sábado, 20 de junio de 2026

"NO TENGÁIS MIEDO A LA GENTE..."

 Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M 

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Mateo 10,26-31

A quién se debe tener miedo
(Lc 12.2-7)
26 “No tengáis, pues, miedo a la gente. Porque nada hay secreto que no llegue a descubrirse ni nada oculto que no llegue a conocerse. 27 Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz del día; lo que os digo en secreto, proclamadlo desde las azoteas de las casas. 28 No tengáis miedo a quienes pueden matar el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede destruir el cuerpo y el alma en el infierno.
29 “¿No se venden dos pajarillos por una pequeña moneda? Sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin que vuestro Padre lo permita. 30 En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de la cabeza los tenéis contados uno por uno. 31 Así que no tengáis miedo: vosotros valéis más que muchos pajarillos.
Reconocer o negar a Jesucristo
(Lc 12.8-9)
32 “Si alguien se declara a favor mío delante de los hombres, también yo me declararé a favor suyo delante de mi Padre que está en el cielo; 33 pero al que me niegue delante de los hombres, también yo le negaré delante de mi Padre que está en el cielo.

XII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO 

CICLO A

Jer 20,10-13

·   Todos los Profetas murieron en manos del Pueblo, que ellos amaban y hablaban, “hombres como eran”, palabras de Dios por su bien; el último de los “profetas”, JESÚS, DIOS Y HOMBRE VERDADERO, vino a su casa y no lo recibieron”, “todo lo hizo bien”, y fue condenado a sufrir la muerte más cruel, muerte de cruz.

“Vamos a delatarlo, a ver si engañado lo sometemos, 

y podemos vengarnos de él”

-       La razón se vuelve absurda cuando el mal ciega el corazón.

-    De Jesús recibieron bien, y lo reconocieron, pero querían someterlo a su manera de entender a Dios; no fue este el mayor absurdo, sino el de querer vengarse; ¡Vengarse del bien y de la inocencia!

“El Señor del universo, que examina al honrado, sondea las entrañas y el corazón, y libera la vida del pobre de las manos de gente perversa”

Me asombra la vida de los Santos, y aun más la de los mártires.

·  Advertir la Humanidad de Jesús y no creer en Él es no querer conocerle, porque no hay vida comparable.

·       Creer no es aceptar sólo su Humanidad; ella solo es la “puerta abierta” para acceder a Dios; su Humanidad puede ser comparable, pero ¿su divinidad?

Los santos y mártires son verdaderos testigos de la fe; llenos de confianza no han perdido la vida, sino que la han creído eterna, por la Misericordia del ÚNICO DIOS VERDADERO, UNO Y TRINO.

-   No sólo es devoción lo que tenemos a ellos, sino admiración por su testimonio cuando conocemos sus vidas. ¡Cuánto más hemos de conocer la Vida de Jesús!

Mt 10,26-31

-   Seguir las huellas de Jesús es la que nos dice la medida de fe y confianza que le tenemos, por su Gracia.

-       Seguirle no es lo que nosotros optamos por iniciativa propia; seguir sus huellas no es cuestión de buena voluntad ni de decisiones personales.

-       Seguirle, en cada tiempo de la Historia, ha tenido sus grandes y graves dificultades, como Él lo predijo; es una opción de personas valientes.

-   Seguir las huellas de Jesús es “vivir contracorriente” en medio del mundo. En el Evangelio de estos días pasados, Jesús nos decía que “no podemos vivir sirviendo a dos señores”.

Los Doce más cercanos a Jesús, que eran los que le seguían, no estaban muy seguros de sus vidas, asombrados y perplejos al no entender su Vida; veían como cumplía la Ley, superándola con amor, pero no dejaba de sorprenderles, desde su propia formación, la amenaza de los letrados y fariseos sobre Jesús.

-       La Historia nos demuestra que no es fácil creer en Dios y seguir a Jesús; desde siempre ha sido perseguida la única VERDAD, que contradice al mundo, por ser la VERDAD DE DIOS.

-     Nos decía el Papa Francisco: “Parece paradójico: el anuncio del Reino de Dios es un mensaje de paz y de justicia, fundado en la caridad fraterna y en el perdón y, sin embargo, encuentra oposición, violencia y persecución”.

En el Evangelio Jesús repite a sus discípulos, y a nosotros, tres veces: “No les tengáis miedo”.

-       Preguntémonos a qué o a quiénes tenemos miedo.

·    ¿Qué nos detiene en la vida para que creamos en Jesús, HIJO DE DIOS, le sigamos, Celebremos nuestra fe en Él, y no tengamos “La determinada determinación” - como dijo Teresa de Jesús- de ser sus testigos?

“Nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse” Pensemos esto positivamente.

El Evangelio del miércoles nos recordaba cómo hacer limosna, ayuno y oración.

-       Es saber que Dios ve en la noche y que todo lo que hacemos y decimos, si está dicho hecho desde la fe, sabemos que nada queda sin valor ante Dios, aunque la limosna, el ayuno y la oración estén hechas en secreto y desconocido para los demás.

·     La Vida de Jesús, su Humanidad, que todos podían ver y tocar, fue una Vida de plena confianza en su Padre, pues sabía que muchos no iban a valorarla ni a creerla.

-   ¿Qué se ha conocido de la vida de María y de José? ¡Qué poco nos hablan de ellos los Evangelios, habiendo sido los dos seres humanos llamados a vocaciones únicas!

Los seguidores de Jesús no tienen miedo “de decir a plena luz, lo que oyen en la oscuridad, ni pregonar desde la azotea, lo que se le ha dicho al oído”.

“No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, 

pero no pueden matar el alma”

-    No pensemos que el peligro está siempre fuera de nosotros; más bien reconozcamos que nosotros somos el peligro; nuestra libertad decide.

·       Jesús dice que es “de dentro de donde sale lo bueno y lo malo”

-     El cuerpo vive por el alma, pero el alma, que tiene su propia “Luz” -como nos decía el viernes el Evangelio- puede estar viva o muerta.

Pidamos que sea el amor el que nos mueva a dar gracias a Dios por tener fe.

-       Que sea todo positivo en nosotros.

-     Que no sea el miedo, sino la admiración de lo que Dios ha hecho por todos y por cada uno de nosotros.

¡Bueno es detenernos a pensar las veces que Dios nos ha amado muy singularmente a cada uno!

“A quien se declare por Mí ante los hombres, Yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos”     

Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Luis Gonzaga, jesuita, 

patrón de la juventud católica


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