domingo, 2 de agosto de 2026

"MÁNDAME IR A TI SOBRE EL AGUA"  

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M 

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Mateo 14, 22-36

Jesús anda sobre el agua
(Mc 6.45-52; Jn 6.16-21)
22 Después de esto, Jesús hizo subir a sus discípulos a la barca, para que llegasen antes que él a la otra orilla del lago, mientras él despedía a la gente. 23 Cuando ya la hubo despedido, subió Jesús al monte para orar a solas, y al llegar la noche aún seguía allí él solo. 24 Entre tanto, la barca se había alejado mucho de tierra firme y era azotada por las olas, porque tenía el viento en contra. 25 De madrugada, Jesús fue hacia ellos andando sobre el agua. 26 Los discípulos, al verle andar sobre el agua, se asustaron y gritaron llenos de miedo:
–¡Es un fantasma!
27 Pero Jesús les habló, diciéndoles:
–¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!
28 Pedro le respondió:
–Señor, si eres tú, mándame ir a ti andando sobre el agua.
29 –Ven –dijo Jesús.
Bajó Pedro de la barca y comenzó a andar sobre el agua en dirección a Jesús, 30 pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, gritó:
–¡Sálvame, Señor!
31 Al momento, Jesús le tomó de la mano y le dijo:
–¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?
32 En cuanto subieron a la barca, se calmó el viento.
33 Entonces los que estaban en la barca se pusieron de rodillas delante de Jesús y dijeron:
–¡Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios!
Jesús sana enfermos en Genesaret
(Mc 6.53-56)
34 Atravesaron el lago y llegaron a tierra, en Genesaret. 35 La gente del lugar reconoció a Jesús, y la noticia se extendió por toda aquella región. Le llevaban los enfermos 36 y le rogaban que les dejara tocar siquiera el borde de su capa. Y todos los que la tocaban quedaban sanados.

DÍA 3 AGOSTO CICLO A

Desde lo que conocemos hoy por “el Monte de las Bienaventuranzas”, después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que se subieran a la barca y se adelantaran a la otra orilla.

·       Jesús despidió a la gente y subió al monte, a solas, a orar.

·       Jesús dedicaba el día a servir y la noche a orar; muchos santos lo han imitado, y sobrevivían durmiendo muy poco.

“La barca iba ya muy lejos sacudida por las olas

“A la cuarta vela de la noche se acercó Jesús andando sobre el mar”

·  Dios siempre aparece en “la noche de la vida”; ante Él todos estamos en la noche de nuestra condición humana, necesitada de Luz.

- Cuando LA VERDAD no es una idea, sino que aparece como Hombre en la noche, es lógico que nos asustemos; por poco que veamos que su Luz ilumina nuestra “noche” es posible que, más que asustarnos por ver un fantasma, lo identifiquemos como ALGUIEN, que viene a perturbar el estado de noche.

“Ánimo, “SOY YO”, no tengáis miedo”

- Tras darles ánimo, pronuncia el “YO SOY” -hemos comentado muchas veces la trascendencia de esta afirmación- “YO SOY DIOS, JESÚS con vosotros”.

¡Cuánto cuesta creer en Dios!, y qué fácil creer en dioses sin trascendencia.

“Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua”

-  A Dios, sólo a Dios, le pedimos cosas extraordinarias, no para creer, sino para tener la seguridad de la razón; cuando todo lo que se ve, y se entiende, se aleja de tener fe.

-       Otra cosa es razonar lo que la Luz de la fe ilumina la razón.

·   Lo más sorprendente, del AMOR TRINITARIO, es que el HIJO DE DIOS se haya hecho Hombre; este es el “punto nuclear de la fe del cristiano”.

·  Hay tres palabras que son solo de fe: revelación-encarnación-resurrección.

-   La razón no puede llegar a la objetividad del DIOS REVELADO, ni por sí misma puede creer en la Encarnación del VERBO, y menos, aceptar el hecho único de la Resurrección de Cristo.

·      Jesús, Revelando su poder divino, “devolvió a la vida” a tres seres humanos, que también hay que creerlo; este hecho “no fue resucitar”.

-   La falta de aceptación del Don de la fe” pasa por no creer los dichos y hechos de Jesús.

·       Jesús le dijo: “Ven”.

-       Pedro hizo un acto humano de fe”, más por su carácter que de “fe en Jesús”.

“Bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús”

-       Al sentir la fuerza del viento sintió miedo. El temor paraliza la fe.

·     ¿Qué seguridades no queremos perder?; miedo puede ser que no tengamos.

·    ¿En qué apoyamos la fe que nos dé seguridad y respuesta íntegra a la vida?

·   ¿A quién le podemos decir “¿Señor, sálvame?” cuando llega el hundimiento de la última noche?

-      Dichoso quien pueda escucharHombre de poca fe, ¿Por qué has dudado?”, y sienta que una mano lo levanta del abismo de la noche.           

Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Lidia, discípula de s. Pablo


VUELVE A MI




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