sábado, 21 de febrero de 2026

LEVÍ OFRECIÓ A JESÚS 

UN BANQUETE EN SU CASA 

Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Lucas 5,27-32

Jesús llama a Leví
(Mt 9.9-13; Mc 2.13-17)
27 Después de esto, Jesús salió y se fijó en uno de los que cobraban impuestos para Roma. Se llamaba Leví y estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos. Jesús le dijo:
–Sígueme.
28 Entonces Leví se levantó, y dejándolo todo siguió a Jesús.
29 Más tarde, Leví hizo en su casa una gran fiesta en honor de Jesús; y muchos de los que cobraban impuestos para Roma, junto con otras personas, estaban sentados con ellos a la mesa. 30 Pero los fariseos y los maestros de la ley pertenecientes a este partido comenzaron a criticar a los discípulos de Jesús. Les decían:
–¿Por qué coméis y bebéis con los cobradores de impuestos y los pecadores?
31 Jesús les contestó:
–Los que gozan de buena salud no necesitan médico, sino los enfermos. 32 Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan a Dios.

DÍA 21 FEBRERO  CICLO A

Mateo era un publicano, un pecador para el Pueblo elegido, siendo considerado además un traidor por trabajar para los romanos.

“Jesús vio a un publicano llamado Leví”

·       La mirada de Jesús no era como la de los escribas y fariseos.

-       Llamaban paganos, desde su religiosidad, a los que eran considerados marginados del Pueblo.

-       Pensaban y creían que Dios sólo estaba presente en ellos.

-        “Nacionalizaban su fe”, pretendiendo que Dios estuviera “en sus límites programados”.

 Recordemos que Jesús vivió y misionó en tierra de paganos, donde nada bueno podía salir de ella.

·       Leví, Mateo no era un publicano para Jesús, sino un ser humano como todos los demás que Dios había creado con su Palabra; uno más a liberar y salvar.

Como creyentes, ¿cómo miramos al prójimo?

-       Nuestra mirada no ha de tener como referencia los criterios mundanos ni tampoco criterios religiosos radicales, que “ni entran ni dejan entrar”.

-       Desde la fe en Jesús, nuestra mirada y nuestras palabras no deben ser para juzgar al hermano; quien juzga se hace juez y, Dios a nadie ha le ha este poder; hemos de “marcar una diferencia de bien” en medio del mundo y también dentro de la Iglesia.

“Leví estaba sentado al mostrador de impuestos, y Jesús le dijo: “Sígueme”

No nos fijemos directamente en Mateo, sino en Jesús; meditemos sus actitudes de libertad, de consecuencia a su misión; lo que iba a suponer para su vida esta elección de Leví, convertido en uno de los suyos ante el Pueblo, que juzgaba a Leví como pagano y traidor.

¿Acaso no éramos también nosotros paganos?

·       La Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios formado de paganos y extranjeros convertidos.

·       Leví se vio amado por Jesús y sintió que su alma, su vida, recobraba su valor y sentido habiendo escuchado: “Sígueme”.

“Dejándolo todo, se levantó y lo siguió”

-       No hace falta pensar en la radicalidad del texto; no podía dejar su trabajo sin dar cuentas de que lo dejaba y de asentar los dineros ante los romanos.

-       Es la sinceridad de la vida ante el encuentro con Jesús; ante Él supone que lo ha dejado todo, que se ha levantado de la postración interna que le hacía sentirse a sí mismo pagano, pecador y traidor y que “lo siguió”.

·       Dios no mira la prontitud según los tiempos, sino según el corazón.

“Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa”

·       Tener fe es vivir agradecido a Dios y demostrarlo con hechos.

-       Agradecer el encuentro y, sobre todo, que haya sido Dios quien ha preparado el Banquete para celebrar su Amor dado en Cruz y Resurrección.

-       Seamos agradecidos por la fe y el Banquete; de no ser así seamos sinceros para reconocer que somos enfermos e injustos ante Jesús, y aceptemos que nos llama, porque “no necesitan médico los sanos”     

Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Pier Damiani, obispo de Ostia 

y cardenal, doctor de la Iglesia,

camaldolense


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