jueves, 18 de enero de 2024

 

SABER AMAR, DESDE LA FE, ES SABER PERDONAR    

 Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M



Animación a la lectura PALABRA DE DIOS

5 minutos de nuestro "día a día"



En su camino llegó a unos rediles de ovejas, cerca de los cuales había una cueva en la que estaban escondidos David y sus hombres. Saúl se metió en ella para hacer sus necesidades, y entonces los hombres de David dijeron a este: –Hoy se cumple la promesa que te hizo el Señor de que pondría en tus manos a tu enemigo. Haz con él lo que mejor te parezca.
Entonces David se levantó, y con mucha precaución cortó un pedazo de la capa de Saúl; pero después de esto le remordió la conciencia, y dijo a sus hombres:
–¡El Señor me libre de levantar la mano contra mi señor el rey! ¡Si él es rey, es porque el Señor lo ha escogido!
De este modo refrenó David a sus hombres y no les permitió atacar a Saúl, el cual salió de la cueva y siguió su camino. Pero en seguida salió también David de la cueva, gritando tras él:
–¡Majestad, Majestad!
Saúl miró hacia atrás, y David, inclinándose hasta el suelo en señal de reverencia, le dijo:
–¿Por qué hace caso Su Majestad a quienes le dicen que yo busco su mal? 10 Su Majestad ha podido comprobar que, aunque el Señor puso hoy a Su Majestad en mis manos allá en la cueva, yo no quise matar a Su Majestad, sino que le perdoné la vida, pues me dije que si Su Majestad es rey, es porque el Señor le ha escogido.........ss
 Por lo tanto, que el Señor decida y juzgue entre nosotros dos. ¡Que sea él quien examine mi causa y me defienda de Su Majestad!"
16 Cuando David terminó de hablar, Saúl exclamó:
–¡Pero si eres tú, David, hijo mío, quien me habla!
Y echándose a llorar, 17 le dijo:
–La razón está de tu lado, pues me has devuelto bien a cambio del mal que te he causado. 18 Hoy me has demostrado que buscas mi bien, pues habiéndome puesto el Señor en tus manos, no me mataste. 19 En realidad, no hay nadie que, al encontrar a su enemigo, lo deje ir sano y salvo. Por lo tanto, ¡que el Señor te pague con bien lo que hoy has hecho conmigo! 20 Ahora me doy perfecta cuenta de que tú serás el rey, y de que bajo tu dirección el reino de Israel ha de prosperar.21 Júrame, pues, por el Señor, que no acabarás con mis descendientes ni borrarás mi nombre de mi familia.

 DÍA 19 ENERO  CICLO -B

Saúl siguió con su idea de matar a David.

La tentación puede más que la experiencia de Dios cuando los propios sentimientos están por encima de los bienes que Dios le da al alma.

Sin oración veraz vence la tentación y cae el pecador.

David pudo cortar la punta del manto de Saúl estando en la cueva; Dios lo puso en sus manos y pudo matarlo, pero David no cayó en la tentación.

“Dios me guarde de hacer mal a mi rey, el Ungido del Señor”.

“¿Por qué haces caso de los que te dicen que David te quiere mal?” 

Las habladurías negativas hacen más complejo aún el corazón humano que cree las voces que lo confunden.

Sólo el amor vive sin temor al enemigo y sabe perdonarle la vida, aun cuando Dios se lo ponga en sus manos, porque el amor nunca causa dolor.

Es el amor el que sufre el dolor de amar y perdonar siendo un dolor dulce al paladar y pacificador del corazón.

¿Cómo lo puede entender quien nunca ha amado ni ha apreciado el amor objetivo?

¿Cómo lo puede entender el ser humano que vive en la cima de su orgullo, por encima de lo que erróneamente dice que ama? 

Te he perdonado la vida pensando que

yo no he de levantar la mano ante el Ungido del Señor 

Educados a no tener a nadie como señor, ni a Dios -hoy algunos hijos levantan las manos ante sus propios padres- ¿Qué se puede esperar de este mundo programado para la violencia, desde la permisividad de los actos. 

No te he sido infiel. 

Eres tú quien va a la caza de mi vida para matarme 

A la fidelidad del amor, el mundo responde como Saúl.

Sabemos adónde puede llegar el egoísmo.

Algunos saben hasta dónde puede llegar el amor.

“Que Dios decida quién tiene la razón y que haga justicia.

Yo no la haré con mis propias manos”, dice David. 

Dice un proverbio antiguo: “La condena se la dan los mismos culpables”.

Saúl, escuchando a David, rompió a llorar.

Que Dios nos dé la Gracia de conocer la fidelidad de Jesús.

Entenderemos la conversión de los pecadores y su llanto, expresión de libertad y felicidad.


Jesús escoge a los doce apóstoles
(Mt 10.1-4; Lc 6.12-16)
13 Después subió Jesús a un cerro y llamó a quienes le pareció conveniente. Una vez reunidos, 14 eligió a doce de ellos para que le acompañasen y para enviarlos a anunciar el mensaje. Los llamó apóstoles 15 y les dio autoridad para expulsar a los demonios. 16 Estos son los doce que escogió: Simón, a quien puso por nombre Pedro; 17 Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo, a los que llamó Boanerges (es decir, “Hijos del Trueno”); 18 Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, y Santiago hijo de Alfeo; Tadeo, Simón el cananeo 19 y Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús.

¡Qué bienaventurados los Doce que fueron llamados a estar con Él!

Con nuestro propio nombre hemos sido llamados todos los bautizados para ser enviados a anunciar la Verdad del Amor que libera y da la felicidad tan ansiada, que jamás puede dar el mundo con su permisividad, dejando en el suelo a los caídos.

Es Jesús quien sigue pasando dando la mano con amor.

Somos llamados  a anunciarle, con amor y paz, en el propio hogar individual.

La primera llamada nos la hace a uno mismo, a ti y a mí;  conocerle, estar con Él; después ir a los más próximos y, luego Dios dirá

Él nos irá mostrando donde ir.   

F. Allara











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