"JESÚS FUE LLEVADO
AL DESIERTO POR EL ESPÍRITU"
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 4,1-11El diablo pone a prueba a Jesús 41 Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para que el diablo le pusiera a prueba. 2 Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer, y después sintió hambre. 3 Se acercó el diablo a Jesús para ponerle a prueba, y le dijo: –Si de veras eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en panes. 4 Pero Jesús le contestó: –La Escritura dice: ‘No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que salga de los labios de Dios.’ 5 Luego el diablo lo llevó a la santa ciudad de Jerusalén, lo subió al alero del templo 6 y le dijo: –Si de veras eres Hijo de Dios, échate abajo, porque la Escritura dice: ‘Dios mandará a sus ángeles que te cuiden. Te levantarán con sus manos para que no tropieces con ninguna piedra.’ 7 Jesús le contestó: –También dice la Escritura: ‘No pongas a prueba al Señor tu Dios.’ 8 Finalmente el diablo le llevó a un monte muy alto, y mostrándole todos los países del mundo y su grandeza 9 le dijo: –Yo te daré todo esto, si te arrodillas y me adoras. 10 Jesús le contestó: –Vete, Satanás, porque la Escritura dice: ‘Adora al Señor tu Dios y sírvele solo a él.’ 11 Entonces el diablo se apartó, y unos ángeles acudieron a servirle. |
22 FEBRERO CICLO A
I DOMINGO DE CUARESMA
· La vida humana siempre es de “misión
en el mundo”.
- No
depende de la fe que todo ser humano debería sentir, tanto la necesidad de dar
sentido a su vida, como reconocer su misión en el mundo; cuando no se hace se
suele caer en el sin sentido y en la esclavitud de la propia arbitrariedad; el
ser humano está llamado a servir.
· Desde la fe,
los bautizados en Cristo, debemos “conocer
y aceptar la misión” a la que Dios nos ha destinado a cada uno
para vivirla en medio del mundo.
- La “condición” para saber la propia
misión,
como
voluntad de Dios, “es reconocerse miembro
de la Iglesia”. No somos islas creyentes.
¡Cuántas
veces me preguntan cómo se conoce la voluntad de Dios!
Una
cosa es dialogar con nuestro prójimo,
desde donde cada uno se halla en su situación humana, y otra plantearse, desde la fe, el sentido de la vida según la voluntad de
Dios.
-
Son
situaciones distintas y dignas de ser
atendidas, cada una, desde la escucha.
-
No
hablemos, del “sentido de la vida y de
la misión según Dios”, a quien empieza a caminar por el camino de la
trascendencia; no demos saltos dialécticos
inmediatos a quien pregunta sobre Dios sin atender antes a su situación concreta.
-
Ante
Dios, siempre y todos, somos niños en evolución y crecimiento. Nadie se
hace sabio de alguna materia repentinamente.
· Jesús no llevó nunca prisa para enseñar,
a cada uno, según llegaba a escucharle; “se
ponía a enseñar con calma” (Mc 6,34).
-
Lo
escrito es para ayudarnos a entender algo del Evangelio de hoy.
“Jesús fue llevado al
desierto por el Espíritu Santo”
·
Desde la fe:
-
Creemos en Dios Uno y Trino.
-
Creemos que Jesús era Dios y Hombre Verdadero.
-
Creemos que fue ungido por el Espíritu Santo
en el Jordán; “su misión”
fue ratificada por la voz del Padre y la unción del Espíritu, para que Jesús tuviera clara su actitud
en medio del mundo.
Y comienza la primera aparente dificultad.
“Para ser tentado por el diablo”
-
El Espíritu acompañó a Jesús al desierto, en su preparación para la misión
encomendada, donde “iba a ser
tentado con el intento de cambiar su misión”.
- El
Espíritu es la fuerza de Dios en nosotros, para vencer la tentación de no ser lo que debemos; el Espíritu
no nos conduce a ser tentados, sino para “crecer” desde la tentación vencida.
- El
diablo se atrevió a tentar a Jesús como hombre.
- Lo que
Jesús nos revela es “la seguridad y la convicción que tiene de su
misión” como enviado del
Padre; esta es la fuerza que, con el Espíritu, vence
toda oposición “a cumplir lo que Dios quiso de Jesús”, en su tiempo
y de cada uno de nosotros.
Dudar del propio “sentido de la vida y de la misión”, que libremente se acepta, es
cauce de debilidad ante las ofertas inmediatas y fáciles del mundo,
que pueden ser:
- Pensar que el “pan” es lo único que necesita la vida; vivir para tener y no para ser, olvidando a
Dios.
- Pensar que “triunfar” en el mundo es la finalidad de una existencia, como si el ser humano fuera pura materialidad sin espíritu ni
valores.
El error comienza al olvidar que “la vida es siempre servir”; no somos dioses para ser “adorados”.
- Errar
es convertirse en ídolo de sí mismo, que es el absurdo máximo al que puede llegar el orgullo personal.
-
Este error nos lleva a ser esclavos de
lo que pensamos que nos sirve, y el propio egoísmo nos conduce a esclavizar
al prójimo a nuestro servicio.
¡Qué
fácil es caer en la vanidad de pensar que la tentación es sólo una
cuestión religiosa alejada de la realidad!
·
Es suficiente contemplar la realidad de nuestro tiempo para ver
“el trauma del sin sentido” de la vida, de millones de seres
humanos, esclavizados por
la vanidad, el orgullo y el poder de sabios ideológicos y religiosos; han caído
en el error al pensarse libres
de Dios y de toda tentación.
¡Que Dios nos dé el don de la humildad para
vernos necesitados como niños de la protección de los Ángeles! (Mt.
4,11)
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
s. Maximiano de Ravenna, obispo
ABRE

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