miércoles, 15 de noviembre de 2023

LA FE ES LA SANACIÓN DEL ALMA Y DEL CUERPO HUMANO

  Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

 Fray Federico Allara O.F.M



Animación a la lectura PALABRA DE DIOS

5 minutos de nuestro "día a día"



Lc. 17,11-19

Jesús sana a diez leprosos
11 En su camino a Jerusalén, pasó Jesús entre las regiones de Samaria y Galilea. 12 Al llegar a cierta aldea le salieron al encuentro diez hombres enfermos de lepra,i que desde lejos 13 gritaban:
–¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!
14 Al verlos, Jesús les dijo:
–Id a presentaros a los sacerdotes.
Mientras iban, quedaron limpios de su enfermedad. 15 Uno de ellos, al verse sanado, regresó alabando a Dios a grandes voces, 16 y se inclinó hasta el suelo ante Jesús para darle las gracias. Este hombre era de Samaria. l 17 Jesús dijo:
–¿Acaso no son diez los que quedaron limpios de su enfermedad? ¿Dónde están los otros nueve? 18 ¿Únicamente este extranjero ha vuelto para alabar a Dios?
19 Y dijo al hombre:

–Levántate y vete. Por tu fe has sido sanado".

 


Yendo Jesús hacia Jerusalén, salió al encuentro de diez leprosos.

No somos nosotros los que vamos a Él, aunque nos lo pueda parecer.

Llama la atención que sean diez para resaltar que sólo uno, y extranjero, vuelve a dar gracias por el don de la salud recuperada.

Sabían que no podían acercarse y de lejos le gritan a Jesús; sin embargo, estos leprosos estuvieron más cerca que muchos de los que le seguían.

Seguir, puede ser para ver qué pasa o qué dice, para luego aceptar según el juicio que hace cada uno desde su seguimiento.

Unos le seguían por el pan que comían sin apreciar sus signos; otros, más que seguir, le perseguían.

Los necesitados son los que gritan y piden; no los que piensan que tienen salud, aunque sean leprosos y ciegos, acostumbrados a no verse por dentro.



Id a presentaros al sacerdote”


Y obedecieron, porque entendieron que ya estaban curados, si no, ¿a qué iban al sacerdote si no podían acercarse ni recibir el certificado de estar curados?

Jesús resalta que sólo uno, y extranjero, vuelve a darle gracias.

Hace notar que los que no son de su Pueblo o son marginados por la Ley, le aprecian más que los que deberían de su Pueblo. Lo dice como advertencia ante el desengaño de los que no aprecian ni reconocen su Presencia ni sus palabras; desde la confianza de pensar que saben de Dios y son su Pueblo.

Dios es Misericordioso, da la salud a los enfermos y colma de bienes espirituales a quienes le aman y le dan gracias.

Uno volvió y Jesús le dice:


“Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”.


La fe sana el cuerpo y salva el alma, es decir, salva al ser humano.

No siempre el cuerpo experimenta la curación y algún día no podrá resistir su condición humana y tendrá que decir adiós, dejando el alma en la espera del reencuentro; pero la fe es la luz que da sentido al sufrimiento y a la misma muerte, porque el amor es más fuerte.

Ésta es la verdad de la fe sanando el cuerpo, mientras el alma vive del espíritu, que permite que todo el ser conozca la paz que da la luz y alas para volar por el camino peregrino, aunque sea penoso el caminar.

¡Bienaventurados los que abren su alma a Dios!, porque es todo su ser el que recibe el saber del pobre, que clama a quien le puede sanar y salvar.

Que la Gracia de Dios nos permita ver que la fe no es sólo el don que nos permite esperar con esperanza cierta un futuro eterno, sino que es la experiencia de la libertad y de la felicidad de lo eterno en el tiempo.

Con la Luz que ilumina el camino, el ser humano sabe vivir en paz, aunque su cuerpo y su alma sientan los efectos de su andar peregrino.

 F. Allara



 



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