miércoles, 15 de abril de 2026

JESÚS ESTÁ POR ENCIMA DE TODO

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Juan 3,31-36

El que viene de arriba
31 “El que viene de arriba está sobre todos. El que es de la tierra es terrenal y habla de las cosas de la tierra. En cambio, el que viene del cielo está sobre todos 32 y habla de lo que ha visto y oído. Sin embargo, nadie cree lo que él dice. 33 Pero el que lo cree, confirma con ello que Dios dice la verdad; 34 pues el que ha sido enviado por Dios habla las palabras de Dios, porque Dios da abundantemente su Espíritu. 35 El Padre ama al Hijo y le ha dado poder sobre todas las cosas. 36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no quiere creer en el Hijo no tendrá esa vida, sino que recibirá el terrible castigo de Dios.”

DÍA 16 ABRIL CICLO A

“El que viene de lo alto”

-       Dios no está en lo alto, “ES el que ES”, el que está en todas partes presente, de modo que todo habla de Él, sin que nada sea Él.

-       Nuestra fe no es panteísta, todo existe y subsiste por la PALABRA; creado de la nada.

·       El que ES PRESENCIA se ha hecho visible en el HIJO; esto es “venir de lo alto”; por esto, el que viene de lo alto está por encima “de todo y todos”.

·       “Cielo” es Presencia eterna de Dios.

“El que viene del cielo está por encima de todos”

-       Es su PRESENCIA la que es creída como única y distinta.

Esta es nuestra fe en Cristo Jesús, “enviado del Padre, venido de lo alto, del cielo”, de modo que sola su PRESENCIA es digna de ser conocida y creída.

“El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra”

-       Nosotros, por nosotros mismos, somos de la tierra, y por más elevados que sean nuestros razonamientos, y más hondos nuestros sentimientos, no dejan de ser de la tierra, es decir, de lo que vemos y tocamos.

“El que viene del cielo, habla de lo que ha visto y ha oído, y de esto da testimonio”

Nadie ha subido al cielo para poder dar testimonio de lo visto y oído; sólo QUIEN ha venido de él, puede hablar de la REALIDAD DE DIOS, que es el CIELO.

“Nadie acepta su testimonio”

“Vino a su casa, pero los suyos no lo recibieron”.

-       Los sabios y entendidos de Dios, los que habían de ser instrumento para el acercamiento de su Pueblo a la plena revelación de Dios, no aceptaron su testimonio; hoy, quienes prefieren ser de la tierra se incapacitan para aceptar el testimonio del que vino del cielo.

·       Cristo Jesús, no sólo pasó por la tierra siendo Dios y hombre verdadero, sino que Resucitado sigue Presente y Vivo en la Iglesia, en los bautizados, que le creen y lo celebran por medio de la Liturgia y los Sacramentos. 

“El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz”

-       Esta frase es de suma trascendencia, porque dice que somos nosotros quienes hacemos el juicio de Dios, negando su veracidad, cuando nos negamos a creer en Jesús como el enviado del Padre.

-       El hecho de “negar a Jesús” es negar la Identidad Trinitaria de Dios por Él Revelada; como recordaba ayer, sólo los cristianos creyentes en Cristo podemos rezar el “PADRE NUESTRO”.

“El que Dios envió habla las palabras de Dios”

Demos gracias por creer en Dios por medio de quien ha venido, siendo Dios; por Él, por Jesús, conocemos a Dios y reconocemos a todos los creyentes.

Por Dios poseemos ya aquí la vida eterna; sabemos que nunca se manifiesta con ira, confundida, a veces, por nuestros sentimientos.     

Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. María Bernardita Soubirous, virgen


MI ROCA





martes, 14 de abril de 2026

NUESTRO DIOS PADRE ENTREGÓ 

SU HIJO AL MUNDO

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Juan 3,16-21

El amor de Dios al mundo
16 “Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo.
18 “El que cree en el Hijo de Dios no está condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado por no creer en el Hijo único de Dios. 19 Los que no creen ya han sido condenados, pues, como hacían cosas malas, cuando la luz vino al mundo prefirieron la oscuridad a la luz. 20 Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan a ella para que no se descubra lo que están haciendo. 21 Pero los que viven conforme a la verdad, se acercan a la luz para que se vea que sus acciones están de acuerdo con la voluntad de Dios.”

DÍA 15 ABRIL CICLO A

“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo”

Digo “nuestro” Dios, porque la fe de un bautizado, en y por la Iglesia católica, es la que nos permite decir a Dios ¡PADRE!

-       Lo decimos los cristianos porque creemos en Jesucristo, que nos ha revelado la identidad de Dios.

-        Creer en “dios” es tan fácil como creer en “algo”; pero creer en Dios sólo es posible decirlo cuando aceptamos la Revelación de este Dios por el HIJO, en la Humanidad de Jesús de Nazaret.

-        No marginamos a los demás “creyentes” como hacían los sabios de Israel, confundiendo a Dios con un nacionalismo, que trataba a los demás como paganos; ellos mismos llegaron a confundir al Dios que los había elegido entre todos los pueblos.

-       Hablar de nuestro Dios no es maginar, sino constatar que nadie puede decir, ni llamar a Dios ¡Padre! si no acepta su Revelación.

No podemos entender el texto del Evangelio de hoy si no creemos en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

-    Otro “Dios”, que no sea “TRINIDAD”, no puede enviar al HIJO; y el DIOS, UNO Y TRINO, es  creído por su Revelación. 

“Entregó su Hijo al mundo para que, todo el que crea en Él, no perezca, sino que tenga vida eterna”

-       Lo entregó al mundo; es lógico que no apreciara su Presencia y lo matara; el mundo es contrario al Ser Divino; sin embargo, esta muerte ha sido la salvación del mundo que crea en Él, porque “no envió su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él.

·       La muerte del HIJO ha sido un juicio de Misericordia, a la que respondemos con fe y agradecimiento, de lo contrario nos negamos nosotros a recibir la Misericordia divina.

-       ¡Dios salva, nunca condena! Otros “dioses”, tal vez sí.

·       El juicio es que “La Luz vino al mundo, y los hombres han prefirieron las tinieblas a la Luz”

Tenemos fácil examinarnos sobre nuestra fe, porque la fe en Dios pasa, en los bautizados en Cristo, por ver cómo aceptamos a Jesús, el Cristo, Dios y hombre verdadero.

No hagamos juicio de la fe del prójimo, pero sí que tenemos la obligación de saber:

a)   Qué ha significado en sí mismo, y por sí mismo, el bautismo en nosotros.

b)   Y lo que nosotros hemos hecho por estar bautizados y formar parte del Cuerpo visible de Cristo resucitado, en su Iglesia.

“El que obra la verdad se acerca a la Luz, para que se vez que sus obras están hechas según Dios”

-       No justifiquemos tampoco nuestras obras, porque sólo a Dios le corresponde hacerlo. ¡Quien se ensalza será humillado!

“Ni son todos los que están, ni están todos los que son”; es una frase, porque la afirmación-juicio de quienes son y quienes están, le pertenece a Dios. 

Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Abundio, clérigo vaticano


MI ALMA TIENE SED DE DIOS





                        

lunes, 13 de abril de 2026

"¿TÚ ERES MAESTRO EN ISRAEL, 

Y NO LO ENTIENDES?" 

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Juan 3,7-15

No te extrañes si te digo: ‘Tenéis que nacer de nuevo.’ El viento sopla donde quiere y, aunque oyes su sonido, no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así son todos los que nacen del Espíritu.
Nicodemo volvió a preguntarle:
–¿Cómo puede ser eso?
10 Jesús le contestó:
–¿Tú, que eres el maestro de Israel, no sabes estas cosas? 11 Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y somos testigos de lo que hemos visto; pero no creéis lo que os decimos. 12 Si no me creéis cuando os hablo de las cosas de este mundo, ¿cómo vais a creerme si os hablo de las cosas del cielo?
13 “Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. 14 Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre ha de ser levantado, 15 para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
DÍA 14 ABRIL CICLO A 

El texto repite, en su comienzo, las palabras de Jesús a Nicodemo,hay que nacer de nuevo”; no nacemos de nuevo en el más allá.

·       La eternidad, desde la fe, es una continuidad de la vida temporal.

-       Llegamos a lo eterno desde nuestro concepto de tiempo, con la diferencia del “aquí” y “del más allá”.

-   “Tiempo” es una sucesión de momentos, sin saber a ciencia cierta qué es el tiempo, porque es la vida la que “se gana o se pierde” en el tiempo.

-       “Y el más allá” es, desde la fe, un “presente dinámico desde el amor”.

·       Jesús se refiere a renacer ahora “en el tiempo”, para vivirlo eternamente en presente en Dios. ¡Esto es “ganar la vida”!

“Así es el que ha nacido del Espíritu”

·       Nicodemo pregunta: “¿Cómo puede suceder esto?

-       No es fácil, desde la sola razón, “entender tener que renacer” cuando no creemos lo que realiza el Espíritu Santo, en nosotros, al recibir el Sacramento del Bautismo.

¡Si pudiéramos ver el alma antes de ser bautizada y después de recibir las aguas que renacen la vida!  Somos bautizados con Agua, Sangre y Espíritu.

“El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va”

·       Jesús se refiere al Espíritu como viento y también a sí mismo, ya que todos sabían su origen, pero desconocían su procedencia.

“¿Tú eres maestro en Israel, y no lo entiendes?”

Por muy maestros y doctos que seamos, las cosas del Espíritu y la vida de fe no están al alcance de nuestros razonamientos.

-       Primero hay que aceptar el “contenido de la fe” para poder razonarlo y entenderlo.

-       Si no creemos y aceptamos a Jesús, Dios y Hombre Verdadero, como enviado del Padre, sabremos del viento, porque lo oímos soplar, pero como sopla donde quiere”, no sabremos de dónde procede ni adónde va.

Tuvieron delante a Dios con sus palabras y obras, oyeron soplar el viento, pero aún diciéndoles de dónde procedía y adónde iban sus dichos y hechos, no le creyeron; no entendieron, ni entendemos, que vino para hacernos “renacer a la Verdad”.

·       CRISTO sigue VIVO entre nosotros; ayer con su Humanidad presente, y hoy en la Iglesia; en la Liturgia y en los Sacramentos, y en el prójimo.

-       También hoy se oye soplar el viento, pero ¡cuántas veces nos quedamos estáticos, sin renacer, ante el no-saber y dudar de su procedencia y su destino!

“Si os hablo de las cosas terrenas y no me creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las cosas celestiales?”

-          Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre”

“Todo el que cree en el Hijo del hombre tiene vida eterna”, ¡ha renacido!

    Federico  Allara                


SANTORAL DEL DÍA

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