“DAR FRUTO CON PERSEVERANCIA”
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Lucas 8,4-15
Parábola del sembrador 4 Mucha gente que estaba allí, más otra llegada de los pueblos, se reunió junto a Jesús, y él les contó esta parábola: 5 “Un sembrador salió a sembrar su semilla. Y al sembrar, una parte de ella cayó en el camino, y fue pisoteada y las aves se la comieron. 6 Otra parte cayó entre las piedras, y brotó, pero se secó por falta de humedad. 7 Otra parte cayó entre espinos, y al nacer juntamente los espinos, la ahogaron. 8 Pero otra parte cayó en buena tierra, y creció y dio una buena cosecha, hasta de cien granos por semilla.” Esto dijo Jesús, y añadió con voz fuerte: “¡Los que tienen oídos, oigan!” El porqué de las parábolas 9 Los discípulos preguntaron a Jesús qué significaba aquella parábola. 10 Él les dijo: “A vosotros, Dios os da a conocer los secretos de su reino; pero a los otros les hablo por medio de parábolas, para que por mucho que miren no vean y por mucho que oigan no entiendan. Jesús explica la parábola del sembrador 11 “Esto significa la parábola: La semilla representa el mensaje de Dios. 12 La parte que cayó por el camino representa a los que oyen el mensaje, pero viene el diablo y se lo quita del corazón para que no crean y se salven. 13 La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y lo reciben con gusto, pero luego, a la hora de la prueba, fallan. 14 La semilla que cayó entre espinos representa a los que oyen, pero poco a poco se dejan ahogar por las preocupaciones, las riquezas y los placeres, de modo que no llegan a dar fruto. 15 Pero la semilla que cayó en buena tierra representa a las personas que con corazón bueno y dispuesto oyen el mensaje y lo guardan, y permaneciendo firmes dan una buena cosecha. |
DÍA 19 SEPTIEMBRE CICLO A
El
Evangelio de hoy termina diciéndonos: “Dar fruto con
perseverancia”.
·
Seguir
a Jesús no es según el estado de ánimo.
· Seguir las huellas de Jesús
no depende sólo de
nuestra opción,
como si fuéramos los primeros que libremente lo decidimos
·
Conocer
a Jesús
como Hijo de Dios es
“Don de Dios”.
- Esto
no justifica el poder decir fácilmente “a mí no me ha dado Dios la fe”; desde el momento en que dices “que no te
la ha dado”, yo te afirmo que ya tienes el Don; si bien
no podemos tener “el Don de la fe” sin que nos lo dé; tampoco podemos
tener este Don si nos lo da y no lo aceptamos.
- No
se trata de “seguir sus huellas” según el momento en el que vivimos.
· Da fruto el que persevera; perseverar en
algo, sea una profesión, una opción de vida.
- Es
bueno meditar que nos podemos equivocar cuando pensamos que tenemos fuerzas
para llegar hasta el final; los que se aman
de verdad saben que “algo” les ayuda a perseverar, que no
es su propio amor y su voluntad.
-
Hoy,
tal vez, la pretensión de vivir de
nuestras verdades es la que nos remite a la experiencia de una falta de perseverancia casi en
todo.
-
Una
vez más nos dice la estadística que, cuanta mayor es la opción por ser
pobres, mayor se la perseverancia.
- No
se trata de una pobreza material, sino de la “capacidad del desapropio personal”, que es a lo que
el “yo” tiene miedo al confiar en sus propias seguridades; por esto, el más rico
puede ser el más pobre; mientras
que el pobre, que es
dueño de su “yo”, es
más rico que quien piensa que “su tener o posesión” le da
seguridad para vencerlo todo.
No
olvidemos que el ser humano es un ser espiritual; esta es la referencia que tenemos, cada
uno, para conocer lo que somos
capaces; ser capaces de perseverar es una gran dificultad espiritual,
pues todo depende de lo que se
alimenta el espíritu humano.
“Salió el sembrador a sembrar”
· Dios es el sembrador que no mira donde
echa su abundante semilla.
- La
humildad comienza en reconocer
qué parte soy de la tierra donde Dios gratuitamente y sin medida echa la
semilla; no por decir que la semilla de Dios no ha caído en nuestra
tierra.
- Tú y yo somos los que estamos “al borde del
camino, y los pájaros se comen la
semilla” que Dios ha sembrado en nuestra tierra.
-
Nosotros somos el posible “terreno
pedregoso”, donde la siembra no puede crecer “por falta de humedad”.
- Somos nosotros quienes podemos “ser abrojos2, donde todo crece al unísono, pero los mismos “abrojos
ahogan la semilla”.
- Podemos “ser tierra buena” que,
después de brotar la semilla, “da fruto al ciento por uno”.
“El que tenga oídos para
oír, que oiga”
¡Cuántos dones de Dios se pierden por confiar
en nuestras posibilidades!
¡Cuántas, por tener miedo a una entrega confiada, por temor
a perder lo que pensamos que tenemos!, y el tiempo se lo lleva.
·
¡Bienaventurados lo que aceptan los dones
de Dios y perseveran!
Federico
Allara
SANTORAL DEL DÍA
hagase en mi
según tu palabra

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