“Y TENÍA GANAS DE VERLO”
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Lucas 9,7-9
DÍA 24 SEPTIEMBRE CICLO A
La
frase de Herodes,
“Y tenía ganas de verlo”, es muy de hoy en
día: “Tengo ganas, no tengo ganas”.
- Esta
es la actitud,
de los pasivos, de los que pueden vivir arbitrariamente, de los
que piensan que son dueños hasta de su tiempo, es propia de quienes disponen de condiciones que les permiten
ser, desafortunadamente, indiferentes.
-
La
vida tenemos que vivirla tengamos, o no, ganas.
- La mayoría de los seres humanos no
responden a la vida según las ganas:
·
Porque
son responsables,
y
·
porque
la vida es una realidad, que
no todos tienen la desgracia de poder vivirla a su capricho, sino que afortunadamente llama a la
obediencia; para muchos, dura
obediencia cuando su vida es un permanente calvario.
“El tetrarca Herodes tenía
ganas de ver a Jesús”
- ¡Qué poco sabía de Él!
- Cuando la vida es vivida injustamente, la misma inconsciencia es la que dice que
“le gustaría ver a Jesús”.
Pensamos poco que ver a Jesús es un
verdadero compromiso, porque verle
nos obliga a escuchar sus palabras;
Jesús siempre dice la verdad.
- Querer ver a Jesús no es la frase que nos incluye a todos.
- Desde
una vida espiritual, crecida y madura, vemos a Jesús,
porque todo, lo que es espiritual, espiritualmente es el camino que conduce a poderle ver.
-
El mundo, el de ayer y el de hoy, no entiende de vida espiritual.
·
“Ayer” lo tuvo física y humanamente delante y
no lo supo ver; ¡ni
los sabios de su Pueblo supieron mirar para ver!
· “Hoy” queremos ver como “medio” de
tener evidencias de la Verdad.
- Lo que
vemos desde el don de la fe no es una evidencia tal como la quiere el mundo
pragmático, que todo lo necesita ver y tocar como certeza humana; no entiende que, de Dios, nunca tenemos la evidencia
como la piensa el mundo, porque la
evidencia de la Verdad de Dios es,
precisamente, la fe.
“No sabía a qué atenerse”
·
La VERDAD es muy simple, como simplicísimo
es Dios Revelado, como simple fue la Vida de Jesús para
los “pobres”, que son los que saben escuchar, porque no desean otras evidencias que la verdad de las palabras y del amor.
Herodes era quien tenía complicada su vida.
-
Cuando las cosas de Dios resultan
complicadas -digo ¡las cosas de Dios! no lo que vemos
y vivimos los que creemos y los que no- miremos la realidad y la condición de nuestra vida, antes que ver complicado
a Dios.
“¿Quién es este de quien
oigo semejantes cosas?”
No elegimos buen camino, para conocer a Dios, cuando vivimos de lo que oímos decir,
porque “oír hablar de Dios en el mundo” es para no saber nada de
Dios.
-
De Dios habla quien lo conoce y vive de su
experiencia; ¡por algo tenemos en la Iglesia católica la
vida de los Santos, de toda
condición y modo de amarlo!
-
Conozcamos estas vidas que, de modo diferente, las han dado después de haberlo conocido desde la evidencia de la fe, como místicos,
mártires…
- No nos
quedemos con las ganas de ver a Jesús. ¡Seguro que te espera a la
puerta!
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA

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