sábado, 18 de abril de 2026

"JESÚS SE LES ACERCÓ Y SE PUSO 

A CAMINAR A SU LADO"

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

 Lucas 24,13-35

En el camino de Emaús
(Mc 16.12-13)
En el camino de Emaús
(Mc 16.12-13)
13 Dos de los discípulos se dirigían aquel mismo día a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén. 14 Iban hablando de todo lo que había pasado. 15 Mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se les acercó y se puso a caminar a su lado. 16 Pero, aunque le veían, algo les impedía reconocerle. 17 Jesús les preguntó:
–¿De qué venís hablando por el camino?
Se detuvieron tristes, 18 y uno de ellos llamado Cleofás contestó:
–Seguramente tú eres el único que, habiendo estado en Jerusalén, no sabe lo que allí ha sucedido estos días.
19 Les preguntó:
–¿Qué ha sucedido?
Le dijeron:
–Lo de Jesús de Nazaret, que era un profeta poderoso en hechos y palabras delante de Dios y de todo el pueblo. 20 Los jefes de los sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaran. 21 Nosotros teníamos la esperanza de que él fuese el libertador de la nación de Israel, pero ya han pasado tres días desde entonces. 22 Sin embargo, algunas de las mujeres que están con nosotros nos han asustado, pues fueron de madrugada al sepulcro 23 y no encontraron el cuerpo; y volvieron a casa contando que unos ángeles se les habían aparecido y les habían dicho que Jesús está vivo. 24 Algunos de nuestros compañeros fueron después al sepulcro y lo encontraron todo como las mujeres habían dicho, pero no vieron a Jesús.
25 Jesús les dijo entonces:
–¡Qué faltos de comprensión sois y cuánto os cuesta creer todo lo que dijeron los profetas! 26 ¿Acaso no tenía que sufrir el Mesías estas cosas antes de ser glorificado?
27 Luego se puso a explicarles todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de él, comenzando por los libros de Moisés y siguiendo por todos los libros de los profetas.
28 Al llegar al pueblo adonde se dirigían, Jesús hizo como si fuera a seguir adelante; 29 pero ellos le obligaron a quedarse, diciendo:
–Quédate con nosotros, porque ya es tarde y se está haciendo de noche.
Entró, pues, Jesús, y se quedó con ellos. 30 Cuando estaban sentados a la mesa, tomó en sus manos el pan, y habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio. 31 En ese momento se les abrieron los ojos y reconocieron a Jesús; pero él desapareció. 32 Se dijeron el uno al otro:
–¿No es cierto que el corazón nos ardía en el pecho mientras nos venía hablando por el camino y nos explicaba las Escrituras?
33 Sin esperar a más, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once apóstoles y a los que estaban con ellos. 34 Estos les dijeron:
–Verdaderamente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.
35 Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino, y cómo reconocieron a Jesús al partir el pan.

DÍA 19 ABRIL CICLO A

III DOMINGO DE PASCUA 

Hechos 2,14.22-31

·       Pedro, convertido después de haber traicionado a Jesús, habiendo sido ratificado en ser piedra de fundamento del tiempo apostólico, que es el tiempo de la Iglesia, poniéndose en pie junto a los Once levantando su voz y con toda solemnidad dijo:

“judíos y vecinos de Jerusalén, enteraos bien y escuchad atentamente mis palabras”

¡Qué importante es para nuestra fe el hecho de ver a Pedro con los Once, para no equivocarnos de lo que es la Iglesia para un creyente católico!

-        “A Jesús el Nazareno, entregado conforme al plan que Dios tenía establecido y previsto, lo matasteis, clavándolo a una cruz Pero Dios lo resucitó, librándolo de los dolores de la muerte, por cuanto no era posible que ésta lo retuviera bajo su dominio

-        A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual nosotros somos testigos; esto es lo que estáis viendo y oyendo.

Nuestra fe, apoyada en quienes fueron testigos del Hecho Jesús, hace que pasamos a ser testigos de lo que vemos y tocamos desde la fe, que es la evidencia en la mente y el corazón de que Cristo ha Resucitado; no se fundamenta en subjetividades.

-        Esto es lo que tenemos que enseñar y educar.

-        Lo que no parte de la Resurrección de Jesús, el Crucificado, es edificar sobre arena.

1 Pedro 1,17-21

También es Pedro quien nos dice:

“Sabéis que fuisteis liberados con una Sangre preciosa Por medio de Él, (de Jesús) creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos, de manera que vuestra fe y vuestra esperanza estén puestas en Dios”

La fe no induce a dudas.

-        La duda es subjetivista ante la Verdad del contenido de la fe, la que lleva a formas de conducta cristiana disconforme a la voluntad de Dios en Cristo.

Lucas 24,13-35

Cuando la tristeza invade el corazón, la mente se vuelve olvidadiza; las palabras escuchadas de verdad y los hechos, experimentados como ciertos, pasan a ser inciertos; es cuando se vuelve a casa, como estos discípulos de Emaús, y a los principios que ayudaban a vivir desde sentimientos de fracaso.

-        Todo es subjetivo, como vemos, pero irreal, cuando se duda de la fe.  

-        Hoy somos capaces de creer que Jesús ha Resucitado; pero en la medida en que no vivimos lo que pide la fe de amor y gratitud, desde la barca de nuestra vida, sabiendo que Jesús vive entre nosotros y su Espíritu en nuestra alma, podemos vivir la fe con tristeza, sin dar testimonio del Resucitado y sin catequizar ni educar desde la fe.

Era lógico que no reconocieran a Jesús, como no lo pudo reconocer María Magdalena, ni nadie entre nosotros, porque Cristo Resucitado es un ser de cuerpo real, pero no visible para ser reconocido por quienes Él quiere y cuando quiere, para ser testigos.

Pensemos que muchas de las dudas, de nuestra fe, son causadas por los errores y confusiones que tenemos de lo que ha supuesto nuestra liberación, además de no tener claro referente a lo que esperamos de la fe referido a la realidad de la Vida de Jesús.

“Nosotros esperábamos que Él iba a liberar a Israel”

-        Lo que no queremos es que nos libere la libertad de nuestra arbitrariedad, de nuestro modo de pensar y hasta de creer; Podemos estar entristecidos por nuestra manera de pensar y de creer.

-        La “Verdad” de la verdadera fe acepta la realidad de la Vida de Jesús, y nuestra liberación integral.

-        La tristeza, causada por nuestra manera de concebir la fe, incapacita para creer a los testigos que nos hablan en verdad de lo que han visto.

“Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, diciendo incluso habían visto una aparición de Ángeles, que dicen que está vivo

¡Qué necios y torpes sois para creer!”

¡Si los creyentes supiéramos ver cuándo atardece en nuestra vida; hasta que punto puede incluso anochecer, y fuéramos capaces de entender “el signo” de decirle a Jesús “Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída” experimentaríamos la Presencia del Cristo Resucitado!

-        “Desde dentro” es de donde procede la evidencia de la fe.

-        “Desde dentro” es de donde se ven los gestos y se escuchan las palabras que convierten el corazón.

·       Los discípulos lo reconocieron al partir el pan en la mesa de su hogar.

-        ¿Dónde pensamos reconocer nosotros al Resucitado?

-        ¿Qué vemos, qué escuchamos y qué disposición tenemos cuando celebramos la Eucaristía?

Aceptemos “querer ver” con el espíritu liberado para no quedarnos con lo que ven nuestros ojos y tocan nuestras manos, porque es la escucha del oído la que nos lleva a poder creer a Jesús en las palabras que pronuncia y al partir el Pan de su Cuerpo.

 Federico Allara 

SANTORAL DEL DÍA 

s. León IX, papa



EMAUS






 

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