¿CUÁNDO AYUNAMOS?
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 9,14-17
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DÍA 4 JULIO CICLO A
· ¿Qué entendemos por “ayunar”?
-
Se
ayuna por motivos que nada tienen que ver con el sentido religioso; se
puede ayunar por mantener las condiciones del cuerpo, cosa que es laudable, y
no entender el “ayuno” por
mantener la vida espiritual.
El
texto del Evangelio de hoy está compuesto de dos partes; la segunda parte puede
ayudar a entender el porqué de la primera; parecen no tener relación, pero
sí que la tienen.
Se
acercaron a Jesús para preguntarle:
“¿Por qué nosotros y
los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?”
- Vemos de qué manera eran “observados y juzgados” Jesús y sus discípulos ¡hasta
comprobaron que no ayunaban!
- ¡Qué facilidad tenemos para “ver y juzgar” la
vida de los demás, desde nuestra única posición al contemplarlos!
Jesús contesta:
“¿Es que pueden guardar
luto los amigos del esposo mientras el esposo está con ellos?”
·
Jesús se autoafirma “esposo”, porque lo es de la Iglesia.
· Los bautizados nos incorporamos a su Cuerpo
Resucitado que como Comunidad es su esposa, de la cual Él es la Cabeza.
- Desde
esta realidad de fe en el Amor Divino entendemos el pensamiento de Pablo en sus cartas, y también que toda la Humanidad sea considerada por Dios
como “esposa”, por la Boda de Jesús, desde la que su Muerte y
Resurrección “significó la reconciliación con toda la Humanidad”.
¡Qué valor da Jesús a su Presencia!
-
Una Presencia
que sigue siendo real, porque Jesús
sigue Vivo en su Reino establecido en medio del mundo.
· Ser creyentes es aceptar su Presencia, que no es sólo de pensamiento espiritual, sino
real cuando vivimos de la fe en la Iglesia, desde donde
celebramos y vivimos su Presencia
en la Liturgia y los Sacramentos.
- Su Presencia habla también del valor de nuestras
presencias.
·
El amor hace desaparecer la realidad de la
ausencia, con Dios y con el prójimo, desde
la fe. ¡Las presencias espirituales vencen las ausencias! Sin amor
hasta las mismas presencias pueden convertirse en ausencias.
- Hablamos del “Amor conocido en Jesús” para entender lo que razonamos.
·
El mismo amor es el que invita, a quien lo vive, a procurar ayunar de cuanto
impide vivir la Presencia de Dios y la de nuestros prójimos.
· La felicidad de la fe y del amor al prójimo
no son posibles sin “querer ayunar”.
- “La
vivencia o experiencia”, de la fe
y del amor humano, es de tal
respeto, a su valor único de felicidad y de paz, que ayunar por mantenerla es de gran lógica.
· El Amor conocido desde el don de la fe es el vino nuevo, que revienta los odres viejos, resultando cierto ver la juventud de la ancianidad, contrastada con la realidad del mundo cada vez más viejo y repetitivo.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
ESCUCHA

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