LOS ÁNGELES DE DIOS
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Juan 1,47-51
DÍA 29 SEPTIEMBRE CICLO A
Que
Dios nos dé el Don de la fe, aunque sea “como un grano de mostaza”; solo
esta fe pequeña es capaz de mover las entrañas, el
corazón y la mente de un ser humano, que es mucho más que “poder mover una
montaña”.
- Esta
fe, como
“grano de
mostaza”, es la
que acepta a DIOS tal cual ES.
- ¡Cuánto cuesta mover una mente y un
corazón a la VERDAD!
La
fe,
del creyente,
no es absoluta para el “ser humano”,
que sería absolutismo.
· Dios
es “el
misterio absoluto, santo, al que solo cabe referirse, en adoración callada,
como al fundamento silenciosamente abismal que lo fundamenta todo: el mundo y
nuestro conocimiento de la realidad”. (K. Rahner).
- Este
Dios único es el que,
desde el don de la fe, ilumina el
alma del creyente, disipa toda duda y mueve el espíritu a la libre obediencia.
· Dios
hace posible que el ser humano crea con
una fe capaz de entender el Misterio de su Amor y de entregarse con
amor a servir.
- Este
Dios único crea la santidad de los humanos, entregados en adoración a
Él y en entrega incondicional al prójimo, tan
preocupados de amar que les hace ser despreocupados del mismo Misterio. ¡La fe evidencia la VERDAD!
-
Estas
personas aman la realidad del mundo y de la Iglesia, de
tal modo que se produce una contradicción: preocupados solo de amar transforman la realidad mejor que los preocupados
por transformarla, porque sólo “la
fe mueve montañas”.
· Dios no necesita nada, hasta
el punto de no necesitar ser adorado ni creído, porque Dios Es plenitud en su Comunidad de Amor -TRINIDAD-
-
Nos
demuestra que si ha creado Ángeles, el Universo y a nosotros no
es por necesidad de ser servido y adorado, sino para que todas las criaturas gocen
del conocimiento de la VIDA de este DIOS ÚNICO, UNO Y TRINO.
· Dios lo ha creado todo gratuitamente
por Amor.
“En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los
Ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”
- Esteban, en su martirio, “vio los cielos
abiertos y al Hijo del hombre sentado a la derecha de Dios” ¡Si
viéramos lo que ocurre en la Mesa de la Eucaristía!
· Dios es espíritu, y los Ángeles, criaturas
espirituales; nosotros,
seres espirituales de cuerpo y alma, creados a imagen y semejanza de
Dios.
El texto nos narra el encuentro de Jesús
con Natanael, que le dijo a Jesús:
“Rabí, tu eres el Hijo de Dios, tu eres el Rey de Israel”, solo por haber
escuchado de Jesús que “le había visto debajo de la higuera”.
- Natanael comprendió que Jesús le
conocía en su más profunda intimidad, aun sin haber escuchado lo que dijo de él: “Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay
engaño”
· Dios, que ha creado nuestro ser, nos
conoce a todos en lo más íntimo y profundo.
- ¡Qué
consolación para el alma que Dios nos conozca!
- A Dios
nadie le puede engañar; sin
embargo, los humanos sí que nos podemos engañar juzgando sólo por lo que
vemos en el prójimo.
· Los Ángeles, seres espirituales, son más
inteligentes que nosotros, que
nos podemos engañar a nosotros mismos, por no poder llegar a conocernos.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
ARCÁNGELES MIGUEL, RAFAEL Y GABRIEL
QUE SE ALEGREN TUS ENTRAÑAS


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