lunes, 23 de febrero de 2026

¡PADRE NUESTRO!  

 Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Mateo 6,7-15

“Y al orar no repitas palabras inútilmente, como hacen los paganos, que se imaginan que por su mucha palabrería Dios les hará más caso. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis aun antes de habérselo pedido. Vosotros debéis orar así:
‘Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre.
10 Venga tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra
así como se hace en el cielo.
11 Danos hoy el pan que necesitamos.
12 Perdónanos nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos
a quienes nos han ofendido.
13 Y no nos expongas a la tentación,
sino líbranos del maligno.
14 “Porque si vosotros perdonáis a los demás el mal que os hayan hecho, vuestro Padre que está en el cielo os perdonará también a vosotros; 15 pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará el mal que vosotros hacéis.

DÍA 24 FEBRERO CICLO A

La soledad negativa, que puede acompañar toda la vida de un ser humano, es vivir sin haber conocido a los padres, o no haber experimentado su amor.

-  ¡Cuánto deberíamos pensar en el don gratuito que es aprender a hablar pronunciando las palabras: “padre y madre”, “papá y mamá”, y crecer para decirlas al padre y a la madre! Si los padres se emocionan al escucharlas, ¿por qué no lo hacemos los hijos al recordar nuestra infancia?

-       Experimentar haber sido educados en el amor y en la fe, desde la más tierna edad, es la manera más sencilla y trascendente en nuestro crecimiento integral humano.

-     ¡Tal vez sea ésta la riqueza de los niños del tercer mundo! No tienen nada, pero gozan del amor de los padres compartiendo la vida desde “nada”; los conocemos sonrientes, como no saben sonreír los niños que lo tienen todo.

-    Del mismo modo podemos pensar en la seriedad más profunda del alma cuando, con fe o sin ella, no se le llama a Dios ¡PADRE!

Me entristece como sacerdote constatar que son muchos los niños, que hoy no aprenden el Padre nuestro; pero aún más, que la familia no tenga tiempo para dedicarlo, con amor palpable, a los hijos, y no educarlos en la fe.

En el mejor de los casos, nos hemos vuelto charlatanes para hablar con Dios, pensando que somos originales al no hacerlo con oraciones hechas, olvidando o desconociendo que el “PADRE NUESTRO” es más que una oración; peor todavía no rezar por olvidar a Dios.

“Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles”

-       El amor no necesita de muchas palabras.

·  El silencio vive la experiencia del sabor de la escucha de las palabras no pronunciadas; así también con Dios.

Dice S. Gregorio Nacianceno:

Reconoce de dónde te viene que existas, que tengas vida, inteligencia y sabiduría, y, lo que está por encima de todo, que conozcas a Dios y tengas la esperanza del reino de los cielos”

-       Jesús, con el PADRE NUESTRO, nos responsabiliza de no saber rezar, porque la oración que Jesús enseñó es todo un compromiso de vida ante Dios y ante el prójimo; de manera que nos juzgamos a nosotros mismos.

Me atrevo a decirme: si no sabes, si no rezas, si no has meditado el PADRE NUESTRO, no digas que has aprendido a rezar, porque, tal vez, ni rezas.

-       Jesús, después de enseñar el PADRE NUESTRO a sus discípulos, resalta la trascendencia de perdonar:

“Porque si perdonáis a los hombres las ofensas, también os perdonará vuestro Padre, pero si no perdonáis, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas”

·     ¡Qué importante demostrar la sabiduría de amar con la práctica del perdón!

S. Gregorio Nacianceno:

·       Si Dios no tiene a menos llamarse nuestro Padre, ¿vamos nosotros a renegar de nuestros hermanos?”

- Decir “PADRE NUESTRO” es saber que somos hermanos de toda la Humanidad.

-       ¿Convertirnos?

-    ¿Por qué no empezar a rezar y enseñar a tratar a Dios desde el PADRE NUESTRO, y a relacionarnos con amigos y enemigos como hermanos?

-       ¿A qué jugamos los creyentes en Cuaresma?

-       Y los ideólogos, ¿por qué “bien” luchan?; parcializar no es de Dios, ni sirve para el bien común.

Federico Allara 

(Clic aquí y en la imagen)


El autor nos brinda aquí y ahora, tras la acogida que han tenido los libros anteriores: PADRE NUESTRO, “Abba”, el abismo del amor, un monográfico sobre la oración con la que Jesús se dirige al Padre de todos.

El Padre Nuestro contiene su sello personal, respira profunda sensibilidad, es altamente comunicativo y nos lleva a la substancia profunda de la transcendencia. Transmite el agradecimiento gozoso por el don de la fe y, mediante citas evangélicas que pone en labios de Jesús, aporta las auténticas claves del vivir desde la verdad revelada y el inagotable amor. Así avanzan la fuerza y la hondura con las que glosa las invocaciones que contiene, hasta culminar en un expansivo Amén.
( Del prólogo del libro)


COMO LA LLUVIA





 

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