LOS SANTOS HAN SIDO ASTUTOS
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Lucas 16, 1-816 Parábola del mayordomo astuto 1 Jesús contó también esto a sus discípulos: “Un hombre rico tenía un administrador que fue acusado de malversación de bienes. 2 El amo le llamó y le dijo: ‘¿Qué es eso que me dicen de ti? Dame cuenta de tu trabajo porque no puedes seguir siendo mi administrador.’ 3 El administrador se puso a pensar: ‘¿Qué haré ahora que el amo me deja sin empleo? No tengo fuerzas para cavar la tierra, y me da vergüenza pedir limosna... 4 Ah, ya sé qué hacer para que haya quienes me reciban en sus casas cuando me quede sin trabajo.’ 5 Llamó entonces uno por uno a los que tenían alguna deuda con el amo, y preguntó al primero: ‘¿Cuánto debes a mi amo?’ 6 Le contestó: ‘Cien barriles de aceite.’ El administrador le dijo: ‘Aquí está tu recibo. Siéntate en seguida y apunta sólo cincuenta.’ 7 Después preguntó a otro: ‘Y tú, ¿cuánto le debes?’ Este le contestó: ‘Cien medidas de trigo.’ Le dijo: ‘Aquí está tu recibo. Apunta sólo ochenta.’ 8 El amo reconoció que aquel administrador deshonesto había actuado con astucia. Y es que, tratándose de sus propios negocios, los que pertenecen al mundo son más listos que los que pertenecen a la luz. |
DÍA 6 NOVIEMBRE CICLO A
· “Astucia”
es usar los talentos propios buscando el beneficio para sí mismo, para
conseguir lo que se desea, buscando
la eficacia a su favor, en todas las
situaciones de la vida.
- Una
persona puede ser “astuta” y no ser demasiado inteligente,
aunque en el mundo demuestre serlo mucho más que quien usa la
inteligencia, por ser práctico y ágil,
mientras que “la inteligencia” busca
conocer, comprender y analizar.
- No
podemos decir que la “astucia” sea mala; lo es según el fin que
se persigue con ella.
En
el mundo en que vivimos, tal vez, es un privilegio ser “astuto” más que “inteligente”;
porque hoy, engañar, vencer,
dominar, manipular…, e
incluso esclavizar, están a la orden del
día.
- La “astucia” viene a ser casi un medio
de subsistencia, ante la amenaza habitual del proceder inhumano.
“Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron de
derrochar sus bienes”
·
Jesús utilizaba las parábolas para decir verdades, y tenerlas en cuenta a la hora de discernir las situaciones de la vida.
“Dame cuenta de tu
administración”
- Es la
primera advertencia al ser humano de todos los tiempos.
- Los
principios morales -no
hacemos referencia a ello en este momento- pueden
ser inútiles a quien es suficiente y autónomo de su vida, viviendo
sin interrogarse sobre sí mismo.
· ¿Quién se siente “administrador” de su
vida, pensando que es de su propiedad?
- Si
digo que no usemos de la moral para imponer o juzgar, también digo que,
si queremos dialogar, no usemos ni hablemos
fácilmente de Dios; vivimos en un mundo en que Dios no es lo
primero que se tiene en cuenta en nuestras decisiones.
-
Dios
debe ser lo primero en la vida de un creyente.
- Los creyentes, desde Dios, pensemos que la fe en CRISTO nos sitúa ante DIOS ENCARNADO,
ante DIOS que se hizo HUMANO.
- Seamos o no creyentes, lo que no podemos eludir es la responsabilidad de ser
humanos; esta realidad común
nos hace administradores “de
todos los bienes" que tenemos en
común.
“Ser humanos” es la primera piedra del “edificio” de
nuestra vida personal.
- “Ser humanos” nos exige e impone “una
moralidad natural”, que define cada comportamiento, si es
humano.
-
Si el
comportamiento es “astuto”, que lo sea para el bien común.
- Si se utiliza la “astucia” con egoísmo, siendo la realidad humana, que cada uno
vivimos, el examen no
sólo es para las personas que se identifican humanas, sino sobre todo, para los que nos identificamos,
además, creyentes.
No tenemos que refugiarnos en Dios “para
moralizar” y “menos para juzgar” al prójimo.
· Nuestro Dios Revelado examina nuestro comportamiento humano,
que es la forma que demuestra si nos mueve
el amor o el egoísmo.
“Los hijos de este mundo
son más astutos que los hijos de la luz”
·
Los Santos, desde la fe, han discernido sobre “el bien temporal y
el eterno”.
-
Sus vidas son entrega y amor confiado a
Dios, amando y sirviendo al prójimo, siendo
testigos de fe y de amor, para quien lo quiera ver.
· Los Santos son los hijos de la Luz, “astutos”
en la administración de sus bienes y talentos para sí, siendo totalmente de Dios, para
bien del prójimo.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
ENCUENTRO

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