miércoles, 16 de septiembre de 2026

“HAN QUEDADO PERDONADOS TUS PECADOS”  

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Lucas 7,36-50

Jesús en casa de Simón el fariseo
36 Un fariseo invitó a Jesús a comer, y Jesús fue a su casa. Estaba sentado a la mesa, 37 cuando una mujer de mala fama que vivía en el mismo pueblo y que supo que Jesús había ido a comer a casa del fariseo, llegó con un frasco de alabastro lleno de perfume. 38 Llorando, se puso junto a los pies de Jesúsy y comenzó a bañarlos con sus lágrimas. Luego los secó con sus cabellos, los besó y derramó sobre ellos el perfume. 39 Al ver esto, el fariseo que había invitado a Jesús pensó: “Si este hombre fuera verdaderamente un profeta se daría cuenta de quién y qué clase de mujer es esta pecadora que le está tocando.” 40 Entonces Jesús dijo al fariseo:
–Simón, tengo algo que decirte.
–Dímelo, Maestro –contestó el fariseo.
41 Jesús siguió:
–Dos hombres debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta: 42 pero, como no le podían pagar, el prestamista perdonó la deuda a los dos. Ahora dime: ¿cuál de ellos le amará más?
43 Simón le contestó:
–Me parece que aquel a quien más perdonó.
Jesús le dijo:
–Tienes razón.
44 Y volviéndose a la mujer, dijo a Simón:
–¿Ves esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies; en cambio, esta mujer me ha bañado los pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos. 45 No me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. 46 No derramaste aceite sobre mi cabeza, pero ella ha derramado perfume sobre mis pies. 47 Por esto te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; pero aquel a quien poco se perdona, poco amor manifiesta.
48 Luego dijo a la mujer:
–Tus pecados te son perdonados.
49 Los otros invitados que estaban allí comenzaron a preguntarse:
–¿Quién es este que hasta perdona pecados?
50 Pero Jesús añadió, dirigiéndose a la mujer:
–Por tu fe has sido salvada. Vete tranquila.

DÍA 17 SEPTIEMBRE CICLO A

El texto del Evangelio de hoy nos aclara lo de “la mujer pecadora”.

-       Dejemos de llamarnos pecadores; sabemos que lo somos y, quien piensa que no lo es, San Juan dice que “miente”, porque no nos ayuda a la conversión.

·   DIOS vino, en su HIJO, a quitar el pecado del mundo; se acercó a los pecadores, para que se sintieran amados y se convirtieran.

-       No llamemos a María Magdalena pecadora; y no confundamos a María, la hermana de Marta y de Lázaro, con la “pecadora” que nos hace referencia el texto:

“Una mujer de la ciudad, al enterarse que Jesús comía en casa de un fariseo

·       Jesús no rehuyó entrar en casa de los que le perseguían.

·    Jesús se muestra libre y sin temor, aprovechando todo tiempo y lugar para decir la verdad.

Estando en casa del fariseo,

“Vino esta mujer con un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume”

Hoy solemos tender a justificarlo todo; quien justifica sus errores, sus debilidades y sus posibles injusticias, vanidades y críticas negativas, no es humano.

·  ¿Qué piensas tú de esta mujer? ¿Qué piensas de Jesús, dejándola hacer?

-       Es bueno detenernos y entrar en escena, para saber nuestros sentimientos.

El Evangelio nos dice lo que pensó el fariseo:

“Si este fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando”

Jesús interviene: “He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies”

“Tú no me diste el beso de paz”

Antes de pensar en nuestra fe:

·    ¿Cuál es nuestra actitud ante Jesús? ¿Qué relación tenemos con Jesús, seamos o no creyentes?

-       Ante Jesús, Hombre humano y divino, ¿tenemos algún detalle humano?

“Tú no me ungiste la cabeza con ungüento”

-       El respeto, la educación, el trato digno son formas, no solo educadas, sino maneras de conocer.

-       La indiferencia, la frialdad, el desapego son formas apáticas de trato, que muestran falta de sensibilidad humana.

“Ella ha regado mis pies con lágrimas,

no ha dejado de besar mis pies, me ha ungido con perfume

Sigo preguntándome y preguntándote, salvando los tiempos y las costumbres de aquella época, si no justificamos nuestra conducta:

·       ¿A quién acudimos para recobrar la paz?

-       Esta mujer no tuvo ningún reparo en entrar en casa del fariseo, es más, se expuso mucho al hacer lo que hizo.

“Por esto te digo: “Sus muchos pecados han quedado perdonados porque ha amado mucho Tu fe te ha salvado”

-   Cuando realmente la conciencia nos acusa, ¿a quién acudimos? Si la conciencia no nos llega a acusar, ¿a quién acudimos?

-       ¿Qué sacó el fariseo de haber convidado a Jesús? No lo sabemos; lo que sí sabemos es que esta mujer recobró la libertad, la paz, la felicidad.

Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA 

SANTA HILDEGARDA DE GINGEN, 

Virgen y doctora de la Iglesia


EL AMOR




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