martes, 2 de junio de 2026

“NO ES DIOS DE MUERTOS, SINO DE VIVOS”

 Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Marcos 12, 18-27

La pregunta sobre la resurrección
(Mt 22.23-33; Lc 20.27-40)
18 Entonces algunos saduceos acudieron a ver a Jesús. Los saduceos niegan la resurrección de los muertos y por eso le plantearon este caso:
19 –Maestro, Moisés nos dejó escrito que si un hombre casado muere sin haber tenido hijos con su mujer, el hermano del difunto deberá tomar por esposa a la viuda para dar hijos al hermano que murió. 20 Pues bien, había una vez siete hermanos, el primero de los cuales se casó, pero murió sin dejar hijos. 21 Entonces el segundo se casó con la viuda, pero él también murió sin dejar hijos. Lo mismo le pasó al tercero 22 y así hasta los siete, ninguno de los cuales dejó hijos. Finalmente murió también la mujer. 23 Pues bien, en la resurrección, cuando resuciten, ¿cuál de ellos la tendrá por esposa, si los siete estuvieron casados con ella?
24 Jesús les contestó:

–Estáis equivocados porque no conocéis las Escrituras ni el poder de Dios. 25 Cuando los muertos resuciten, los hombres y las mujeres no se casarán, sino que serán como los ángeles que están en el cielo. 26 Y en cuanto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés el pasaje de la zarza ardiendo cuando Dios dijo a Moisés: ‘Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob?’ 27 ¡Y Dios no es Dios de muertos, sino de vivos! Así que estáis muy equivocados.

DÍA 3 JUNIO CICLO A

·       El texto del Evangelio de hoy termina así: “No es Dios de muertos, sino de vivos”, y añade: estáis muy equivocadosJesús se lo dice a los saduceos, que fueron a interrogarle, porque no creían en la resurrección de los muertos.

Nuestra relación con Dios ha de ser sincera y desde la Verdad.

-   La primera parte de la frase nos corresponde directamente a nosotros; ayer vimos como el mismo Jesús trataba de hipócritas a los que fueron a tentarle.

-  Nosotros no le tentamos, pero la sinceridad está en función de la segunda parte de la frase; no es lo mismo “ser sinceros”, desde nuestra manera de entender la fe, que “relacionarnos con Él, aceptando su íntegra Verdad”.

Los sumos sacerdotes, los escribas, los ancianos y los saduceos iban desde su fe; no aceptaban la Verdad que sólo Jesús ha Revelado, a ellos y a nosotros.

Estamos acostumbrados a moralizar en Nombre de Dios, cuando lo primero es conocerle.

·    Hablar de Él, sin aceptar todo el Credo de nuestra fe, es muy fácil caer en justificaciones morales o doctrinales, o hablar desde un moralismo, a veces, aplicándolo sólo a los demás; cuando las dos formas alejan de la Verdad del Amor, que Es Dios; y decir que “Dios Es amor” no es para justificarlo todo.

·    Uno de los atributos de Dios Revelado es que Él Es La Vida; por esto no puede ser Dios de muertos, porque todo ser que vive le debe a Dios su existencia de vida.

-    Sólo de este atributo, aceptado, se deduce tanto lo que, desde Él, quiere decir “que nosotros vivamos” -lo cual no “significa” que toda existencia humana sea de vida- como el respeto debido a toda criatura que existe en el mundo.

-     De este atributo se deduce el mejor “ecologismo, que muy bien lo vivió S. Francisco, hermanado con todas las criaturas, hasta con la muerte y siendo hermano menor ante el prójimo, desde su sincera fe en Dios.

Los saduceos fueron a Jesús desde su fe, y Jesús les respondió de forma que también nos corresponde a nosotros meditar y aceptar desde nuestra fe en Él.

·   “¿De cuál de ellos será la mujer?”, concluye la larga exposición de los saduceos presentada a Jesús.

· ¿Estamos dispuestos a aceptar la respuesta de Jesús, cuando pensamos que los conocimientos que tenemos son suficientes para dejar de lado hoy su Palabra?

-  Jesús les respondió: ¿No estáis equivocados, por no entender la Escritura ni el poder de Dios?; nos lo dice también hoy a nosotros.

-       Valoremos qué significa lo que nos dice hoy su Palabra, desde su Amor y su Verdad, para que las relaciones humanas, y sobre todo las del hombre y la mujer, sean de vida.

·  Dios no justifica ninguna Ley para garantizar la verdad de las relaciones humanas.

Donde no hay verdad, no hay amor; y sin ellas, no hay vida.

Es clara la moral de la vida; está relacionada con el amor y la verdad.  

La “zarza que no se consume” es “signo” de la huella que todos llevamos dentro para creer que Dios es Vida y que los muertos resucitan.        

Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

ss. Carlos Lwanga y Compañeros, 

mártires de Uganda


AQUÍ ESTOY SEÑOR





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