“BIENAVENTURADA
LA QUE HA CREÍDO”
Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
(Clic en los textos para leer)
Lucas 1, 39-45 |
María visita a Isabel 39 Por aquellos días, María se dirigió de prisa a un pueblo de la región montañosa de Judea, 40 y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura se movió en su vientre, y ella quedó llena del Espíritu Santo. 42 Entonces, con voz muy fuerte, dijo Isabel: –¡Dios te ha bendecido más que a todas las mujeres, y ha bendecido a tu hijo! 43 ¿Quién soy yo para que venga a visitarme la madre de mi Señor? 44 Tan pronto como he oído tu saludo, mi hijo se ha movido de alegría en mi vientre. 45 ¡Dichosa tú por haber creído que han de cumplirse las cosas que el Señor te ha dicho! |
DÍA 21 DICIEMBRE CICLO -C
Estos
días la Palabra de Dios gira en torno al gran y único acontecimiento:
Dios, en su Hijo, nació de María,
virgen y esposa de José, para convivir
durante unos años físicamente con nosotros.
Es
la Fiesta
que celebramos litúrgicamente cada año, después de la espera, de la esperanza y
de la preparación para vivirla en su realidad
actual.
Es
la revelación
del Amor de Dios y de su omnipotencia divina, que hace que las palabras y los hechos de
Cristo, Dios y Hombre verdadero, dichas y realizados en su tiempo desde su
Ser eterno, nosotros los podamos vivir en
nuestro tiempo por medio de la Iglesia, Sacramento del encuentro de
Dios.
Sin
la aceptación de la revelación, manera
sucesiva de presentarse Dios a la Humanidad, la
fe en Dios puede quedar truncada; como
nos lo ha demostrado su Pueblo elegido, siendo real y verdadera su fe en Dios.
Dios descendió hasta las entrañas de una Mujer (Gal,
4,4), y la fe, desde entonces, trasciende la de Moisés, cumplidas las profecías
sobre quién y cómo había de venir, siendo todos descendientes de Abrahán.
Dios
se ha
hecho uno de tantos en Cristo Jesús.
Es
el planteamiento objetivo de la fe que recibimos, y crece a su tiempo y medida en cada uno de nosotros.
La salvación viene sólo y únicamente de
Dios.
Salvación
es la fe en que nuestra vida llega a la eternidad,
no como simple inmortalidad, que carecería de verdadero sentido, sino como vida eterna en el Sí del Dios, que
nos lo ha revelado y Él es fiel cumplidor
de sus Promesas.
La Madre de Dios en Cristo es
la que Jesús nos dio como Madre nuestra desde la Cruz, para ser mediadora
eficaz de la eterna Misericordia divina.
María, la
que hoy nos presenta el texto que, se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña para ayudar y
servir a su prima Isabel, anciana, que esperaba un hijo, como Ella,
que lo llevaba también en sus entrañas, nos ama con amor de Madre, llena de
Presencia de Dios, con el único fin de enseñarnos a caminar con fe y confianza hacia
el Padre, por su Hijo y por el Espíritu Santo.
¡Qué
hijo no agradece que su madre sea amada! Así Jesús.
Si
Isabel pudo decir:
· “Quien soy yo para que
me visite la Madre de mi Señor”,
· Reconociendo
a María más allá de ser su prima,
· Aceptada
la Gracia de creer en Quién ella llevaba,
¿dejaremos nosotros de ser
humildes,
por caer en la indiferencia de estos hechos salvíficos e históricos desde la
fe, o por pensar que no son necesario para creer en Dios?
“Bienaventurada la que ha
creído, porque lo que ha dicho el Señor se cumplirá.
La
fe es también un gesto de humildad ante el Dios único
que nos muestra la suya aguardando el tiempo de nuestro sí.
¡Qué
grande es Dios!
F. Allara
SANTORAL DEL DÍA
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