COMO EL PADRE ME HA AMADO…
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Juan 15,9-11
DÍA 7 MAYO CICLO A
· Que Jesús nos diga que nos ama como es
amado del Padre
lo hemos de comprobar nosotros, apreciando
y aceptando el amor con que somos amados por Jesús.
-
Para
vivir el amor,
con que somos amados por Él, tenemos que
admitir que Jesús es Dios;
si no lo admitimos solamente acogemos el amor del hombre Jesús; nos privamos y dejamos de creer que somos
amados del Padre, en la forma en que nos ama “en Jesús”.
Estos
días pasados os comentaba que tanto en relación con Dios como en
los demás seres humanos, si no aceptamos
la identidad de su ser, quienes nos ven y escuchan no pueden creer en el testimonio de
nuestra vida.
-
¡Cuánta
importancia tiene,
para nuestra vida de relación humana, el
hecho de aceptar la realidad del otro!
-
¡Cuánto
más aceptar la Realidad de Dios!
· No existe una relación de vida cuando,
de alguna manera, se deja de lado la
realidad del otro, repercutiendo en
la objetividad de la oración, tratándose de Dios, y en la de las relaciones con el prójimo, que deben ser verdaderas.
- Puede haber mucho subjetivismo, en
la relación-oración con Dios, en la
medida en que no es aceptado Jesús; no quiere decir que Dios no lo valore,
pero en oración la eficacia de Gracia
está en relación con la medida de la objetividad de la fe, que
es respuesta personal a la
gratuidad de Dios.
“Como el Padre me ha amado, así os he amado Yo”
- Jesús
habla de un pasado: “como me ha amado mi
Padre”.
- Expresa
su procedencia, que es la que hemos de aceptar y creer para entender sus palabras.
- Si
negamos su procedencia rechazamos
la posibilidad de agradecer tanto la identidad del amor de Jesús como la de
Dios Padre, porque en realidad se desmiente su testimonio cuando no
se le reconoce como Dios.
“Si guardáis mis
mandamientos”
·
El fundamento de aceptar los Mandamientos de la Ley de
Dios como el mandamiento del amor, desde Jesús, está en recibir, libremente y con gratitud, el don de creer en la identidad de
Jesús.
-
No hay un después cuando no se vive el
presente anterior; a veces queremos edificar sin fundamentos.
En relación con Dios, en la vida familiar y social, hay un después cuando se vive la
verdad del presente anterior; lo cual no son suposiciones.
-
De la verdad de su
presente, vivida, brota espontánea
su después.
“Permaneced en mi Amor”
-
Podemos permanecer en su Amor cuando aceptamos ser amados por Jesús en la medida en que creemos QUIÉN ES; si no es así hacemos de su Amor una verdad y
un amor subjetivo, que no acepta la VERDAD
que ha venido a testimoniar.
“Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y
vuestra alegría llegue a plenitud.
·
El don de creer llena de alegría al ser
humano, porque en
la fe se halla el íntegro sentido de cuanto contiene la vida en el tiempo,
incluidas las noches del alma y las propias del sufrir.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
s. Flavia Domitila, mártir romana
HUMILDE CORAZÓN

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