miércoles, 15 de julio de 2026

 “ESTABA JESÚS HABLANDO CON LA GENTE”

 Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Mateo 12,46-50

La madre y los hermanos de Jesús
(Mc 3.31-35; Lc 8.19-21)
46 Todavía estaba Jesús hablando a la gente, cuando acudieron su madre y sus hermanos, que querían hablar con él. Como se quedaron fuera, 47 alguien avisó a Jesús:
–Tu madre y tus hermanos están ahí fuera, y quieren hablar contigo.
48 Pero él contestó al que le llevó el aviso:
– ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?
49 Y señalando a sus discípulos, añadió:
–Estos son mi madre y mis hermanos. 50 Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.

DÍA 16 JULIO CICLO A

Los creyentes miremos a Jesús en cada situación de su vida, y toda ella sea fuente de Luz para la nuestra.

-       Podemos distinguir entre un diálogo catequético o de formación y un diálogo con quienes buscamos en profundidad la Verdad, desde la realidad concreta de nuestras vidas; también en relación con nuestra fe.

·       Se trata de orar e involucrar la propia vida en la oración.

“Estaba Jesús hablando con la gente”

-       Es importante ver cada palabra en su texto correspondiente. Una situación era la de Jesús, hablando con sus coetáneos en Nazaret, hecho normal y habitual de los pueblos; y el hecho de que ahora estuviera “hablando con la gente”.

·       La vida de Jesús cambió cuando salió de Nazaret empezando su mesianismo.

-        Hablaba con la gente; no de las cosas cotidianas, sino que se mostraba como “Enviado”; es decir, se presentaba ante todos desde la misión que tenía que, en su caso, era Dios en medio del mundo, como “hombre”.

En esta situación nueva de su vidasu madre y sus hermanos se presentaron fuera”

-        “Sus hermanos”  hace referencia a sus “familiares”; Jesús no tenía hermanos.

-        El texto indica que no era habitual que estuviera su familia con Él; se presentaron fuera tratando de hablar con Él.

¡Es importante para todos y cada uno de nosotros saber qué misión tenemos en la vida!

“Vivir por lo que estamos llamados a ser en misión” es saber conjugar los derechos y deberes, que todos tenemos ante la familia, sabiendo que la misión ayuda a ser y a dar sentido a la vida.

-       Sin dejar de lado a la familia y considerando que la familia es misión de todos, porque es el fundamento de donde procede toda posible realización humana.

-       Donde no hay vida de familia pueden sucederse fragmentaciones en la vida.

·       Entendemos como “misión” lo que da sentido a la íntegra realidad de la vida, siendo capaz de ser vivida sin desdeñar el amor a la familia y la que se debe al prójimo; no la profesión laboral ni el modo de ganar el sustento para vivir.

·       Ver la vida como misión es haber hallado el pleno sentido que realiza en verdad todas las relaciones humanas.

¡Qué importante es discernir la vida como misión!

“Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo”

-       Sabemos que estaban preocupados por lo que se decía de Él, dándonos a entender que “su Mesianismo” llenaba su tiempo y que, su obligación de cumplir la voluntad del Padre, habiéndolo iniciado lo separaba de la familia.

“Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre, ese es mi hermano, mi hermana, y mi madre”

-       Jesús amaba, ¡cómo no!, a su Madre y a toda su familia, pero cuando “la misión es hacer la voluntad de Dios” ella está por encima de todo.

-       Hacer la voluntad de Dios es misión de todo bautizado.         

 Federico Allara


P. D. (Les invito a leer la carta de S. Luis Gonzaga a su madre antes de morir)

 Pido para ti, ilustre señora, que goces siempre de la gracia y del consuelo del Espíritu Santo. Al llegar tu carta, me encuentro todavía en esta región de los muertos. Pero un día u otro ha de llegar el momento de volar al cielo, para alabar al Dios eterno en la tierra de los que viven. Yo esperaba poco ha que habría realizado ya este viaje antes de ahora. Si la caridad consiste, como dice san Pablo, en alegrarse con los que se alegran y llorar con los que lloran, ha de ser inmensa tu alegría, madre ilustre, al pensar que Dios me llama a la verdadera alegría, que pronto poseeré con la seguridad de no perderla jamás.

Te he de confesar, ilustre señora, que al sumergir mi pensamiento en la consideración de la divina bondad, que es como un mar sin fondo ni litoral, no me siento digno de su inmensidad, ya que él, a cambio de un trabajo tan breve y exiguo, me invita al descanso eterno y me llama desde el cielo a la suprema felicidad, que con tanta negligencia he buscado, y me promete el premio de unas lágrimas, que tan parcamente he derramado.

Considéralo una y otra vez, ilustre señora, y guárdate de menospreciar esta infinita benignidad de Dios, que es lo que harías si lloraras como muerto al que vive en la presencia de Dios y que con su intercesión puede ayudarte en tus asuntos mucho más que cuando vivía en este mundo. Esta separación no será muy larga; volveremos a encontrarnos en el cielo, y todos juntos, unidos a nuestro Salvador, lo alabaremos con toda la fuerza de nuestro espíritu y cantaremos eternamente sus misericordias, gozando de una felicidad sin fin. Al morir, nos quita lo que antes nos había prestado, con el solo fin de guardarlo en un lugar más inmune y seguro, y para enriquecernos con unos bienes que superan nuestros deseos.

Todo esto lo digo solamente para expresar mi deseo de que tú, ilustre señora, así como los demás miembros de mi familia, consideréis mi partida de este mundo como un motivo de gozo, y para que no me falte tu bendición materna en el momento de atravesar este mar hasta llegar a la orilla en donde tengo puestas todas mis esperanzas. Así te escribo, porque estoy convencido de que ésta es la mejor manera de demostrarte el amor y respeto que te debo como hijo.

SANTORAL DEL DÍA

SANTÍSIMA VERGEN MARÍA 

DEL MONTE CARMELO

ESCUCHA MARÍA, MADRE MÍA




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