jueves, 25 de enero de 2024

SAULO, SAULO ¿POR QUÉ ME PERSIGUES?

Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M



Animación a la lectura PALABRA DE DIOS

5 minutos de nuestro "día a día"



Hch 22,3-16

“Yo soy judío. Nací en Tarso de Cilicia, aunque me crié aquí en Jerusalén, y estudié bajo la dirección de Gamaliel, muy de acuerdo con la ley de nuestros antepasados. Siempre he procurado servir a Dios con todo mi corazón, así como todos vosotros lo hacéis hoy en día. Perseguí a muerte a quienes seguían este nuevo camino: perseguí y metí en la cárcel a hombres y mujeres. El jefe de los sacerdotes y todos los ancianos son testigos de esto, pues ellos me dieron cartas para nuestros hermanos judíos de Damasco y yo fui allá en busca de creyentes, para traerlos aquí, a Jerusalén, y castigarlos.
Pablo cuenta su conversión
(Hch 9.1-18; 26.12-18)
“Pero mientras iba de camino, estando ya cerca de Damasco, a eso del mediodía me envolvió de repente una fuerte luz del cielo y caí al suelo. Oí una voz que me decía: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?’ Yo pregunté: ‘¿Quién eres, Señor?’, y la voz me contestó: ‘Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues. Los que iban conmigo vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. 10 Pregunté: ‘¿Qué debo hacer, Señor?’, y el Señor me dijo: ‘Levántate y sigue tu viaje a Damasco. Allí se te dirá todo lo que debes hacer.’ 11 Como la luz me había dejado ciego, mis compañeros me llevaron de la mano a Damasco.
12 “Había en Damasco un hombre llamado Ananías, que era muy piadoso y cumplidor de la ley de Moisés. Todos los judíos que vivían allí hablaban muy bien de él. 13 Ananías vino a verme y me dijo al llegar: ‘Hermano Saulo, recibe de nuevo la vista.’ En aquel mismo momento recobré la vista y pude verle. 14 Luego añadió: ‘El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad y para que veas al que es justo y oigas su voz de sus propios labios. 15 Pues vas a ser testigo suyo ante todo el mundo, y vas a contar lo que has visto y oído. 16 Ahora no esperes más. Levántate y bautízate invocando el nombre del Señor, para limpiarte de tus pecados"


DÍA 25 ENERO    CICLO  -B


Yo respondí: ¿Quién eres, Señor?”


Este es el misterio abierto al entendimiento de cualquier ser humano que quiera tener oídos para oír y escuchar, y ojos para ver.

Nuestra actitud ante Dios, ante el único Dios que puede existir, no debe ser creer desde nuestra fe, ni negar desde la fe en no querer discernirla.

Esteban, el protomártir, era el que parecía estar llamado a ser el gran apóstol de Jesús; sin embargo, Pablo, el hombre que aceptaba el martirio de Esteban guardando la ropa de los que le apedreaban, y más tarde perseguidor radical de los seguidores de Cristo, era el que Dios tenía puestos los ojos para ser Apóstol como los Doce, llamado a ser nuestro Apóstol, el de los paganos.

De muchas maneras podemos ser perseguidores de Cristo:

·       Cuando hacemos de la fe y de nuestra pertenencia a la Iglesia, por el bautismo, nuestra religiosidad y nuestra manera de entenderla y vivirla.

·       Cuando no necesitamos de su Presencia viva ni de sus Sacramentos, que son encuentros de Dios con el hombre; siendo la Iglesia el Sacramento de los Sacramentos, el “lugar” de la Comunidad de creyentes, que acepta lo que Dios le da para vivir la fe, el amor a Dios y al prójimo como lo vemos en el amor de Jesús en su vida.  

Pablo quedó ciego por la Luz. Esta ceguera dura poco. 

La Luz se vuelve sabiduría del Espíritu en el espíritu humano creando un conocimiento razonado y la gratitud por la fe.

A Dios nadie lo puede ver. El sol es una vela ante su resplandor.

Es peor, y más duradera, la persecución disfrazada; cuando se niega ser parte de la Comunidad de la que Cristo es Cabeza y nosotros miembros de su Cuerpo.

Un cristianismo sin Cristo puede ser peor que cualquier Religión con su fe.

“Soy Jesús, a quien tú persigues


Pablo se levantó y, por más que abría sus ojos, no veía nada. Era amado por Jesús, como sucedió con Pedro,  y su corazón ya estaba convertido por pura gratuidad del Amor divino, como ocurre con todos nosotros.

Ananías lo recibió como amigo:


Saulo, hermano mío, queda lleno del Espíritu Santo”

“Yo le haré ver todo lo que ha de sufrir 

por el hecho de anunciar mi Nombre”, le dijo Jesús a Ananías

Hch 9,1-22


Mc 16,15-18

15 Y les dijo: “Id por todo el mundo y anunciad a todos la buena noticia. 16 El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea será condenado. 17 Y estas señales acompañarán a los que creen: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 cogerán serpientes con las manos; si beben algún veneno, no les dañará; pondrán las manos sobre los enfermos, y los sanarán.”


Jesús se apareció a los Once y les dijo:


Id por todo el mundo y 

predicad a todos la Buena Nueva del Evangelio”


Decir Evangelio es decir Cristo.

El lenguaje que entiende todo ser humano, y todas las criaturas de Dios, el que transforma los corazones, el mirar a los ojos al prójimo y el que crea la fraternidad universal, es el verdadero lenguaje del Amor que hemos conocido en Cristo Jesús.

Vivir de fe no es cualquier cosa.   

F. Allara


SANTO DEL DÍA : 

San Ananías que bautizó a San Pablo en Damasco

(Haz clic en el nombre)


Nadie te AMA COMO YO, te dice Jesús







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