domingo, 21 de junio de 2026

 ES GRAN VIRTUD NO JUZGAR AL PRÓJIMO

 Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M 

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Mateo 7,1-5

No juzgar a otros
(Lc 6.37-38,41-42)
7
1 “No juzguéis a nadie, para que Dios no os juzgue a vosotros. 2 Pues Dios os juzgará de la misma manera que vosotros juzguéis a los demás; y con la misma medida con que midáis, Dios os medirá a vosotros. 3 ¿Por qué miras la paja que tu hermano tiene en su ojo y no te fijas en el tronco que tú tienes en el tuyo? 4 Y si tú tienes un tronco en el tuyo, ¿cómo podrás decirle a tu hermano: ‘Déjame sacarte la paja que tienes en el ojo’¡ 5 ¡Hipócrita!, sácate primero el tronco de tu propio ojo, y así podrás ver bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

DÍA 22 JUNIO CICLO A

·       Una de las maneras para crecer en virtud es acostumbrarnos a “no juzgar al prójimo”.

-       Es posible que no seamos conscientes de las veces que hacemos un juicio a lo largo del día, por la facilidad y la rapidez de pensamiento con que lo hacemos.

-       “No es un juicio” ver algo del prójimo o escuchar de él alguna frase, y advertir disconformidad con "nuestra manera de pensar" "considerándolo en él".

·       Juicio es ver la disconformidad con el prójimo y reafirmarnos con nuestra verdad, desde la manera subjetiva de concebir la realidad, cuando es muy difícil conocerla de manera objetiva.

·  Juzgar no es el primer pensamiento o sentimiento cuando se advierte la disconformidad, sino que es un acto consciente de aceptación de lo disconforme, que puede ser casi simultáneo, sin mediar entre pensar y acto.  

-       El error está, precisamente, en hacer discernimiento de la realidad, como si “nuestro subjetivismo fuera divino”, cuando “sólo Dios conoce la verdad objetiva de cada realidad personal.

Decir persona” es decir una “singularidad compleja”, ¡como para ser capaces de emitir un juicio sobre la realidad de la palabra y obra de un ser humano!

“No juzguéis para que no seáis juzgados”

-       Así es como iba educando Jesús a sus discípulos, que “reafirma la actitud de Jesús”; no juzgaba lo que veía y oía, porque vino al mundo “no para juzgar al mundo, sino para que el mundo tuviera vida por Él”. (Jn 3,17)

-       La actitud de Jesús fue acompañar, ayudar y amar, para que todo ser humano, de buena voluntad, pudiera apreciar su forma de dar la vida.

“Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros”

No es sólo el juicio que se puede hacer de una persona, sino lo que se sigue en actitud personal con la persona juzgada, porque esta actitud puede que sea peor que el mismo juicio. Juzgar crea actitud negativa y dependencia.

-       Las actitudes que podemos tener, con relación a personas  concretas, vienen determinadas por juicios previos, próximos o lejanos, más o menos conscientes, pero las actitudes no son inconscientes.

“La medida que uséis la usarán con vosotros”

-       Dios es bueno, porque nos advierte y sabe esperar, pero también es justo y defensor del prójimo y, como muchas de las veces erramos en el juicio y en las actitudes, Dios sale defensor del prójimo juzgado, por habernos apropiado juzgar en su Nombre, cuando “el juicio sólo le corresponde a Él”.   

“¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?”

-       El juicio es considerarnos superiores al prójimo queriéndole decir: deja que te quite la mota de tu ojo”, porque estás equivocado en lo que dices y haces”.

-       Cuando lo pensamos así, vemos que es mucho atrevimiento querer ser maestros del prójimo, cuando Jesús nos ha dicho que uno sólo es vuestro Maestro y vosotros hermanos”. (Mt. 23,8).                                                           

 Federico  Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Paulino, obispo de Nola


quererse




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