"TANTO AMÓ DIOS AL MUNDO,
QUE ENTREGÓ A SU HIJO..."
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Juan 3,16-18
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DÍA 31 MAYO CICLO A
SANTÍSIMA TRINIDAD
Ex 14,4-9
Si
fuéramos capaces,
como seres humanos, de vivir la
experiencia de “vida espiritual” a la que nos llama nuestra vida interior,
veríamos normal lo que le ocurrió a Moisés.
· Lo
normal de la fe es pasar de las tinieblas a la Luz;
en Moisés ocurre lo contrario, lo que le
llama la atención es la zarza ardiendo, que no se consume.
- Esta “zarza ardiendo” es real en nuestra alma,
sin embargo, nosotros equivocamos nuestra dirección como dijo S. Agustín
de sí mismo, y confundimos la zarza
en las criaturas; por esto, nuestra conversión es paso de las tinieblas a la Luz.
· Moisés sube al Sinaí y
proclama el nombre del Señor: “Señor,
Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en piedad”
· Moisés
manifiesta su experiencia de Dios como S. Juan nos revela la
suya diciendo que Dios Es Amor; Dios no revela su Nombre por la trascendencia que era dar el
nombre, porque no
interesa el Nombre de Dios, sino la experiencia.
·
Moisés
fue llamado para ser mediador entre Dios y el Pueblo.
- De hecho,
aunque será elegido su hermano Aharón como primer sacerdote, que le acompañará
en su camino de llamar al Pueblo y liberarlo de la esclavitud, es Moisés quien bendice al
Pueblo.
- El
texto de la Primera Lectura termina con la oración
de Moisés: “Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con
nosotros…, perdona nuestras
culpas y pecados y tómanos como heredad tuya”
Jn 3,16-18
En
la SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD,
el texto de Juan nos habla, como es
habitual en él, del Amor de Dios.
· Dios
no revela su Nombre, pero
ha hecho algo más grande como es “Revelar
su identidad”.
Nosotros
nos conocemos por el nombre, pero
nos identifica la revelación de la
vida, que es vivir la experiencia
del “ser” del otro; nos identifica la realidad que vivimos.
- Así
es en Dios; conocer a Dios es ir
a las personas, que han vivido de la experiencia espiritual de Dios.
· Es
Jesús, Dios-con-nosotros, quien nos ha revelado el “Ser de Dios” como Realidad de TRES PERSONAS DE IGUAL
NATURALEZA DIVINA, siendo diferentes en su identidad y en su relación.
Tenemos
que ir a los Evangelio y a las Cartas de los Apóstoles; escuchar a las personas elegidas para vivir la “experiencia de
Dios-Amor”, y a las que, en la Historia de la Iglesia, han hecho de su vida una relación
de amor con Dios ayudándonos a conocer su Verdad, desde los Santos Padres, que sus escritos son
un tesoro, y los de muchos Santos, que
nos ofrecen la experiencia de sus vidas místicas.
¡Qué
triste que, con tanta riqueza, muchos creyentes se vayan lejos a buscar
lo que está dentro de casa, y
dentro de nuestra alma! Tesoros
ofrecidos y, a su vez, desconocidos.
“Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito”
- Si
Dios entrega a su HIJO por amor es
que “DIOS ES AMOR”, y si nos lo entrega como HIJO UNIGÉNITO es que DIOS ES PADRE; dice que lo entregó al mundo.
- Significa que
el PADRE sabía a quien lo entregaba,
y conociendo lo que el mundo -y en él iba a estar su mismo Pueblo
elegido- demuestra el Amor de Dios en favor nuestro, porque PADRE E HIJO saben lo que vamos a
hacer al no creer en su Amor.
“Para que todo el que
cree en Él no perezca”
-
Gratuitamente, y a precio de Sangre, nos salva de una
muerte eterna.
-
“No perecer” es tener “vida eterna”.
-
Justo es que, en la
tarde de la vida, “seamos examinados
de la fe y del amor” tal como hayamos creído en el HIJO, y amado
y perdonado al prójimo “como Jesús nos ama”.
“Porque Dios no envió a
su Hijo al mundo para juzgar al mundo”
¡Cuántas veces pensamos en Dios como ALGUIEN que vigila nuestras debilidades
y caídas!
- ¡Si es
así qué poco hemos entendido el Amor de Dios! a pesar de hablar mucho de su Amor.
·
El juicio
recayó sobre el Hijo que, asumiendo nuestra Naturaleza, se
“hizo pecado” para que su condena
y su muerte de cruz fueran acogidas por
la misma TRINIDAD; lavarnos y juzgarnos con Amor y el
Padre vernos resucitados en Cristo Resucitado.
¡Creamos y agradezcamos: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito”!
“El que no cree ya está juzgado”
·
El
juicio de Dios ha sido sobre el Hijo, pero quien no acepta la salvación gratuita de
Dios quiere decir que acepta su Vida sin el Amor, el cual lo ha hecho
inocente, por lo que no es Dios,
sino la libertad humana la
que decide sobre el juicio de Dios, sobre Cristo muerto en Cruz, optando
por lo que cree, que no hay eternidad, sino sólo muerte.
-
Hecho
que lo desmiente el deseo innato de
felicidad e inmortalidad, que no se alcanza en esta vida plenamente.
· Dios
no ha Revelado su Nombre, pero sí que conocemos el Nombre de Jesús y su
trascendencia para la fe o increencia, porque Él es el único Sacerdote,
mediador entre Dios y el hombre.
Federico
Allara
“Oh,
Dios mío, Trinidad a quien adoro,
ayúdame
a olvidarme totalmente de mi para establecerme en Ti…
como
si mi alma estuviera en la eternidad.
Que
nada pueda turbar mi paz…
Pacífica
mi alma,
haz
de ella tu cielo, tu morada de Amor y lugar de tu descanso.
Que
en ella nunca te deje solo,
sino
que esté ahí con todo mi ser,
todo
despierto en fe, todo adorante…” (Sta.
Isabel de la Trinidad)
SANTORAL DEL DÍA
ABRAMOS EL CORAZÓN

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