SOMOS LA MEDIDA CON LA QUE SE NOS MEDIRÁ
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Lucas 6,27-38El amor a los enemigos (Mt 5.38-48; 7.12) 27 “Pero a vosotros que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian, 28 bendecid a los que os maldicen, orad por los que os insultan. 29 Al que te pegue en una mejilla ofrécele también la otra, y al que te quite la capa déjale que se lleve también tu túnica. 30 Al que te pida algo dáselo, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames. 31 Haced con los demás como queréis que los demás hagan con vosotros. 32 “Si amáis solamente a quienes os aman, ¿qué hacéis de extraordinario? ¡Hasta los pecadores se portan así! 33 Y si hacéis bien solamente a quienes os hacen bien a vosotros, ¿qué tiene de extraordinario? ¡También los pecadores se portan así! 34 Y si dais prestado sólo a aquellos de quienes pensáis recibir algo, ¿qué hacéis de extraordinario? ¡También los pecadores se prestan entre sí esperando recibir unos de otros! 35 Amad a vuestros enemigos, haced el bien y dad prestado sin esperar nada a cambio. Así será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Dios altísimo, que es también bondadoso con los desagradecidos y los malos. 36 Sed compasivos, como también vuestro Padre es compasivo. No juzgar a otros (Mt 7.1-5) 37 “No juzguéis a nadie y Dios no os juzgará a vosotros. No condenéis a nadie y Dios no os condenará. Perdonad y Dios os perdonará. 38 Dad a otros y Dios os dará a vosotros: llenará vuestra bolsa con una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Dios os medirá con la misma medida con que vosotros midáis a los demás.” |
DÍA 10 SEPTIEMBRE CICLO A
· La felicidad y la libertad,
que nos ofrece Dios en su Hijo, tiene un
precio, que decíamos ayer, el
ejemplo de su propia Vida.
-
Nacemos libres,
este es el don, pero enseguida la libertad queda condicionada por la realidad
con que se encuentra nuestra vida al nacer.
-
La
libertad puede complicarse, en complejidad, en la medida que vamos entrando en contacto con esta realidad que
nos acompaña.
-
Nacemos para ser felices,
pero la felicidad va por el mismo
camino que la libertad, puede
torcerse en cualquier momento.
· El Dios,
que nos crea libres para la felicidad, es el que nos ofrece posibilidades de opción para recuperar lo
perdido.
-
La libertad
y la felicidad
dependen
de las referencias optadas en la vida.
· Lo que nos dice Jesús es
fácil escuchar y aceptar en la medida en que conocemos, creemos y amamos su
Vida, porque Jesús nos habla con su Vida y desde su ejemplo.
· Jesús,
en
medio del mundo y de la tribulación, fue libre y feliz, porque su Vida tenía el sentido de saberse enviado
por el PADRE que le amaba; aceptar
esto es una ayuda para entender las frases del texto del Evangelio de hoy.
La
vida humana, cada uno de nosotros, hallamos “libertad y felicidad”, no por
carecer de preocupaciones, dificultades y contrariedades, sino por saber el porqué y para qué vivimos y,
sobre todo, si vemos nuestra propia vida
trascendida por la experiencia de sentirnos amados,
- Seremos libres y felices en la medida en que nuestra vida tenga y se desarrolle con sentido.
- Es un don aceptar lo que da sentido a nuestra vida, en
medio de la tribulación.
“A vosotros que me
escucháis”
- Es importante detenernos en esta frase.
-
Escucha quien se interesa por las palabras que
alguien pronuncia, y
lo hace en la medida en que acepta a la persona que le habla.
-
Escucha con más admiración quien cree y ama a
quien escucha.
·
La medida de entender a Jesús pasa por
nuestro modo de escucharle.
“Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian,
bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian”
- La
frase es difícil por verla generalizada; no todo el mundo es enemigo, ni
todos nos odian, ni todos nos maldicen o calumnian; en concreto, quizás,
no tenemos a nadie que nos odie y nos maldiga como enemigo.
-
Repasemos nuestra vida ante las personas que conocemos, y si alguna entra en la lista concreta de los que odian, calumnian o
maldicen, entonces viene el posible
examen de nuestra respuesta. Lo demás son miedos infundados.
- Conviene
que hagamos examen de nuestra conciencia, porque podemos ser nosotros los enemigos de alguien; hay muchas
maneras de “ser” lo que, a veces, pensamos de los demás; podemos, muy
sutil e interiormente, odiar, maldecir y calumniar.
- ¡Dios
no lo permita!, porque somos la medida con la que se nos medirá.
Federico
Allara
SANTORAL DEL DÍA
desaprender la guerra

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