"¡SEÑOR, SEÑOR!, Y NO HACÉIS LO QUE DIGO"
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Lucas 6,43-49
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DÍA 12 SEPTIEMBRE CICLO A
¡Qué
fácil resulta abrir los ojos por la mañana y empezar el día, como si fuera natural
despertar y seguir en posesión de todo lo que dejamos ayer!
Las
criaturas, las
“mascotas” que tenéis, lo
primero que hacen, al despertar, es saludar
con alegría a los que les protegéis y los cuidáis.
·
¿Cómo es nuestro despertar? Los que
vivís en familia, ¿os felicitáis por el
nuevo día?, ¿hay un momento de agradecimiento trascendente?
· Si somos creyentes, ¿damos gracias a Dios al despertar?
No es tan natural despertar
y encontrarnos con los que amamos, y hallar en su lugar todo lo que
dejamos ayer.
· ¿Sobre qué fundamento elevamos cada una
de nuestras vidas?
·
¿Somos
conscientes de lo que puede resistir “nuestra vida”, los avatares de hoy, de mañana y pasado? No
valoremos solo el presente, que “es y no es”.
- Las “lluvias y los vientos” llegan cuando menos lo esperamos.
Jesús nos avisa:
“Edificar una casa
sobre tierra sin cimiento, cuando arremete contra ella el rio, se derrumba
desplomándose”
-
Somos “tierra”, de
ella procedemos, pero se nos ha dado
la vida, con las facultades del alma, para
que sepamos discernir la diferencia.
“Todo el que viene a mí,
escucha mis palabras y las pone en práctica…”
Muy
importante:
1. Ir a Jesús, identificado como el HIJO DE DIOS, ALGUIEN,
que sólo verle nos sorprende y admiramos.
2. Escucharle, que no es simplemente “ir a oír palabras”, como hacían los que iban
sin identificarle ni admirarse.
Cuando
de una persona “admiramos su palabra”, pensemos lo que dice
Jesús: “haced lo que dice” aunque no os plazca lo que hace.
·
Si escuchamos a Jesús hemos de
procurar poner en práctica lo que admiramos de Él.
“No hay árbol bueno que
dé fruto malo”
- ¡Qué complejos somos los seres humanos! Lo que Jesús dice siempre es verdad.
- La
Naturaleza es buena, por lo que, cada árbol y cada planta
produce lo mejor en fruto y en flor; pero cuando nos referimos al ser humano, reconozcamos o no, vemos que “ha perdido la condición de gratuidad”.
- Todos
vivimos la condición
humana, y lo natural del
ser humano, que es “la bondad y
el bien”, vemos que lo estamos perdiendo.
-
“Los seres humanos” necesitamos convertirnos para “ser humanos”, porque “lo natural” de su naturaleza se ha perdido, siendo
natural el egoísmo y sus frutos y, desgraciadamente, desde la
complejidad del corazón, no siempre el hablar es bueno, porque aparecen los frutos del presente natural.
Decir: “Señor,
Señor”, si no hay conversión “no es hacer lo que Él
dice”
- Sea cual sea la opción que tomemos, ¡cuánto cuesta la fidelidad a la ideología
o a la religión optada, y mucho más la perfección!
“El hombre bueno, de la bondad que atesora su corazón saca el
bien”
¡Bienaventurados los que llegan a un estado
de perfección humana!
¡Bienaventurados tantos testigos que tenemos
de Jesús, de toda condición, edad y raza!
Deseemos y queramos conocer lo que han
hecho para ser quienes son.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
MAGNIFICAT


