"JESÚS DIO UN PROFUNDO SUSPIRO"
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Marcos 8,11-13
Los fariseos piden una señal milagrosa 11 Llegaron los fariseos y comenzaron a discutir con Jesús. Para tenderle una trampa, le pidieron alguna señal milagrosa que probara que él venía de parte de Dios.d 12 Jesús suspiró profundamente y dijo: –¿Por qué pide esta gente una señal milagrosa?e Os aseguro que no se les dará ninguna señal. 13 Entonces los dejó, y volviendo a entrar en la barca se fue a la otra orilla del lago.f |
DÍA 16 FEBRERO CICLO A
No
es la primera vez que, los textos del Evangelio nos dicen que Jesús, en algún momento de su vida, respiró profundamente.
-
La
respiración
suele ser tan natural que, casi no somos conscientes de que la hacemos,
pero cuando la hacemos profundamente
es, porque la situación interna o externa de la vida nos somete a tener estos
segundos de concienciación, antes de respondernos a nosotros
mismos o, a darla a la situación externa que se nos plantea.
-
La
situación de Jesús que motivó este suspiro profundo era externa,
como siempre, porque Jesús era y es
la Paz, y no la perdía ante nada ni ante nadie, como lo demostró en momentos en que,
sólo su Sabiduría le permitía contestar
o actuar como verdadero Maestro de Paz.
“Se presentaron los
fariseos y se pusieron a discutir con Él”
No confundamos nunca la discusión con el
diálogo.
·
Quien “discute no escucha, porque no le interesan las palabras del
otro, sino mantener su criterio.
El que discute tiene afán de vencer.
La discusión siempre va por camino paralelo, nunca se une; se opone “aceptar la verdad
del otro”.
Lo vemos, desgraciadamente, en las discusiones puramente ideológicas;
en ellas, cada uno defiende su pensamiento ideológico y es
imposible el diálogo, que sería “dar
la razón a quien la tuviera en verdad”; pero la “discusión”, precisamente, lo
que no quiere es escuchar y reconocer “la posible verdad del otro”.
·
El verdadero diálogo lleva a buen
entendimiento entre las verdades expuestas, porque una de las cualidades esenciales del diálogo es la “escucha”
del otro, para entenderse mutuamente y avanzar en el diálogo.
El diálogo no busca vencer sino crecer.
Si existen divisiones dentro de la Iglesia es
por “discutir verdades”, porque la
VERDAD es creída y no discutida; lo cual no quiere decir que desde el diálogo oracional, con la Palabra,
no se pueda, sino que se debe crecer en conocimientos que nunca dividen.
- Los
fariseos no deseaban conocer la verdad; nos lo demuestra el texto, cuando dice:
“Para ponerlo a prueba”
- Es entonces cuando Jesús dio un profundo suspiro y dijo:
“¿Por qué esta generación
reclama un signo?”
Cuando la disposición del corazón es de no
querer ver, la misma condición incapacita para ver los signos que se
producen gratuitamente.
·
Jesús era todo un “signo” en palabras, actitudes y hechos.
- La
paciencia de escuchar y responder a los
escribas y fariseos era un “signo”
más de bondad.
- La
respuesta de Jesús, después del suspiro, es para meditarla hoy todos:
“No se le dará un signo a
esta generación”
Meditemos también cada una de las palabras
que siguen:
“Los dejó, se embarcó de
nuevo y se fue a la otra orilla”. Ayer y
hoy, Jesús es El Señor.
¿Sabemos mirar a la otra orilla?
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
ENTRA EN MI NOCHE

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