¿"CUANTAS VECES HE DE PERDONAR
A MI HERMANO SI ME OFENDE"?
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 18,21-35
DÍA 13 SEPTIEMBRE CICLO A
XXIV DOMINGO TIEMPO ORDINARIO
· Recibir el perdón de Dios es la
consecuencia de creer en su Amor.
-
No
es suficiente creer que DIOS ES AMOR y que perdona; tenemos que conocer cómo
y de qué manera nos garantizamos la fe en su Amor y en su Perdón.
-
De un
ser humano no podemos decir que nos ama, y
nos perdona,
si no tenemos la experiencia
del hecho o de los hechos, que
nos dan “el saber cómo y cuándo” nos ha demostrado su amor y su perdón.
·
Perdonar
incluye
educación en el trato, evitar la actitud de indiferencia, atender al prójimo
desde la humildad, no ejercer el poder, no utilizar los derechos, sin las
responsabilidades…
- Estas
son “formas en la relación” que
manifiestan el perdón que damos; con
esta
“práctica” demostramos tener actitudes “humanas”, y propias de un
“creyente”.
· ¡Cuánta
es la trascendencia del sacramento de
la reconciliación!
-
Debemos
“informarnos” y “formarnos” para creer en
este sacramento y en su trascendencia, para la vida de “todo creyente”;
no sólo el creyente católico.
Decía
el Papa Francisco:
“Perdonar
no es una buena acción, que se puede hacer o no hacer; perdonar es una condición
fundamental para quien es cristiano”.
· Convertir el corazón a saber y querer perdonar
es cuestión humana y de todo ser humano; no se trata sólo de ser
creyente.
Ecl 27,30-
28,7.
“Si no se compadece de
sus semejantes, ¿cómo pide perdón por sus propios pecados?”
-
No
sólo falta la formación que educa a conocer
el amor relacionado con el perdón, sino el de la misma noción del pecado para no justificarlo desde
criterios humanos, confundiendo lo religioso y lo creyente cristiano.
Fundamentarlo
todo en el amor, no referido a Dios,
sino al “amor propio” y, unir, subjetivamente, lo que creemos con
“actitudes de no perdonar”, puede
convertirse en habitual, quedando
al margen la verdadera fe en Dios; y si hemos conocido su Amor es porque hemos visto y tocado su
Perdón.
“La Alianza de Dios con
nosotros ha sido “pasar por alto la ofensa”.
-
Si no contemplamos a Cristo en la Cruz, y no creemos que QUIEN moría en ella era DIOS
Y HOMBRE, no podemos decir,
con garantía, que DIOS ES AMOR Y PERDÓN.
- Las autoridades de su Pueblo -y nosotros con
ellos- condenaron el AMOR y lo Crucificaron.
·
La Resurrección de Cristo es la garantía
que la muerte no puede con el AMOR, y que se ha establecido la Verdad de
haber sido perdonados.
Mt 18,21-35
·
Eterno es DIOS, quien eterniza el AMOR Y EL PERDÓN que hemos conocido.
·
La muerte de Cristo en la Cruz es ver,
tocar y creer que el AMOR
Y EL PERDÓN también han sido eternizados en el tiempo.
·
Fe es creer que Dios, eterno, se ha
hecho tiempo; no es más creyente quien va tan alto a Dios,
porque Dios ha descendido hasta nosotros.
-
Si DIOS es eterno, y CRISTO ha eternizado
el AMOR Y EL PERDÓN, tenemos
el fundamento para creer que “hemos de perdonar hasta
setenta veces siete”
·
CRISTO ES EL CAMINO, que nos conduce a poder decir lo
que creemos de DIOS.
· CRISTO
ES LA VERDAD, que nos garantiza que DIOS ES LA
VERDAD.
· CRISTO
ES LA VIDA, que nos lleva a creer en DIOS, COMUNIDAD DE AMOR, TRINIDAD.
-
La fe la vivimos como sujetos singulares, y en este sentido la fe en Dios es subjetiva y objetiva.
ü Subjetiva, porque la vivimos cada uno, pero en la
medida de su objetividad, que
evita el subjetivismo religioso, que conduce a confundir
al mismo Dios y los conceptos de AMOR Y
DE PERDÓN, desde la fe.
La parábola nos habla de lo Eterno del AMOR
y del PERDÓN DIVINOS, es decir, “de lo que no podemos concebir”, y “de nuestro amor”, que
puede ser tan ridículo en amor y en perdón que, por “cien denarios”, podemos condenar al prójimo a no vivir la
experiencia de nuestro amor y de nuestro perdón y, lo más grave, a no consentir vivir la
experiencia de DIOS AMOR-PERDÓN.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
hoy vengo a tus pies señor

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