miércoles, 4 de marzo de 2026

"NO SE CONVENCERÁN NI AUNQUE RESUCITE UN MUERTO"

Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

 PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Lucas 16, 19-31

Parábola del rico y Lázaro
19 “Había una vez un hombre rico, que vestía ropas espléndidas y todos los días celebraba brillantes fiestas. 20 Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual, lleno de llagas, se sentaba en el suelo a la puerta del rico. 21 Este mendigo deseaba llenar su estómago de lo que caía de la mesa del rico; y los perros se acercaban a lamerle las llagas. 22 Un día murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron junto a Abraham, al paraíso. Y el rico también murió, y lo enterraron.
23 “El rico, padeciendo en el lugar al que van los muertos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro con él. 24 Entonces gritó: ‘¡Padre Abraham, ten compasión de mí! Envía a Lázaro, a que moje la punta de su dedo en agua y venga a refrescar mi lengua, porque estoy sufriendo mucho entre estas llamas.’ 25 Pero Abraham le contestó: ‘Hijo, recuerda que a ti te fue muy bien en la vida y que a Lázaro le fue muy mal. Ahora él recibe consuelo aquí, y tú en cambio estás sufriendo. 26 Pero además hay un gran abismo abierto entre nosotros y vosotros; de modo que los que quieren pasar de aquí ahí, no pueden, ni los de ahí tampoco pueden pasar aquí.’
27 “El rico dijo: ‘Te suplico entonces, padre Abraham, que envíes a Lázaro a casa de mi padre, 28 donde tengo cinco hermanos. Que les hable, para que no vengan también ellos a este lugar de tormento.’ 29 Abraham respondió: ‘Ellos ya tienen lo que escribieron Moisés y los profetas: ¡que les hagan caso!’ 30 El rico contestó: ‘No se lo harán, padre Abraham. En cambio, sí que se convertirán si se les aparece alguno de los que ya han muerto.’ 31 Pero Abraham le dijo: ‘Si no quieren hacer caso a Moisés y a los profetas, tampoco creerán aunque algún muerto resucite.’ ”

DÍA 5 MARZO  CICLO A


“NO SE CONVENCERÁN NI AUNQUE RESUCITE UN MUERTO”

Lc 16,19-31

El hombre moderno piensa que creer en Dios, o no creer, es cuestión personal; también lo piensa quien cree de modo totalmente subjetivista.

-       Con estas afirmaciones revelan que para ellos la fe es independiente del mismo Dios.

-       Piensan que tienen poder para decidir sobre el Ser de Dios, cuando toda realidad no depende de lo que piense el ser humano, y menos si se trata de Dios.

·       En ambos casos, el hecho de la existencia de Jesús queda como realidad histórica, sin necesitar la trascendencia de que sea Dios; por tanto, no es de interés, en su caso, que Jesús haya resucitado.

·       La inmortalidad del ser humano es un deseo natural del alma; no somos pura materia, tenemos el espíritu humano, que nos habla y revela nuestras diferencias en materia de fe.

-       ¡Dios siempre es el Otro que, habiéndose revelado y liberado nuestra libertad, nos espera desde las diferencias que nosotros nos creamos!

El texto del Evangelio de hoy nos ayuda a pensar en la trascendencia, del hecho de la inmortalidad, en el aquí de la vida y después de la muerte.

-       (Contemplando la naturaleza de las criaturas inferiores vemos que no hay animales, que sean malos por causar daño a los otros; matan por comer, pero nunca un animal se complace en hacer daño; sólo el ser humano puede “llegar a ser peor” de lo que “no son los seres inferiores”; ¡Dios algo hará por estas criaturas que creó y que “vio que eran buenas”!)

Somos nosotros, los humanos, los que vivimos la realidad de ser epulones o Lázaros, por causas que nunca se deben atribuir a Dios.

·       Jesús, Dios y hombre verdadero, murió y resucitó por la conversión de los epulones, para que no hubiera Lázaros a sus pies, siendo incapaces de verlos por su inmensa pobreza, y para dar la sabiduría, que no tienen los epulones, a los Lázaros con el fin de saber que “el aquí“ no es el absoluto final de la existencia humana, pero el absoluto humano que decide su inmortalidad.

·       Dios y la inmortalidad humana no son según lo que cada uno piensa.

-       Entre Dios y nosotros existe un abismo, que sólo Dios ha querido vencerlo al acercarse a todo ser humano.

·       Dios nos ha visitado y nos ha dado a conocer, desde su Vida, cómo hemos de vivir y convivir, para que reine la paz y la justicia, y lo hizo conviviendo con todos los Lázaros que encontró, sin despreciar a los epulones, acercándose a ellos con amor y con claridad de palabras.

Pero, de igual forma como el epulón no vio a Lázaro, los epulones de ayer y de hoy tampoco ven a Jesús a sus pies.

-          Te ruego, padre, le dice epulón a Abrahán, que lo mandes (a Lázaro) a casa de mi padre

-          Tienen a Moisés y a los Profetas (y nosotros los Evangelios): que los escuchen.

-          No, padre, pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán, dijo epulón.

-          “No se convencerán ni aunque resucite un muerto”.                 

Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Lucio I, papa



LOS INCONTABLES



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