miércoles, 3 de abril de 2024

 JESÚS SE APARECE RESUCITADO

Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M


Animación a la lectura PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

35 Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino, y cómo reconocieron a Jesús al partir el pan.
Jesús se aparece a los discípulos
(Mt 28.16-20; Mc 16.14-18; Jn 20.19-23)
36 Todavía estaban hablando de estas cosas, cuando Jesús se puso en medio de ellos y los saludó diciendo:
–Paz a vosotros.
37 Ellos, sobresaltados y muy asustados, pensaron que estaban viendo un espíritu. 38 Pero Jesús les dijo:
–¿Por qué estáis tan asustados y por qué tenéis esas dudas en vuestro corazón? 39 Ved mis manos y mis pies: ¡soy yo mismo! Tocadme y mirad: un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.
40 Al decirles esto, les mostró las manos y los pies. 41 Pero como ellos no acababan de creerlo, a causa de la alegría y el asombro que sentían, Jesús les preguntó:
–¿Tenéis aquí algo de comer?
42 Le dieron un trozo de pescado asado, 43 y él lo tomó y lo comió en su presencia. 44 Luego les dijo:
–A esto me refería cuando, estando aún con vosotros, os anuncié que todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los libros de los profetas y en los salmos, tenía que cumplirse.
45 Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras, 46 y les dijo:
–Está escrito que el Mesías tenía que morir y que resucitaría al tercer día; 47 y que en su nombre, y comenzando desde Jerusalén, hay que anunciar a todas las naciones que se vuelvan a Dios, para que él les perdone sus pecados. 48 Vosotros sois testigos de estas cosas"

DÍA 4 ABRIL  CICLO   -B


Es tan segura la trascendencia de la resurrección de Jesús para el futuro inmortal de la vida humana, pero a su vez tan extraña por ser el único hecho del único hombre, en este caso Dios, que ha resucitado, que a los mismos discípulos les resultaba incomprensible oír hablar a Jesús de su muerte y resurrección.

Aún fue más grande la sorpresa y el temor cuando se les apareció resucitado.

Los discípulos de Emaús lo reconocieron al partir el pan, pero no lo vieron resucitado, aunque era el mismo que caminó con ellos y se sentó a la mesa de su hogar.

Lo cual demuestra que era verdadero el Cuerpo de quien los acompañaba.

No fue una aparición la de Jesús caminando con ellos, sin embargo, nos da a entender la misma idea de aparecerse, al ver el hecho de caminar con ellos.

No hemos de pensar en las apariciones como experiencias alucinantes e incluso misteriosas, sino que, si son reales las experiencias vienen a ser tan naturales como lo es la misma vida de fe.

Cuando es la imaginación o el deseo de que Dios haga algo, entonces puede que no sea real la aparición por más fantástica que se nos explique.

Dios nos suele dar pruebas a los que las desean como comprobación y garantía y seguridad de lo que dicen que es su fe.

La iniciativa siempre es de Dios y es gratuita. Esta experiencia es para quienes  se fían y aman sin pedir más de lo que Dios ya nos ha dado.

¿Queremos más milagros y apariciones?

No suele ser señal de buena fe.


“Mirad mis manos y mis pies; soy Yo mismo.

Palpadme y miradme bien, los espíritus no tienen carne y huesos 

como veis que tengo Yo”


Como les veía sorprendidos, y con tanta alegría que todavía no se lo creían, les dijo:


“¿No tenéis aquí algo para comer?”


Nos debe llenar de asombro tener la Gracia de poder creer que Dios, en Cristo Jesús, ha sido Hombre verdadero, que ha muerto, ha sido sepultado y ha resucitado. Hasta comer con nosotros y dejarse tocar después de resucitado.

Como dice S. Juan de la Cruz, “no pidamos ni esperemos más milagros”


"A esto me refería cuando, estando aún con vosotros, 

os anuncié que todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, 

en los libros de los profetas y en los salmos, tenía que cumplirse.

Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras"

"Vosotros sois testigos"


No basta con creer, que es pura gratuidad, menos aún, pensar que Cristo no es necesario para la vida y para la realidad de la inmortalidad, el mundo necesita testigos.

De indiferentes está lleno, y en la misma Iglesia.     


F. Allara


SANTO DEL DÍA


S. ISIDRO, OBISPO DE SEVILLA Y DOCTOR DE LA IGLESIA



YO SOY EL QUE VIVE
Estuve muerto paro ahora vivo para siempre...
Abre las puertas, sal a su encuentro ve con tu hermano...








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