sábado, 23 de mayo de 2026

“SEÑOR, Y ÉSTE ¿QUÉ?”

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M 

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Juan 21,20-25

El discípulo a quien Jesús quería mucho
20 Pedro se volvió y vio que detrás de él venía el discípulo a quien Jesús quería mucho, el mismo que en la cena había estado junto a él y le había preguntado: “Señor, ¿Quién es el que va a traicionarte?” 21 Cuando Pedro le vio, preguntó a Jesús:
–Señor, ¿y qué hay de este?
22 Jesús le contestó:
–Si yo quiero que permanezca hasta mi regreso, ¿qué te importa a ti? Tú sígueme.
23 Por esto corrió entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría. Pero Jesús no había dicho que no moriría, sino: “Si yo quiero que permanezca hasta mi regreso, ¿qué te importa a ti?”
24 Este es el mismo discípulo que da testimonio de estas cosas y lo ha escrito. Y sabemos que dice la verdad.
25 Jesús hizo otras muchas cosas. Tantas que, si se escribieran una por una, creo que en todo el mundo no cabrían los libros que podrían escribirse.

DÍA 23 MAYO CICLO A

·  Pedro acababa de recibir la confirmación de ser “la piedra”, el fundamento del Cuerpo místico de Jesús, signo de unidad de la Iglesia católica.

· Pedro, por voluntad divina y los méritos de Cristo, ha recobrado totalmente la paz y, no sólo está reconciliado, sino que es ratificado en ser apacentador de toda la grey.

-   Todo “pastor” debe ser apacentador”; dar pasto espiritual, es decir, ayudar a conocer a Dios a toda la comunidad a la que sirve, a ir delante en humildad en “vida espiritual”.

·   Dice el texto del Evangelio que Pedro se volvió y vio a Juan”; nos lo identifica como “el discípulo amado” y el que le preguntó a Jesús quién lo iba a entregar.

-       “Ver a Juan” le suscita la curiosidad con que es amado, y cómo este amaba a Jesús; Pedro  deseaba saber cómo era premiado “el discípulo amado”

“Señor, y éste ¿qué?”

-    Era lógico que Pedro se lo preguntara reconociendo la fidelidad de Juan a Jesús; pensemos que nadie es fiel, ni bueno, sin que Dios dé la Gracia para serlo.

-     Incluso las personas que humanamente son buenas y fieles, aunque no tengan muchos o ningún conocimiento de Dios, también, por voluntad divina, son humanos y buenos, realmente, a los ojos de los demás.

·  Dios trabaja cada corazón en la medida que somos humanos y estamos abiertos al bien natural.

-     La acción de Pedro nos debe servir para “volvernos”, y saber reconocer la bondad natural de muchos seres humanos que viven entre nosotros.

La respuesta de Jesús, en principio, suena extraña.

“Si quiero que se quede hasta que Yo vuelva, ¿a ti qué?”

-       La contestación de Jesús a Pedro parece insinuar que va a premiar a Juan dejándolo que no muera y se quede, de alguna manera, hasta que Él vuelva; Juan, que es quien relata el hecho, nos aclara que Jesús no le dijo que no moriría”.

-       Debemos meditar el añadido de Jesús a Pedro: “¿a ti qué?”.

Hemos de “servir y amar al prójimo”, pero nos ha de preocupar por qué y para qué Dios nos ha dado la vida, por qué nos ha identificado con una singularidad personal, es decir, ¿a qué “vocación concreta” nos llama?

-    La respuesta que Jesús le da a Pedro no indica “inmortalidad de alguien”, ni la de Juan, en el tiempo; aunque, creer en Él es poseer, en el tiempo, la vida eterna, que no significa privarnos de morir, sino que “Dios es dueño de nuestras vidas”.

·       La fe nos dice qué significa “que Dios sea dueño de nuestras vidas”.

“Es que nos ha creado por Amor y por Amor nos ha rescatado a precio de Sangre”.

·       Dios es plenitud en Sí mismo; nos necesita para amarnos.

-       Reconozcamos la Verdad del Amor Divino, y aprendamos que el amor nunca es propietario, y menos de un ser humano.


   
Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Juan Bautista de Rossi, 

sacerdote romano

COMO MARÍA




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