viernes, 7 de agosto de 2026

 “NADA OS SERÍA IMPOSIBLE” 

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M 

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Mateo 17,14-20

Jesús sana a un muchacho endemoniado
(Mc 9.14-29; Lc 9.37-43)
14 Cuando llegaron a donde estaba la gente, se acercó un hombre a Jesús, y arrodillándose delante de él 15 le dijo:
–Señor, ten compasión de mi hijo. Le dan ataques y sufre horriblemente; muchas veces se cae en el fuego o en el agua. 16 Lo he traído a tus discípulos, pero no han podido sanarlo.
17 Jesús contestó:
–¡Oh, gente sin fe y perversa! ¿Hasta cuándo habré de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traedme aquí al muchacho!
18 En seguida Jesús reprendió al demonio y lo hizo salir del muchacho, que quedó sanado en el mismo momento.
19 Después los discípulos preguntaron aparte a Jesús:
– ¿Por qué no pudimos nosotros expulsar a ese demonio?
20 Jesús les dijo:
–Porque tenéis muy poca fe. Os aseguro que si tuvierais fe, aunque fuera tan pequeña como un semilla de mostaza, diríais a ese monte: ‘Quítate de ahí y pásate allá’, y el monte se pasaría. Nada os sería imposible. 

DÍA 8 AGOSTO CICLO A

·    Nada es imposible a quien confía su vida en las manos de Dios, desde una fe aceptada y agradecida.

·       Nada es imposible cuando se desea hacer lo que es lógico y humano.

· Creer totalmente y dejar la vida en manos de Dios es aceptar su voluntad, que es corresponder a la realidad de la vida, con sus goces y sufrimientos.

-  Querer saber la voluntad de Dios, al margen de aceptar la realidad cotidiana, es pretender “imposibles” en Nombre de Dios.

·   Aceptar la realidad ayuda a ver lo que Dios quiere de inmediato y seguido.

-       Acudir a Dios para que cambie la realidad, que toca vivir, es pensar en un “dios-padrino” a nuestro servicio; no quiere decir que no debamos acudir a Él pidiendo ayuda para dar sentido a la vida, y también para que nos bendiga, ayude y cambie la realidad cuando es difícil vivirla.

Lo vemos en muchas personas que acudían a Jesús pidiendo ayuda.

“Ten compasión de mi hijo lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo”

-      Nos indica que, la falta de fe, es una falta de confianza en Dios; y pedir ayuda sin la fe, que permite ver el poder del Amor para confiar, es pedir “imposibles”, cuando desde la fe, “nada es imposible”.  

Los discípulos fueron incapaces de hacer posible lo imposible, curando y sanando en Nombre de Jesús, después de convertidos.

“¡Generación incrédula y perversa!”

-       Jesús refiero esta frase a su Pueblo y a sus propios discípulos.

-       Creían en el Dios revelado a los profetas, que es y era el mismo que tenían delante, y a la vez incrédulos al poder divino, que veían en los hechos y palabras de Jesús.

·    La “fe del carbonero”, que es la fe sencilla, que cree sin pedir pruebas, hace posible lo imposible en la vida de los practican esta fe.

Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte:

“¿Y por qué no pudimos echarle nosotros?”

“Por vuestra poca fe”

·    Pidamos a Dios que nos dé la Gracia de valorar lo que significa el “Don de la fe”, porque es, en este momento histórico que vivimos, el Don que nos debemos plantear seriamente si de verdad amamos a la Iglesia, y a la Humanidad entera, por tener fe.

·      Creamos en la frase de Jesús, que nada nos sería imposible”; no porque la fe nos dé un poder sobrenatural, sino por dejar la vida confiada en manos de Dios; es Él quien actúa con Amor, haciendo posible lo que pretendemos sin llegar a tener la “fe del carbonero”.

-   Hacer milagros en bien de la Humanidad y de la Iglesia, sin fe, es imposible.

-       Jesús nos dice que “Nada os sería imposible” si tuviéramos fe.

·     Cristo resucitado es quien hizo y hace milagros; los Santos no han hecho milagros, ni los discípulos en los primeros tiempos del cristianismo.

·      Jesús, el HIJO Amado, en quien el Padre se complace, es quien ora y “hace milagros hoy en la Iglesia”, y en cada uno de nosotros, según nuestra fe.         

 Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Domingo de Guzmán, 

sacerdote, fundador de 

la Orden de Predicadores

mi alma canta





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