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sábado, 28 de junio de 2025

"TÚ ERES EL MESIÁS 

EL HIJO DE DIOS VIVO"

 Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

(Haz Clic en los textos para leer y orar

Mateo 16,13-19

Pedro declara que Jesús es el Mesías
(Mc 8.27-30; Lc 9.18-21)
13 Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo preguntó a sus discípulos:
– ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?
14 Ellos contestaron:
–Unos dicen que Juan el Bautista; otros, que Elías, y otros, que Jeremías o algún profeta.
15 –Y vosotros, ¿Quién decís que soy? –les preguntó.
16 Simón Pedro le respondió:
–Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente.
17 Entonces Jesús le dijo:
–Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque ningún hombre te ha revelado esto, sino mi Padre que está en el cielo. 18 Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a edificar mi iglesia; y el poder de la muerte no la vencerá. 19 Te daré las llaves del reino de los cielos: lo que ates en este mundo, también quedará atado en el cielo; y lo que desates en este mundo, también quedará desatado en el cielo.

 SOLEMNIDAD DE S. PEDRO Y S. PABLO

Hechos 12,1-12

Jesús es el príncipe de la Paz y la ha establecido en el mundo sin utilizar sus medios de poder y de lucha; su victoria ha sido una Paz que no tiene vencedores ni vencidos.

·       El amor no tiene límites, pero los tenemos nosotros cuando queremos vivir su amor.

·       El amor es el enemigo del mundo; y el nuestro cuando queremos amar con nuestro amor.

El mundo odia el amor. A Jesús lo condenaron aceptando que, “había obrado bien”.

Jesús nos demuestra que, el Amor es de Dios y no nuestro ni del mundo.

Seguir a Jesús, y pasar por la vida deseando crecer en su amor, amando, es deseo de muchos, pero realidad de pocos; porque al amor le sigue la persecución.

·       El amor es creído y amado o es perseguido.

Cuesta aceptar plenamente a una persona que vive amando. ¡Ni los suyos la aceptan!

Tenemos el instinto de posesión; y cuesta amar, a quien decimos que amamos en verdad y amor.

“Pedro estaba atado con dos cadena”

ü Es un signo de lo que hace el mundo con nosotros para no llegar a vivir la libertad de los hijos de Dios amando al prójimo.

“Levántate aprisa”, y cayeron las cadenas de sus manos.

·       Amar es levantarse del bienestar del amor del mundo. Amar es liberarse de sus cadenas

Pedro se figuraba que era una visión, hasta que reconoció que Dios lo había liberado.  

Es lo que pensamos cuando no somos capaces de fiarnos del Amor divino.

Cuando no se acepta la fe y el amor, con que somos amados, se hace de Dios una ficción.


2 Tim 4,6-8.17-18

“Estoy a punto de ser derramado en libación, he conservado la fe, El Señor estuvo a mi lado, el Señor me librará de toda obra mala y me salvará”

Celebramos a dos testigos a quienes Dios amó y perdonó.

·       La verdad de los Evangelios es que no nos ocultan la realidad de los que Dios ha amado desde sus vidas de traidores y perseguidores suyos.

·       La verdad la revelan los Santos que, para manifestar que Dios ha sido bondadoso con ellos, no ocultan su vida mundana, desde el orgullo de Pablo al pensar que tenía el saber de Dios y Pedro, confiado que era el poderoso pescador de Galilea, cayendo en el temor de perder la vida, que la quería dar por Jesús, negándole como verdadero traidor.

Seamos humildes para aceptar el Don de Dios; pensemos que, si estos dos hombres han llegado a ser lo que son para la Iglesia es porque, libremente, optaron por el amor conocido, y experimentado en sus vidas, hasta dar testimonio de su fe con su sangre.

 

Mt 16,13-19

ü Para mí es muy importante la respuesta de Pedro a Jesús:

Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”

Jesús le respondió: ”¡Dichoso tu, Simón porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el celo

Esto, como le dice Jesús, no lo podía decir Pedro, ni lo podemos decir nosotros porque, nadie puede decir “Padre” sin que Dios lo consienta.

Recemos conscientemente la oración de Jesús, PADRE NUESTRO, y empecémosla aceptando que Jesús es el Hijo de Dios vivo.

ü Para mí también es esencial la fidelidad a la Iglesia, por ser la garantía de nuestra fe y de nuestro futuro.

S. Francisco de Asís, a los candidatos a ser Hermanos menores, les examinaba del Credo de la Iglesia y de la promesa de fidelidad al Señor Papa.

Podemos y debemos estudiar las Escrituras, pero la elección de los Doce y las palabras de Jesús a Pedro, dándole las llaves del reino de los cielos, es para creer y no negar.

Cuando las palabras, que pronunciamos, son de Dios, escuchamos la respuesta del mismo Dios; a nuestra palabrería Dios suele callar.

“¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”

No dice el “Hijo de Dios”, sino el “Hijo del Hombre” para mostrar que es hombre verdadero.

No respondamos haciendo juicio, porque nos podemos equivocar.

Se puede negar a Dios manifestándolo de diferentes maneras; quizás son muchos los que, tal vez, no saben decir sobre Él, pero son fieles, desde su condición humana a su familia, a su profesión con hechos y palabras de sinceridad, de amistad, de perdón, de ejemplaridad de vida; por tanto, Dios sabe quien dice verdad con su vida.

No “nos juzguemos buenos” pensando que, lo somos “afirmando nuestra bondad”.

“Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo?”

La pregunta es concreta; la hizo Jesús a sus discípulos y hoy nos la hace a ti y a mí.

ü Te invito a que pongas un crucifijo entre tus manos, no para ver la imagen, que ya conoces, sino para pensar en “Cristo vivo y entrar en diálogo con Él”.

ü Me quedo en otro diálogo con Él, después de agradecer lo que es Jesús para mí y pedirle perdón. Pensar lo que Dios ha hecho y hace por mí, el Dios Creador, el Dios redentor, el Dios Amor que habita en mi alma, es para guardar silencio y preguntarme y preguntarte:

ü ¿Nos detenemos a pensar lo que tú y yo somos para Él?

ü Ojalá podamos decir todos, desde el Espíritu que nos lo hace conocer:

Tú eres para mí el Mesías, el que me ha liberado y reconciliado, el Hijo de Dios vivo, porque has resucitado después de haber sido crucificado.               

 Federico Allara


SIEMPRE PARA TI





sábado, 1 de marzo de 2025

JESÚS, MAESTRO PACIENTE.

SU VIDA REFERIDA AL PADRE

Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

(Clic en los textos para leer)

Eclesiástico 27,4-7

Lucas 6, 39-45

39 Jesús les puso esta comparación: “¿Acaso puede un ciego servir de guía a otro ciego? ¿No caerán los dos en algún hoyo? 40 El discípulo no es más que su maestro: solo cuando termine su aprendizaje llegará a ser como su maestro.
41 “¿Por qué miras la paja que tiene tu hermano en el ojo y no te fijas en el tronco que tú tienes en el tuyo? 42 Y si no te das cuenta del tronco que tienes en tu ojo, ¿cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Hermano, déjame sacarte la paja que tienes en el ojo'? ¡Hipócrita!, saca primero el tronco de tu ojo y así podrás ver bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
El árbol se conoce por su fruto
(Mt 7.17-20; 12.34-35)
43 “No hay árbol bueno que dé mal fruto ni árbol malo que dé fruto bueno. 44 Cada árbol se conoce por su fruto: no se recogen higos de los espinos ni se vendimian uvas de las zarzas. 45 El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que rebosa su corazón, habla su boca.
VIII  DOMINGO T. ORDINARIO  
CICLO  -C

I Cor 15,54-58

Los seres humanos que veneramos, porque la Iglesia nos los propone como ejemplo de vida cristiana, tienen de común creer y agradecer el gran gesto de Misericordia, que ha supuesto que el Dios omnipotente se haya revelado como Dios, uno y trino, y que el Hijo se haya encarnado. Han creído que la vida no tiene como fin la muerte, sino que, “esto corruptible se viste de incorrupción, y esto mortal se viste de inmortalidad”.

Han creído y vivido desde la fe que, la muerte ha sido absorbida en la victoria” por la Vida del Hijo, que conocemos en Jesús de Nazaret.

La vida que no está, habitualmente, referida a la espera de una eternidad con Dios fácilmente estará y quedará entretenida en la complejidad, que supone vivir en el mundo sin llegar a dar el paso de una opción, que es la que toman “los que se entregan sin reservas a la obra del Señor; que no significa que todos hemos de ser religiosos consagrados, sino entender y creer que es el bautismo el que nos ha ungido con el crisma como seres consagrados.

¡No siempre se piensa en los dones que lleva puesta nuestra vida!

¡Cuántos gestos de Amor de Dios pasan por nuestra inconsciente desconsideración e indiferencia, por no prestar la debida atención a ser conocidos y agradecidos!


Ecle 27,4-7

¡Es un gran don llegar a adquirir el equilibrio íntegro personal! No es fácil, pero muy necesario para la propia vida y para convivir porque, en actitud de agitación salen los deshechos, como cuando se agita la criba.

Nuestros actos y nuestra forma de hablar revelan nuestro interior.

Digo actos porque son los que suceden, como reacción inmediata, ante una situación manifestando, de forma espontánea, el carácter personal.

Nuestros actos deben servir para conocernos. Revisar nuestros actos espontáneos y nuestras palabras es apreciar como “resiste nuestra vasija la prueba del horno”.

No hagamos juicio del prójimo por un acto espontáneo o una palabra, pero que nos ayuden a ser prudentes. Examinemos nuestros actos y nuestras palabras en situaciones de espontaneidad.


Lc 6,39-45

Quien no reconoce sus propias debilidades y sus defectos, y los guarda en su memoria, no se educa para comprender a los demás y poder acompañar pacientemente al prójimo.

Si Jesús podía ser Maestro paciente, de sus discípulos y de un pueblo de dura cerviz, es porque, siendo Hombre verdadero, su vida estaba referida a su Padre, de quien conocía su Amor.

No digamos rápidamente porque era Dios; porque Jesús “aprendió a ser Hombre” obedeciendo. Jesús es Maestro para nosotros desde su Humanidad.

De Él podemos y debemos aprender creyentes y no creyentes; por algo, en su vida se adentraba en lo que, en aquel tiempo, eran tierras paganas donde vemos que, muchas personas, sabiendo que pasaba, acudían a Él-.

¡Cuántas veces resaltaba la fe de estas personas consideradas paganas!

Que el ejemplo de estas vidas paganas, que nos narran los Evangelios, no nos sirva para justificar la nuestra pensando en nuestra bondad, pero indecisa ante Jesús.

No seamos demasiado creyentes como para pensar que, Jesús, como era Dios, lo tenía fácil o, tan poco creyentes que, pensemos que Jesús no es quien nos puede enseñar en nuestro tiempo.

“Practicar” no es ser habituales en ir a Misa o, “no practicar” entendido por no ir.

Es con Jesús con quien hemos de tener el hábito de practicar una relación de conocimiento y amistad para aprender, en este caso, a reconocer las propias imperfecciones para convivir con el prójimo y acompañarnos mutuamente sintiéndonos iguales o inferiores. 

Cuando termine su aprendizaje, 

será como su maestro”

¿A quién tenemos por maestro?; porque siempre somos imagen de alguien.

Lo bueno o lo malo que hacemos, de alguien lo hemos aprendido o en alguien nos hemos fijado.

Nadie es artista, en el gran teatro de la vida, desde su propia inventiva e interpretación; por suerte o por desgracia, de alguien aprendemos el papel que representamos. ¡Ojalá fuera Jesús!

Los que han aprendido de él, hasta ser maestros, han sido personas, que no se han conformado con tener títulos, sino que han escuchado a su Maestro. (Decía el pasado domingo que escuchar es ver, contemplar, meditar y hacer propia la vida de Jesús).

Son sabios los que saben escuchar.

¿Cuándo termina nuestro aprendizaje? Los buenos maestros no se cansan de aprender.

Jesús es Maestro por vivir de la escucha de los pensamientos de su Padre, que le permiten, también hoy, hablar de lo que le rebosa su corazón: el Amor aprendido del Padre.

¡Jesús nos ama como nos ama el Padre! Esta era la capacidad humana de Jesús, que hacia de su vida una comprensión del débil, del pecador, del enfermo, de los sin voz para que le siguieran todos los pobres en el espíritu y en su realidad humana.

El Papa Francisco en un Ángelus dijo esta frase:

“Si creo que no los tengo, (los defectos, o no los reconozco), no puedo condenar o corregir a los demás”

Para ser maestro hay que ser muy buen alumno, es decir, reconocer la viga del propio ojo para poder sacar con amor la mota del ojo ajeno. ¡Cuánto nos hemos de examinar los que la vida nos ha puesto de maestros!

Dios haga que no pensemos que lo somos por el simple hecho de ocupar un lugar, y más si es de poder: padres, legisladores, pastores, maestros, políticos, catequistas; por el peligro que corremos de perjudicar a las personas que, en cierta manera, dependen de nuestra palabra, de nuestras actitudes, de nuestro modo de legislar, de la interpretación subjetiva de sus vidas

“No hay árbol bueno que dé fruto malo, 

ni árbol malo que dé fruto bueno;

cada árbol se conoce por su fruto”

Esta es la realidad. No hay que ir al desierto para conocernos; es suficiente ponerse ante Jesús para reconocer cómo lo trato: es mi fruto en relación con Él.

Ponernos ante el prójimo, empezando por el más cercano, para reconocer la verdad de nuestro fruto, que no depende del modo de ser del otro.

Pensar que “los frutos del prójimo” no son buenos, ayuda a ser todos un poco, o un mucho, malos. Es muy importante educarnos a querer ver el “lado bueno de las personas”, por deficientes que sean.

No hay nadie sin corazón. Si late es que hay vida; y si la hay puede llegar a ser buena.

“De lo que rebosa el corazón habla la boca”

  F. Allara

SANTORAL DEL DÍA

QUE ME HABLE TU SILENCIO