sábado, 15 de agosto de 2026

 "MUJER, ¡QUÉ GRANDE ES TU FE!

HAGASE COMO QUIERES"

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Mateo 15,21-28

La fe de una mujer extranjera
(Mc 7.24-30)
21 Jesús pasó de allí a la región de Tiro y Sidón. 22 Una mujer cananea que vivía en aquella tierra, se le acercó dando voces:
–¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! ¡Mi hija tiene un demonio!
23 Jesús no contestó ni una palabra. Entonces los discípulos se acercaron a él y le rogaron:
–Dile a esa mujer que se marche, porque viene dando voces detrás de nosotros.
24 Jesús les dijo:
–Dios me ha enviado únicamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
25 Pero la mujer fue a arrodillarse delante de él y le pidió:
–¡Señor, ayúdame!
26 Él le contestó:
–No está bien quitarles el pan a los hijos y dárselo a los perros.
27 –Sí, Señor –dijo ella–, pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.
28 Entonces le dijo Jesús:
–¡Mujer, qué grande es tu fe! Hágase como quieres.
Desde aquel mismo momento, su hija quedó sanada.

DÍA 16 AGOSTO CICLO A

XX DOMINGO TIEMPO ORDINARIO 

Isaías 36,1.6-7

-       Nosotros somos los extranjeros atraídos por la Misericordia divina al Monte Santo, lugar de la Presencia de Dios, llamados a estar en su casa, que es de oración.

Romanos 11,13-15.29-32

-       Para Pablo somos los gentiles; él, para nosotros, fue llamado a ser Apóstol.

·       Dios es sabio; para Él no existe nada que sea negativo; lo es para nosotros, que no tenemos la visión de todo, ni la del tiempo trascendido.

“Su rechazo es reconciliación del mundo”

-       Su Pueblo rechazó la presencia de DIOS en su HIJO, condenando a Jesús.

Nada ni nadie se interpone ni cambia los planes de salvación de Dios.

·       Pablo profetiza la reintegración del Pueblo, hoy no pueblo.

-       ¡Que no será la reintegración, sino volver desde la muerte a la vida!

-       Ni la muerte es obstáculo para Dios; desde ella, vencida, nos ha devuelto la vida a todos.

·      Pablo habla de la muerte del pueblo que, reintegrado por la Misericordia de Dios a su tiempo, será devuelto a la vida.  

“Los dones y las llamadas de Dios son irrevocables”

-       La desobediencia a Dios nos lleva a la muerte espiritual; no somos siempre conscientes de tal desobediencia, sólo es reconocida en la medida en que Dios es conocido y aceptado.

-       Su Pueblo no fue consciente de su desobediencia y nosotros tampoco, cuando en la vida nos marginamos de la respuesta verdadera al Don de la fe.

“Dios nos encerró a todos en desobediencia para tener Misericordia de todos”

-       Aunque sea expresado así, la causa de la desobediencia es nuestra libertad, no Dios.

(Preparo esta homilía el día de S. Maximiliano María Kolbe; los que puedan, lean su carta del Oficio litúrgico de hoy, para ver el valor de la obediencia).

Mateo 15,21-28

Es importante que el texto del Evangelio nos haga pensar y abrir el corazón a los que hoy, con los términos referidos, “son gentiles”, es decir, que aparentemente no están donde nosotros estamos.

-       Nadie conoce el corazón de los seres humanos mejor que Dios, que además sabe los tiempos de cada uno, que no son los que marcan los relojes, sino saber el proceso de identidad de cada ser humano, que sólo lo ve y lo conoce Dios.

-       Esta mujer cananea, que “sale de uno de aquellos lugares”, de los lugares que nosotros no vemos y están los que no conocemos, se puso a gritar:

“Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David”

-       Esta mujer, que sale de un lugar desconocido, da testimonio de tener más fe que muchos de los que le siguen, incluidos los discípulos llamados, con su afirmación: “Hijo de David”.

-       Llama la atención, y algunos me lo han comentado, que Jesús no le respondiera nada.

·       ¿Podemos afirmar que Dios nos haya respondido siempre a la primera de cambio?

·       ¿Podemos darnos testimonio, mutuamente, de dónde estamos situados hoy en la fe?

·       ¿Tenemos tanta fe como para tener la plena confianza de ser correspondidos, cuando pasamos por momento difíciles que no entendemos, como la cananea?

·       ¡Cuántas veces escuchamos de creyentes: “Dios no me escucha”!

Parece que Jesús no le respondió nada.

·       ¿Quién movió el corazón de la cananea para ir a Jesús?

·       ¿Quién le dio la confianza para perseverar en la fe y seguir orando a Jesús?

·       ¿Quién le daba el saber para responder con educación a las palabras de Jesús?

·       ¿Quién esperó el final para realzar el testimonio de fe de la cananea?

·      ¿Jesús fue quien no le dijo nada, o es nuestra precipitación interpretativa y nuestro juicio, los que no decimos nada, ni hacemos nada, “a los que salen de algún lugar que no es el nuestro?

“Mujer, ¡qué grande es tu fe!”

-       ¡Ojalá lo escuchara yo de labios de Jesús!   

Federico Allara

  SANTORAL DEL DÍA

s. RoQUE, peregrino

´

AQUÍ ESTOY SEÑOR



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