"PAZ A VOSOTROS...
RECIBID EL ESPÍRITU SANTO..."
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Juan 20,19-23Jesús se aparece a los discípulos 19 Al llegar la noche de aquel mismo día, primero de la semana, los discípulos estaban reunidos y tenían las puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús entró y, poniéndose en medio de los discípulos, los saludó diciendo: –¡Paz a vosotros! 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y ellos se alegraron de ver al Señor. 21 Luego Jesús dijo de nuevo: –¡Paz a vosotros! Como el Padre me envió a mí, también yo os envío a vosotros. 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y añadió: –Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedarán perdonados; y a quienes no se los perdonéis, les quedarán sin perdonar. |
DÍA 24 MAYO CICLO A
DIA DE PENTECOSTÉS
Jn 20,19-23
· La casa donde estaban los discípulos, con María, era la que conocemos como Cenáculo;
espacio hoy cerrado a “celebraciones de culto” y visitado por todos los que
vamos a Tierra Santa.
Lástima
que en estos lugares que visitamos, al ser compartidos con la
explicación de los Guías, quede muy poco
tiempo para meditar y orar los
creyentes, que pisamos lugares donde sucedieron los hechos y dichos de
Jesús.
¡Cuántos acontecimientos
de la vida de Jesús, y de suma trascendencia para nuestra fe en Él, tuvo como testigo el Cenáculo!
El
texto del Evangelio
es muy breve para lo que aconteció en el anochecer del primer día de la
semana.
· LA PALABRA DE DIOS hoy
nos invita a contemplar las escenas y
dejarnos llevar del Espíritu, más que ir a él como lectura; lo que brevemente nos expresa es suficiente
para ser creído, y poder ver lo
que oculta para crecer en conocimiento de la Verdad, desde el diálogo oracional.
Para
saber qué pasó tenemos los Hechos de los
Apóstoles.
Hechos 2,1-11
“Estaban todos en el mismo lugar”
-
En
el Cenáculo,
y el texto dice que eran galileos.
“¿No son galileos todos
esos que están hablando?”
De repente, se produjo desde el
cielo un estruendo como de viento que soplaba fuertemente”
- Cuando Dios se aparece a Elías, primero oye
un viento suave, después un terremoto… (I Re19,11ss)
-
Cuando Dios le da la Ley a Moisés también hay
truenos…(Ex.19,14ss.).
“Se llenaron de todos de Espíritu
Santo y empezaron a hablar en otras lenguas…”
- Los
judíos devotos, venidos de todos los pueblos…, quedaron
desconcertados, porque cada uno los oía en su propia lengua; lo contrario
de Babel. (Gn11,1ss)
- Este extraordinario acontecimiento es “signo” de que el Espíritu une; lo disperso armoniza el “caos”. (Gn1,2)
“Jesús, estando las puertas cerradas, por miedo a los
judíos…, entró, se puso en
medio y les dijo: “Paz a
vosotros””
- La Paz
de Dios es el fruto del Amor Trinitario, que ha reconciliado el
Universo entero a precio de Sangre del HIJO enviado; cuando Dios dice
“paz”, el mundo dice “guerra”.
Los miedos, que son muy diversos, impiden
acceder a Dios y al prójimo; también lo tienen los poderosos, aunque
piensen que los demás no los vemos en ellos.
“Diciendo esto, les enseñó las manos
y el costado”
-
La alegría es el reconocimiento del “Amor y del Perdón” expresados en “llagas”.
- “La
tristeza y las llagas mismas se convierten en fuente de alegría” (Benedicto XVI).
·
La fe produce estos efectos en el alma del creyente; esta es la verdadera sanación, poder
pasar de la tristeza de las “llagas de la vida” a la paz del corazón, sin
ser curadas, pues Jesús las muestra después
de Resucitar, es decir, que “las
llagas” también son eternas, desde lo humano resucitado, donde ha vencido el Amor.
“Como el Padre me ha enviado, así
también os envío Yo”
- Este mandato
sí que es para todos los bautizados, pero no es
suficiente ir solos.
“Dicho esto, sopló
sobre ellos”
-
Entendamos el significado del “soplo”, no tanto como un gesto, sino
como fe en que el Espíritu es viento, que “sopla donde quiere, y no sabes de dónde viene ni a dónde
va”
“Recibid el Espíritu Santo”
No podemos ir al mundo, en Nombre de
Jesús, si no escuchamos la voz del Espíritu Santo, que se nos ha dado; sólo Él, que no habla por sí mismo, nos conduce al conocimiento de la Verdad, y sólo así podemos ser
sus testigos.
“A quienes les perdonéis los
pecados, les quedan perdonados”
- No es el momento de entrar a dialogar sobre estos
dos temas amplios: uno, el Sacramento de la
reconciliación, y otro, el perdón de los pecados.
Pecado no es transgredir una ley, porque
Jesús ha superado la Ley con Amor.
-
No plantearnos la vida desde Dios es
vivir indiferente al deseo de conocer a Jesús.
-
Él mismo dijo que es un pecado implícito “no reconocer su Vida más allá de ser
hombre”, es decir, “no
reconocerlo como Dios, el HIJO, enviado del PADRE”; el mundo no lo
sabe, pero necesita ser redimido y perdonado.
-
No lo sabe, porque vive de tal modo
inconsciente, que amaga la culpa con acción, distracción y olvido,
pero la culpa está en lo más profundo del alma.
-
“El ser humano del mundo” huye de todo sentido trascendente y de todo
lo que suene a espíritu; hasta que el tiempo desnuda el poder y la
seguridad y aparece la realidad; entonces la PALABRA DE DIOS nos dice:
“No tengas miedo, aun es tiempo de paz y
de reconciliación”; SOY DIOS y no sólo Hombre para saber esperar, porque MI AMOR ES ETERNO.
Esta es mi oración:
Gracias
Dios, si sabemos leer despacio los dichos y hechos de tu Hijo Jesucristo y,
cuando Tú creas que es el tiempo
propicio, sin miedo, que podamos presentarte nuestra vida real, tal
cual la has visto desde siempre. ¡Cuántos
dicen “no” al don de creer en Ti!
Tú
sabes esperar el momento de darnos tu Paz,
porque también sabes que necesitamos la reconciliación de la culpa, que nadie tiene poder de destruirla del alma.
Que algún día, todos entendamos el por qué de tu Presencia como
Dios y Hombre verdadero entre nosotros, en tu tiempo y en el nuestro, para gustar de tu Paz.
¡Convierte
nuestra vida a escuchar la voz del
Espíritu en nuestro espíritu!
Federico Allara
“El trigo seco no puede convertirse en una masa compacta y en un solo pan… Nosotros, que éramos antes como un leño árido, nunca hubiéramos dado el fruto de la vida, sin esta gratuita lluvia de lo alto”. (S. Ireneo).
Ven Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre; don, en tus siete dones espléndido;
luz que penetra las almas, fuente del mayor consuelo.
SANTORAL DEL DÍA

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