lunes, 16 de febrero de 2026

"JESÚS DIO UN PROFUNDO SUSPIRO"   

   Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Marcos 8,11-13

Los fariseos piden una señal milagrosa
(Mt 16.1-4; Lc 12.54-56)
11 Llegaron los fariseos y comenzaron a discutir con Jesús. Para tenderle una trampa, le pidieron alguna señal milagrosa que probara que él venía de parte de Dios.d 12 Jesús suspiró profundamente y dijo:
–¿Por qué pide esta gente una señal milagrosa?e Os aseguro que no se les dará ninguna señal.
13 Entonces los dejó, y volviendo a entrar en la barca se fue a la otra orilla del lago.f

DÍA 16 FEBRERO  CICLO  A

No es la primera vez que, los textos del Evangelio nos dicen que Jesús, en algún momento de su vida, respiró profundamente.

-       La respiración suele ser tan natural que, casi no somos conscientes de que la hacemos, pero cuando la hacemos profundamente es, porque la situación interna o externa de la vida nos somete a tener estos segundos de concienciación, antes de respondernos a nosotros mismos o, a darla a la situación externa que se nos plantea.

-       La situación de Jesús que motivó este suspiro profundo era externa, como siempre, porque Jesús era y es la Paz, y no la perdía ante nada ni ante nadie, como lo demostró en momentos en que, sólo su Sabiduría le permitía contestar o actuar como verdadero Maestro de Paz.

“Se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Él”

No confundamos nunca la discusión con el diálogo.

·       Quien “discute no escucha, porque no le interesan las palabras del otro, sino mantener su criterio.

El que discute tiene afán de vencer.

La discusión siempre va por camino paralelo, nunca se une; se opone “aceptar la verdad del otro”.

Lo vemos, desgraciadamente, en las discusiones puramente ideológicas; en ellas, cada uno defiende su pensamiento ideológico y es imposible el diálogo, que sería “dar la razón a quien la tuviera en verdad”; pero la “discusión”, precisamente, lo que no quiere es escuchar y reconocer “la posible verdad del otro”.

·       El verdadero diálogo lleva a buen entendimiento entre las verdades expuestas, porque una de las cualidades esenciales del diálogo es la “escucha” del otro, para entenderse mutuamente y avanzar en el diálogo.

El diálogo no busca vencer sino crecer.

Si existen divisiones dentro de la Iglesia es por “discutir verdades”, porque la VERDAD es creída y no discutida; lo cual no quiere decir que desde el diálogo oracional, con la Palabra, no se pueda, sino que se debe crecer en conocimientos que nunca dividen.

-       Los fariseos no deseaban conocer la verdad; nos lo demuestra el texto, cuando dice:

“Para ponerlo a prueba”

-       Es entonces cuando Jesús dio un profundo suspiro y dijo:

“¿Por qué esta generación reclama un signo?”

Cuando la disposición del corazón es de no querer ver, la misma condición incapacita para ver los signos que se producen gratuitamente.

·       Jesús era todo un “signo” en palabras, actitudes y hechos.

-       La paciencia de escuchar y responder a los escribas y fariseos era un “signo” más de bondad.

-       La respuesta de Jesús, después del suspiro, es para meditarla hoy todos:

“No se le dará un signo a esta generación”

Meditemos también cada una de las palabras que siguen:

“Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla”. Ayer y hoy, Jesús es El Señor.

¿Sabemos mirar a la otra orilla?    

 Federico Allara


SANTORAL DEL DÍA

s. Juliana, virgen y mártir

 de Nicomedia, en Campania


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