martes, 14 de julio de 2026

“NADIE CONOCE AL PADRE MÁS QUE EL HIJO”

 Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Mateo 11,25-27

Sólo el Hijo sabe quién es el Padre
(Lc 10.21-22)
25 Por aquel tiempo, Jesús dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que ocultaste a los sabios y entendidos. 26 Sí, Padre, porque así lo has querido."
27 “Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer.

DÍA 15 JULIO CICLO A

Ayer comentamos sobre la trascendencia y la religiosidad, y veíamos que son dos realidades que “están” en todo ser humano, aunque sea diferente la manera de ser concebidas y experimentadas.

¡Qué soledad la de un ser que no esté vinculado a nada ni a nadie!

-       Lo propio de ser humano es vivir en relación; cuando la relación es sólo con uno mismo, es indicativo del auténtico ateísmo: “negar a Dios y al prójimo desde la idolatría del “yo”; cuando el “yo” se interroga de forma trascendente o religiosa busca a Dios.

“Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas”

-     Dios Revelado es todo lo contrario de un “dios escondido”; precisamente su Revelación es darnos a conocer su existencia escondida durante “siglos”, que significa que su Ser es eterno.

·    Revelarse Dios es entrar en nuestro tiempo, y el sentido de lo eterno, para nosotros, nos lo dice S. Juan: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo” (Jn 17,3)

Alguien puede decir que tiene fe y “no aceptar la revelación de Dios”; es la forma de dejar a Dios en su eternidad, cuando su voluntad es que la Luz de su Verdad ilumine a todo ser humano, que le abre su espíritu.

“Gracias Padre, porque se las has revelado a los pequeños”

-     Lo que le ha parecido bien a Dios no es que el ser humano lo deje escondido en lo eterno, sino que su PALABRA, que nunca vuelve vacía al cielo, como nos decía el Evangelio del domingo, se haya revelado a los “pequeños”.

-     Los letrados y fariseos eran creyentes, pero se negaron a reconocer a Jesús como enviado del Dios de su fe, y pasaron a ser “sabios y entendidos”.

“Nadie conoce al Padre más que el Hijo”

-       Negar al Hijo de Dios es no poder darse razón de rezar a Dios como Padre.  

·      ¿De qué grandeza nos podemos gloriar los seres humanos?

·      ¿Qué tenemos que no lo hayamos recibido?

·    Ser “pequeños” es ser conscientes y agradecidos de reconocer que somos lo que somos por todo lo que hemos recibido de Dios y de tantos prójimos. No somos dueños de lo que decimos que tenemos.

·    Ser “pequeños es atrevernos a reconocer todo lo que les debemos a Dios y al prójimo.

·    Ser “pequeños” es ser humildes para ver lo que nos ha dado y nos da el Dios verdadero y no otro; desde la misma humildad, agradecer lo recibido por tantos prójimos, desde los padres hasta los que nos han dado lo mejor de su amor y su perdón, ¡cuántas veces sin ser correspondidos!

Entender a Dios pasa por aceptar este modo de vivir como “pequeños”, porque es la manera de experimentar, viendo y tocando el amor cercano.

“A quien el Hijo se lo quiere revelar”

·       Es la voluntad de Dios llegar a todos los que reconocen que su riqueza es el fruto de lo que muchos se han desprendido con amor, siendo Dios el primero

-       Así es de sencillo entender la Revelación. 

Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Buenaventura de Bagnoregio, 

cardenal, obispo de Albano y 

doctor de la Iglesia, franciscano

hagase





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