"EL QUE PIERDA SU VIDA POR MI CAUSA LA SALVARÁ"
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día
Mateo 10,37-42
DÍA 28 JUNIO
XIII Domingo TIEMPO ORDINARIO
CICLO A
El texto sorprende y nos parece muy fuerte al escucharlo por boca de Jesús, sin embargo, ¿qué añade al primer mandamiento “Amarás a Dios sobre todas las cosas?
· Creer en Dios es aceptar a QUIÉN es realmente.
· Creer es aceptar que estamos en sus
manos de Creador por Amor, que quiere decir, creados para ser felices en Él, desde
el mandamiento del Amor.
Dios
no es causa de cualquier mal que sucede en nuestro mundo hoy.
·
Creer
es aceptar en qué condiciones de libertad, y de amor de Dios, y
entre ellos, fueron
creados nuestros padres.
Vemos la trascendencia del
Amor divino y del amor humano, y constatamos que las tragedias del mundo vienen desde la
primera desobediencia de amor a Dios, que rompió la unidad y el amor-natural, que llenaba la vida de nuestros
padres de forma gratuita.
·
Creer
es aceptar que, si Dios es Amor, toda nuestra vida gira en torno a la verdad
del amor y,
por desgracia, las consecuencias de su
desconocimiento, confusión y negación.
Comento
y repito muchas veces que es más fácil “creer
en Dios” que “creen en el amor”.
El Evangelio
de hoy nos habla de la lógica del amor.
“El que quiere a su padre
y a su madre más que a Mí…”
·
Jesús
lo dejó todo.
1º Aceptemos que Jesús, cuando llegó la hora de su mesianismo, no tuvo reparo en
dejar a su Madre sola en Nazaret.
2º Cuando aceptó la voluntad del Padre de
encarnarse en las entrañas de María, anonadándose para ser verdadero Hombre, y empezó su misión de Mesías, el enviado.
- Por
amarnos lo dejó todo y aceptó todo sufrimiento
para revelar la Verdad del Amor.
· Jesús no entra en competencia con el
amor a los padres,
que es uno de los mandamientos, ni
en el amor a los hijos, a quienes los padres deben dar lo mejor de sus
vidas.
- Los
hijos tienen derecho a ser amados; y no son propiedad de
los padres.
- Todo amor que sea verdadero exige la renuncia
de lo que sea obstáculo para la experiencia del mismo amor.
Cuando
es verdad, no sirve la palabra “exige”, porque de forma espontánea se renuncia
a lo que disminuye la verdad de amar.
-
El
texto del Evangelio de hoy debe sorprender “a quien no ama
a nadie, a quien no tiene experiencia de amar a algún prójimo, a quien no
valora el amor que el prójimo le da”.
· El examen del amor no debe ser teórico;
es ponernos frente a cada uno de los miembros de la familia o de los que
formamos la Comunidad, para ver la realidad de cómo es nuestro amor.
-
Seguro
que,
mirando a los ojos de nuestros familiares, nuestro corazón se movería a amarlos; la realidad
de cómo es nuestro amor nos debe hacer tomar conciencia de lo que nos dice el
texto Evangélico.
·
Jesús
lo que hace es plantearnos la lógica del amor.
-
Mientras
no amamos a la manera de Jesús, caminamos por “tierra llana”; sin embargo, hallado el amor experimentamos que ya no pensamos
en uno mismo, sino cómo debemos manifestar
que amamos y, sobre todo, sabemos
que empezamos a subir a Jerusalén. Y una vez en Jerusalén, ¿qué halla?
-
El
Calvario donde vemos el Amor crucificado.
· Seguir a Jesús es haber hallado el Camino del Calvario y
saber que “su carga es ligera y su yugo
suave”, al conocer la Verdad del Amor viéndolo crucificado,
y se entiende:
“El que no carga son su cruz y me sigue, no es digno de Mí”
- Cargar con la cruz no
es abrazar un madero, ni nada de lo que se dice en nombre de la cruz, sino que es haber
conocido el amor y haber empezado a amar de verdad.
· El
amor es una carga,
para los que lo confunden como una fiesta permanente; cuando no es
fiesta la vida les resulta ser la
carga pesada de una cruz no aceptada.
“El que encuentre su vida la perderá,
y el que la pierda por Mí, la encontrará”
-
Encontrar la vida y perderla es vivirla sin amor; sin
advertir que se convierte al prójimo en su servidor.
-
Hallar la vida
es haber encontrado la verdad del amor, y vivir amando es encontrarse a sí mismo.
-
Perderla en amor a Jesús, y por Él amar
al prójimo, es encontrar el sentido de la vida, del sufrimiento y de la misma
muerte.
-
El amor vence toda tribulación,
en el aquí de la vida.
-
“Amar”,
con el AMOR de JESÚS, es entender que sólo Dios puede apagar nuestra sed de
amor.
- Cuando Dios es el descanso del alma,
la vida se convierte, de forma natural, en servicio
de amor al prójimo, porque se usa la libertad para obedecer la
vida.
· El amor hace que la razón entienda la
vida, como no sabe verlo sin amor, y sale del corazón decir,
como S. Juan, ¡Dios es Amor!, y sabemos por qué lo decimos.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
S. Ireneo, obispo de Lyon y mártir
PERMANECER EN TI


