viernes, 20 de diciembre de 2024

“BIENAVENTURADA 

LA QUE HA CREÍDO”

  Meditación-Oración de la PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

(Clic en los textos para leer)

Lucas 1, 39-45

María visita a Isabel
39 Por aquellos días, María se dirigió de prisa a un pueblo de la región montañosa de Judea, 40 y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura se movió en su vientre, y ella quedó llena del Espíritu Santo. 42 Entonces, con voz muy fuerte, dijo Isabel:
–¡Dios te ha bendecido más que a todas las mujeres, y ha bendecido a tu hijo! 43 ¿Quién soy yo para que venga a visitarme la madre de mi Señor? 44 Tan pronto como he oído tu saludo, mi hijo se ha movido de alegría en mi vientre. 45 ¡Dichosa tú por haber creído que han de cumplirse las cosas que el Señor te ha dicho!

DÍA 21 DICIEMBRE  CICLO  -C

Estos días la Palabra de Dios gira en torno al gran y único acontecimiento:

Dios, en su Hijo, nació de María, virgen y esposa de José, para convivir durante unos años físicamente con nosotros.

Es la Fiesta que celebramos litúrgicamente cada año, después de la espera, de la esperanza y de la preparación para vivirla en su realidad actual.

Es la revelación del Amor de Dios y de su omnipotencia divina, que hace que las palabras y los hechos de Cristo, Dios y Hombre verdadero, dichas y realizados en su tiempo desde su Ser eterno, nosotros los podamos vivir en nuestro tiempo por medio de la Iglesia, Sacramento del encuentro de Dios.  

Sin la aceptación de la revelación, manera sucesiva de presentarse Dios a la Humanidad, la fe en Dios puede quedar truncada; como nos lo ha demostrado su Pueblo elegido, siendo real y verdadera su fe en Dios.

Dios descendió hasta las entrañas de una Mujer (Gal, 4,4), y la fe, desde entonces, trasciende la de Moisés, cumplidas las profecías sobre quién y cómo había de venir, siendo todos descendientes de Abrahán.

Dios se ha hecho uno de tantos en Cristo Jesús.

Es el planteamiento objetivo de la fe que recibimos, y crece a su tiempo y medida en cada uno de nosotros.

La salvación viene sólo y únicamente de Dios.

Salvación es la fe en que nuestra vida llega a la eternidad, no como simple inmortalidad, que carecería de verdadero sentido, sino como vida eterna en el Sí del Dios, que nos lo ha revelado y Él es fiel cumplidor de sus Promesas.

La Madre de Dios en Cristo es la que Jesús nos dio como Madre nuestra desde la Cruz, para ser mediadora eficaz de la eterna Misericordia divina.

María, la que hoy nos presenta el texto que, se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña para ayudar y servir a su prima Isabel, anciana, que esperaba un hijo, como Ella, que lo llevaba también en sus entrañas, nos ama con amor de Madre, llena de Presencia de Dios, con el único fin de enseñarnos a caminar con fe y confianza hacia el Padre, por su Hijo y por el Espíritu Santo.

¡Qué hijo no agradece que su madre sea amada! Así Jesús.

Si Isabel pudo decir:

·       Quien soy yo para que me visite la Madre de mi Señor”,

·       Reconociendo a María más allá de ser su prima,

·       Aceptada la Gracia de creer en Quién ella llevaba,

¿dejaremos nosotros de ser humildes, por caer en la indiferencia de estos hechos salvíficos e históricos desde la fe, o por pensar que no son necesario para creer en Dios?

Bienaventurada la que ha creído, porque lo que ha dicho el Señor se cumplirá.

La fe es también un gesto de humildad ante el Dios único que nos muestra la suya aguardando el tiempo de nuestro sí.

¡Qué grande es Dios!           

 F. Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Pedro Canisio, sacerdote jesuita 

y doctor de la Iglesia



BENDITA ERES, MADRE




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