de Jesús,
dejándose conducir por el Espíritu Santo; lo cual no evita ser jerárquica,
prevaleciendo siempre el amor
sobre el poder.
-
Amemos a la Iglesia, porque es
amar nuestro propio “cuerpo” desde la fe; como amarse los esposos es
amar su “propio cuerpo”, creando unidad.
- Las ideologías suelen criticar a la Iglesia
sin conocer ni aceptar su bien; buscan
en Ella un perfeccionismo más que el conocimiento de su realidad; sería mejor revisaran
sus criterios y actitudes para un diálogo siempre positivo.
· Quien ama a Dios sobre todas las
cosas está en condiciones de amar a todos, empezando
por los más próximos, con quienes Dios no entra en competencia, sino con
su mandamiento de amar.
Federico
Allara
SANTORAL DEL DÍA
TU MAR


