DEL ESPÍRITU SANTO CRECE LA VERDAD DE DIOS
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
DÍA 27 OCTUBRE CICLO A
En
el mundo se da preferencia a lo grande, lo que entra por
los ojos y lo que se puede tocar con las manos; da importancia a todo lo que
se puede comprobar; como si el ser humano solo tuviera ojos y manos;
sin advertir que si los ojos ven y las
manos tocan es porque el cuerpo vive; vivir no es sólo ver y
tocar.
-
La
materia no conoce y, el espíritu
que experimenta la vida no es libre.
· Creemos, desde
la fe, que Dios “nos ha creado libres a su imagen”, pero en el momento en que el alma se une al
cuerpo, de manera única, el
espíritu y la libertad, con que fuimos creados, quedan condicionados.
- A partir de este momento, y
en la medida de nuestro crecimiento como seres humanos, nosotros y la misma realidad de la vida determinan sobre el espíritu
y la libertad.
- El espíritu
humano no es más libre por su arbitrariedad; vamos
siendo libres en la medida en que vamos determinándonos, según las referencias
por las que optamos libremente.
- Nunca
dejamos de ser libres;
aunque puede darse la contradicción de que,
desde la libertad, optemos por la
arbitrariedad y por la esclavitud.
· Jesús
nos ofrece posibilidades para permanecer en la “libertad liberada” por
Él,
con la dificultad de que sus criterios y actitudes no son las del mundo.
“¿A qué es semejante el
reino de Dios o a qué lo compararé?
Es semejante
a un grano de mostaza”
A cualquier niño, educado en saber que Dios existe y le ama, si le preguntamos con qué podría comparar el Reino de los cielos, imaginaría “lo más grande y lo mejor”, y nosotros, los adultos, también; nunca se nos ocurriría decir “un grano de mostaza”, la semilla más pequeña. Es así:
- Para
que entendamos que, comprender
el Evangelio y creer en Jesús, es aceptar lo insignificante de
nuestra vida.
- Para
que sea
Él quien obre “la maravilla” en nosotros, y veamos lo que hace cuando le ofrecemos todo desde la humildad.
“Proclama mi
alma la grandeza del Señor…, el poderoso ha hecho obras grandes por mí…, enaltece a los humildes…” (Lc 1, 46-55)
· Crece el grano de mostaza “y se hace un árbol y los pájaros anidan en sus
ramas”. (Recordemos la parábola de la higuera de la
semana pasada)
- Todo árbol ha de dar fruto a tiempo y a destiempo.
¿Qué quiere decir?
1. La
dignidad de cada ser humano.
-
Lo que EL PADRE piensa, y la PALABRA crea es
para advertir el porqué de una vida humana, sobre la que nadie tiene derecho.
2. Dios espera de cada vida humana su fruto diferente.
- Somos responsables de la vida que administramos, que no es nuestra.
-
Demos gracias por vivirla con sentido, cuando sabemos el porqué y para qué.
- Más responsabilidad tienen todos los que impiden o tuercen la
posibilidad de que cada “árbol dé su fruto”.
· Estamos llamados a ser “árboles
frondosos”, donde el prójimo, sobre todo el que sufre, pueda
anidar en nuestras ramas.
- El tiempo que vivimos sin dar gracias y sin amar es tiempo en que el
“árbol” no da fruto; ante
Dios ¡es tiempo perdido!
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
BOSQUE

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