martes, 27 de enero de 2026

 "SALIÓ EL SEMBRADOR A SEMBRAR"

  Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Marcos 4,1-20

4 Parábola del sembrador
(Mt 13.1-9; Lc 8.4-8)
Otra vez comenzó Jesús a enseñar a la orilla del lago. Como se reunió una gran multitud, subió a una barca que había en el lago y se sentó, mientras la gente se quedaba en la orilla. Y se puso a enseñarles muchas cosas por medio de parábolas.
En su enseñanza les decía: “Oíd esto: Un sembrador salió a sembrar. Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra; aquella semilla brotó pronto, porque la tierra no era profunda; pero el sol, al salir, la quemó, y como no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, de modo que la semilla no produjo grano. Pero otra parte cayó en buena tierra, y creció y dio una buena cosecha: unas espigas dieron treinta granos por semilla, otras dieron sesenta granos y otras cien.”
Y añadió Jesús:
–Los que tienen oídos, oigan.
El porqué de las parábolas
(Mt 13.10-17; Lc 8.9-10)
10 Después, cuando Jesús se quedó a solas, los que estaban cerca de él y los doce discípulos le preguntaron qué significaba aquella parábola. 11 Les contestó: “A vosotros, Dios os da a conocer el secreto de su reino; pero a los que están fuera se les dice todo por medio de parábolas, 12 para que por mucho que miren no vean, y por mucho que oigan no entiendan; a no ser que se vuelvan a Dios y él los perdone.”
Jesús explica la parábola del sembrador
(Mt 13.18-23; Lc 8.11-15)
13 Les dijo: “¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, pues, vais a entender todas las demás? 14 El que siembra la semilla representa al que anuncia el mensaje. 15 Hay quienes son como la semilla que cayó en el camino: oyen el mensaje, pero después de haberlo escuchado viene Satanás y les quita ese mensaje sembrado en su corazón. 16 Otros son comparables a la semilla sembrada entre las piedras: oyen el mensaje, y al pronto lo reciben con gusto, 17 pero como no tienen bastante raíz no pueden permanecer firmes; por eso, cuando por causa del mensaje sufren pruebas o persecución, pierden la fe. 18 Otros son como la semilla sembrada entre espinos: oyen el mensaje, 19 pero los negocios de este mundo les preocupan demasiado, el amor a las riquezas los engaña y su deseo es poseer todas las cosas. Todo eso entra en ellos, ahoga el mensaje y no le deja dar fruto. 20 Pero hay otros que oyen el mensaje y lo aceptan y dan una buena cosecha, lo mismo que la semilla sembrada en buena tierra: algunos de estos son como las espigas que dieron treinta granos por semilla, otros son como las que dieron sesenta y otros como las que dieron cien.”

DÍA 28 ENERO CICLO A

Uno de los hechos habituales que vemos en los textos que proclamamos del Evangelio es que, Jesús “salía a enseñar”; hoy nos dice: “comenzó a enseñar a la orilla del lago”

·       Las enseñanzas de Jesús eran muy sencillas, porque iban mayormente dirigidas a gente sencilla; aun siendo sus palabras asequibles, sus mismos discípulos le decían “por qué enseñaba en parábolas” y le pedían que les explicara lo enseñado. Esto nos demuestra de quiénes se preocupaba Jesús.

·       Jesús enseñaba desde “lo que veía" y desde “lo que era la vida cotidiana” de los que le escuchaban, para expresar lo que les quería decir del Reino de Dios.

Ante este modo de enseñar nos hemos de interrogar si somos sencillos para preguntar a Jesús, en oración, lo que no entendemos de su Reino anunciado.

·       “Salió el sembrador a sembrar” es aceptar que “el PADRE”, a quien sólo conocemos por Jesús, “es el sembrador” que permanentemente siembra en nuestra propia tierra cada día y de muchas maneras.

¡Cuánta “semilla de Dios”, “SU PALABRA”, llega a nuestra vida, como presencia aparentemente oculta, ¡pudiendo ser despreciada!

Cuando los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas”, les contestó diciendo simplemente:

El sembrador siembra la Palabra”.

·       El primer acto de fe y de amor a Dios es aceptar que el HIJO, la PALABRA del PADRE, es la semilla que DIOS PADRE, como sembrador, ha esparcido por toda la tierra.

-        Lo es así porque las cosas de Dios nos exigen, desde una razón lógica, ser muy sencillos y humildes, para poder entender lo que no pueden comprender los sabios.

-      De Jesús es de quien aprendemos a ser humanos; Él aprendió obedeciendo” 

·       La fe nos hace atentos para saber ver y escuchar, porque es la vida cotidiana la que recibe la siembra de la PALABRA donde menos lo pensamos.

-          “El que tenga oídos para oír, que oiga”.

Tenemos oídos para escuchar muchas palabras que no nos aportan enseñanza alguna en la vida; al contrario, más bien lo escuchado nos causa temor, inseguridad, tristeza

-        Se acalla o acallamos la PALABRA, que es enseñanza para una convivencia en paz y para una vida con sentido.

-        Dejamos que caiga al borde de nuestro camino cuando la escuchamos desde dentro de casa con la puerta cerrada.

-        Otras veces acogemos la PALABRA con gusto, pero desde la superficialidad, y no puede echar raíces.

-        O también, invadidos por las propias preocupaciones de la vida, queda ahogada sin producir el fruto que el Sembrador espera.

Si “creemos la PALABRA DE DIOS” sabremos lo que significa que sea DIOS QUIÉN nos habla, y pondremos las condiciones que requiere toda relación humana.

Seamos tierra buena, siempre desde la imperfección, que sabe escuchar, aceptar y cosechar la medida que la Gracia nos da a cada uno.             

Federico Allara


SANTORAL DEL DÍA 

s. Tomás de Aquino, 

sacerdote dominico, 

doctor de la Iglesia, 

patrón de las escuelas católicas


EL REINO DE LA VIDA





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