LEVÍ OFRECIÓ A JESÚS
UN BANQUETE EN SU CASA
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Lucas 5,27-32
Jesús llama a Leví 27 Después de esto, Jesús salió y se fijó en uno de los que cobraban impuestos para Roma. Se llamaba Leví y estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos. Jesús le dijo: –Sígueme. 28 Entonces Leví se levantó, y dejándolo todo siguió a Jesús. 29 Más tarde, Leví hizo en su casa una gran fiesta en honor de Jesús; y muchos de los que cobraban impuestos para Roma, junto con otras personas, estaban sentados con ellos a la mesa. 30 Pero los fariseos y los maestros de la ley pertenecientes a este partido comenzaron a criticar a los discípulos de Jesús. Les decían: –¿Por qué coméis y bebéis con los cobradores de impuestos y los pecadores? 31 Jesús les contestó: –Los que gozan de buena salud no necesitan médico, sino los enfermos. 32 Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan a Dios. |
DÍA 21 FEBRERO CICLO A
Mateo
era un publicano, un pecador para el Pueblo elegido,
siendo considerado además un traidor por trabajar para los romanos.
“Jesús vio a un publicano
llamado Leví”
·
La mirada de Jesús no era como la de los
escribas y fariseos.
-
Llamaban paganos, desde su religiosidad,
a los que eran considerados marginados del Pueblo.
-
Pensaban
y creían que Dios sólo estaba presente en ellos.
-
“Nacionalizaban su fe”, pretendiendo que Dios estuviera “en sus límites
programados”.
Recordemos
que Jesús vivió y misionó en tierra de paganos, donde nada bueno podía
salir de ella.
·
Leví, Mateo no era un publicano para
Jesús, sino un ser humano como todos los demás que Dios había creado con su
Palabra; uno más a liberar y salvar.
Como creyentes, ¿cómo miramos al prójimo?
- Nuestra
mirada no ha de tener como referencia los criterios
mundanos ni tampoco criterios religiosos radicales, que “ni entran ni dejan
entrar”.
-
Desde la fe en Jesús, nuestra mirada y nuestras palabras no deben
ser para juzgar al hermano; quien juzga se hace juez y, Dios a nadie ha le ha
este poder; hemos de “marcar una diferencia de bien” en medio del mundo y también
dentro de la Iglesia.
“Leví estaba sentado al
mostrador de impuestos, y Jesús le dijo: “Sígueme”
No nos fijemos directamente en Mateo, sino en Jesús; meditemos sus actitudes de libertad, de consecuencia a su misión;
lo que iba a suponer para su vida esta
elección de Leví, convertido en uno de los suyos ante el Pueblo, que juzgaba a Leví como pagano y traidor.
¿Acaso no éramos también nosotros paganos?
·
La Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios formado
de paganos y extranjeros convertidos.
·
Leví se vio amado por Jesús y sintió que su
alma, su vida, recobraba su valor y sentido habiendo escuchado: “Sígueme”.
“Dejándolo todo, se levantó y lo siguió”
- No hace falta pensar en la radicalidad del
texto; no podía dejar su trabajo sin dar cuentas de que lo dejaba y de asentar
los dineros ante los romanos.
-
Es la sinceridad de la vida ante el encuentro con Jesús; ante Él supone que lo ha dejado todo,
que se ha levantado de la postración interna que le hacía sentirse a sí
mismo pagano, pecador y traidor… y que “lo siguió”.
·
Dios no mira la prontitud según los tiempos,
sino según el corazón.
“Leví ofreció en su honor
un gran banquete en su casa”
·
Tener fe es vivir agradecido a Dios y
demostrarlo con hechos.
- Agradecer
el encuentro y, sobre todo, que haya sido Dios quien ha preparado el Banquete para celebrar su Amor dado en Cruz y
Resurrección.
-
Seamos agradecidos por la fe y el Banquete; de no ser así seamos sinceros para
reconocer que somos enfermos e injustos ante Jesús, y aceptemos que nos llama, porque “no necesitan
médico los sanos”
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
s. Pier Damiani, obispo de Ostia
y cardenal, doctor de la Iglesia,
TE SEGUIRÉ

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