domingo, 17 de diciembre de 2023

 LA ALEGRÍA ES UN ESTADO DE VIDA DEL ESPÍRITU 

Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M



Animación a la lectura PALABRA DE DIOS

5 minutos de nuestro "día a día"



16 Estad siempre contentos. 17 Orad en todo momento. 18 Dad gracias a Dios por todo, porque esto es lo que él quiere de vosotros como creyentes en Cristo Jesús.
19 No apaguéis el fuego del Espíritu.20 No despreciéis el don de profecía. 21 Sometedlo todo a prueba y retened lo bueno. 22 Apartaos de toda clase de mal. 23 Que Dios mismo, el Dios de paz, os haga perfectamente santos y os conserve todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sin defecto alguno, para el regreso de nuestro Señor Jesucristo. 24 El que os ha llamado es fiel, y lo cumplirá.

Jn 1,6-8.19-28


Hubo un hombre llamado Juan, a quien Dios envió como testigo, para que diera testimonio de la luz y para que todos creyesen por medio de él. Juan no era la luz, sino uno enviado a dar testimonio de la luz.

LA REVELACIÓN DEL HIJO DE DIOS (1.19–3.36)

El testimonio de Juan el Bautista
(Mt 3.11-12; Mc 1.7-8; Lc 3.15-17)
19 Los judíos de Jerusalén enviaron sacerdotes y levitas a Juan, a preguntarle quién era. 20 Y él confesó claramente:–Yo no soy el Mesías.21 Le volvieron a preguntar:
–¿Quién eres, pues? ¿El profeta Elías? Juan dijo: –No lo soy.
Ellos insistieron: –Entonces, ¿eres el profeta que había de venir?
Contestó: –No. 22 Le dijeron: –¿Quién eres, pues? Tenemos que llevar una respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué puedes decirnos acerca de ti mismo? 23 Juan les contestó: –Yo soy, como dijo el profeta Isaías, ‘Una voz que grita en el desierto: ¡Abrid un camino recto para el Señor!’ 24 Los que habían sido enviados por los fariseos a hablar con Juan, 25 le preguntaron: –Pues si no eres el Mesías ni Elías ni el profeta, ¿por qué bautizas? 26 Juan les contestó: –Yo bautizo con agua, pero entre vosotros hay uno que no conocéis: 27 ese es el que viene después de mí. Yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias. 28 Todo esto sucedió en el lugar llamado Betania,y al oriente del río Jordán, donde Juan estaba bautizando.

DÍA 16 Diciembre  CICLO -B

Es el domingo que la Palabra del Señor invita a la Iglesia a manifestar su alegría, como en su día lo pedía S. Pablo estando en la cárcel.

La alegría es un estado de vida del espíritu en la medida en que vive de la seguridad que la fe le da a la razón y al corazón. No depende de la situación externa de la vida, ni es un sentimiento irracional, o fruto de un acontecimiento momentáneo.

La fe es el centro más íntimo que da estabilidad íntegra, racional y afectiva.

Tenemos que dar razones de nuestra alegría, que no es ser indiferentes ante la realidad de un mundo que sufre y llora. La fe y su alegría crean compromiso ante el mundo.

Esta alegría sólo puede proceder de la contemplación de Dios en Cristo crucificado.

Cristo en la Cruz revela el Amor y también la paz interior que vive por la unción del Espíritu Santo y la seguridad del Amor del Padre.

Este contraste de Cruz y de Paz, reflejo de un gozo interior, es la alegría que se manifiesta aun en el dolor; es una alegría íntima, inmutable y visible, fruto de la fe del ser humano que confía en Dios.

En Isaías vemos la oración del Jesús que se anticipa al Magníficat de María.

“Dios reposa sobre mí, Porque el Señor me ha ungido. Aclamo al Señor lleno de alegría, mi alma celebra a mi Dios, que ha cambiado mis vestidos de vitoria y me ha cubierto con el mantel de felicidad”.

Dios vino a traer la Buena Noticia del amor, de la liberación, de la salvación.

¿Quién puede alegrarse de esta Buena Noticia?

El pobre que no conoce el amor hacia sí, el que vive esclavo de su condición, el que ansía ser salvado de su situación.

Juan no era la Luz, que lo es sólo Dios. Fue enviado como testigo de la Luz.

     En lugar de contemplar el cielo azul, hemos de entrar en nuestro interior donde la Luz puede ser contemplada por cada uno a su medida.

Quien sólo razona pretende escalar el cielo para contemplar la Luz, que es razonable desde el interior humano abierto al conocimiento del Misterio divino.

La fe es luz en el alma; no lo es la razón, ni nuestra religiosidad.

La fe nos une en comunión con Dios a todos como hermanos.

La razón interpreta y divide y la pura religiosidad, como fe personal y colectiva, separa y hasta puede crear enemistad y odio…sin medida, que jamás lo causa la Luz de la fe en el alma, como Gracia del Dios único, uno y trino.

Juan respondió: “Soy una voz que grita en el desierto”.

El mundo es el desierto. Evangelizar es ser voz que grita en el desierto.

Se necesita mucha fe y la fuerza del Espíritu para ser testigo y voz en el desierto.

Hemos recibido el Bautismo de Gracia que nos llena de Espíritu Santo para ser testigos en medio del mundo desde la Iglesia católica una.

Un mismo Dios y Señor, una misma Fe, un mismo Bautismo.

Dios que nos llama es digno de toda confianza; Él lo hará así”. 

  F. Allara 




DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA

 523 San Juan Bautista es el precursor (cf. Hch 13, 24) inmediato del Señor, enviado para prepararle el camino (cf. Mt 3, 3). "Profeta del Altísimo" (Lc 1, 76), sobrepasa a todos los profetas (cf. Lc 7, 26), de los que es el último (cf. Mt 11, 13), e inaugura el Evangelio (cf. Hch 1, 22; Lc 16,16); desde el seno de su madre ( cf. Lc 1,41) saluda la venida de Cristo y encuentra su alegría en ser "el amigo del esposo" (Jn 3, 29) a quien señala como "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29). Precediendo a Jesús "con el espíritu y el poder de Elías" (Lc 1, 17), da testimonio de él mediante su predicación, su bautismo de conversión y finalmente con su martirio (cf. Mc 6, 17-29).              

                                                                      

 

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