"JOSÉ, EL HIJO QUE MARÍA ESPERA
ES OBRA DEL ESPÍRITU SANTO"
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
| 16 Jacob fue padre de José, el marido de María, y ella fue la madre de Jesús, a quien llamamos el Mesías. |
Nacimento de Jesús (Lc 2.1-7) 18 El nacimiento de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes de vivir juntos se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo. 19 José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciar públicamente a María, decidió separarse de ella en secreto. 20 Ya había pensado hacerlo así, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa, porque el hijo que espera es obra del Espíritu Santo. 21 María tendrá un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados.” |
24 Cuando José despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado, y tomó a María por esposa. |
DÍA 19 MARZO CICLO A
·
¡Cuánto
debemos pensar en lo que significa la
palabra “elegidos”, sobre
todo cuando la referimos a “ser
elegidos por Dios”!
-
Digo
“elegidos” porque, salvando la iniciativa de Dios
eligiendo a grandes personajes claves y referentes de la Historia de la
salvación, todos somos elegidos desde
el Pensamiento, la Palabra y el Amor divino. ¡Elegidos por Dios,
Uno y Trino!
· Abrahán fue el gran “elegido”; las
tres grandes religiones monoteístas somos descendientes suyos.
· Moisés fue un hombre que no
sabía hablar,
otro
gran “elegido”; la vida lo puso dentro de la corte del Faraón,
donde hubiera podido tener una vida acomodada y feliz humanamente; sin
embargo, no fue por ser hombre hebreo lo que le hizo salir de donde
estaba, sino por haber sido
“elegido por Dios” para la gran misión de liberar a su Pueblo
de la esclavitud del Faraón.
-
Moisés
fue el que por disposición divina inició, en
su hermano Aarón, el sacerdocio de la
Antigua Alianza y a quien le
fue dada la Ley, que perdura hasta hoy.
· David, el hijo más
pequeño de Jesé, de profesión pastor, fue el gran “elegido” desde su condición humana; a él se le prometió una dinastía, que
perduraría a pesar de las persecuciones a muerte de Saúl, el ungido por Dios y a
pesar de ser un gran pecador.
Cuando
Dios elige no se desdice de las promesas hechas a los “elegidos”,
que lo somos todos en Cristo, su Hijo,
a pesar de nuestras vidas, a veces tan opuestas a su Verdad.
· El gran elegido fue José, el esposo de María,
aunque haya pasado aparentemente desapercibido, incluso en los
Evangelios.
-
Desde
la fe es suficiente detenernos a pensar quién fue el hombre, que preparó Dios para ser el “esposo”
de María Inmaculada y “tutor-educador” de Jesús, el HIJO DE DIOS.
-
No
podía ser un hombre cualquiera, porque la vocación-misión a la
que se le llamaba era única.
·
María
ha sido bendita entre todas las mujeres por su vocación-misión a ser la Madre de Dios.
·
José
supera a todos los llamados, porque
su vida era “elegida” para ser el esposo de una Virgen entregada totalmente
a Dios, por voluntad divina; lo cual nos indica la calidad de amor que debían tener ambos para vivir como esposos
según el designio de Dios, a quien
obedecían libremente por encima de todas las circunstancias humanas.
No
caigamos en el error de pensarlos desde nuestra manera de ser y de
concebir el amor,
porque ni el más grande en virtud se puede comparar con el amor que se tenían
María y José.
-
La calidad
de amor,
que ambos recibieron para ser verdaderos esposos ante la Ley y para seguir
ambos la voluntad de Dios, es creer que fueron dotados de un amor
que superaba la Ley, a semejanza del Amor de Jesús.
-
En
ellos vemos que se amaron como Jesús nos ama, que
nos amó en su condición divino-humana
como Él es amado por el Padre; sólo desde
este amor podemos entender las actitudes de María y José.
“Jacob engendró a
José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo, que significa Mesías.
El
silencio confiado de María, viviendo en paz su amor a
José, aunque viera a Jesús alejarse de su vida.
· María confiaba en
que si Dios dispuso que José fuera su
esposo, sería también Dios quien abriría el camino mejor para sus vidas.
¡Quién no ama a María por poca que sea su fe!
· José ante la realidad de verla esperando
un hijo,
cuando
no vivían juntos, no actúa bajo la
Ley sino desde su amor; hace lo inconcebible, que sólo era posible
desde un amor único: “antes de difamarla decidió
repudiarla en privado”.
¿Cómo
hubieran quedado María y José, en el pueblo de Nazaret,
ante el hecho de que María esperaba un hijo, sin todavía vivir juntos?
- María se jugaba la vida ante la Ley y
José su prestigio humano.
- Ambos, en silencio, esperaron que el Dios que los había
elegido pusiera luz a sus vidas.
“José, hijo de David,
no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella
viene del Espíritu Santo”
·
La fe es la que pone luz también a nuestra
vida para entender el misterio de Amor divino y el de María y José.
·
Sin fe se rompe el eslabón de la cadena de la
obra de salvación llegando a su plenitud, y nosotros, en el mejor de los casos, pasamos de la luz y el gozo de la
fe, a creencias que nunca llegan a entender la verdad de las vidas de
María y José, ni tampoco la verdad del Amor divino revelado.
·
José fue varón justo porque actuó desde un
amor único, el que Dios lo revistió para ser quien
debía ser dentro del marco de Salvación.
·
José pudo ser varón justo porque
creyó, amó y confió en Dios por encima de su querer y de su voluntad de actuar.
·
José actuó libremente después
de obedecer a la voluntad de Dios.
La fiesta de hoy nos revela que Dios
no ha venido al mundo, ni cuando nos elige a una vocación
concreta, para competir y retraer la
libertad y el amor humano, sino
para que puedan ser vividos en plenitud dentro de la condición humana,
en la medida en que creemos y confiamos en Él.
Que María y José intercedan ante la realidad
de vida de cada uno, en la vocación a la que hemos sido, no solo llamados,
sino elegidos.
Federico Allara
SANTO DEL DÍA
S. José, Esposo de la B. V. María,
patrón de la Iglesia Universal
HIMNO A SAN JOSÉ

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