sábado, 11 de julio de 2026

"SALIÓ EL SEMBRADOR A SEMBRAR"

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Mateo 13,1-23

Parábola del sembrador
(Mc 4.1-9; Lc 8.4-8)
1 Aquel mismo día salió Jesús de casa y fue a sentarse a la orilla del lago. 2 Como se reunió mucha gente, subió Jesús en una barca y se sentó, mientras la gente se quedaba en la orilla. 3 Y se puso a hablarles de muchas cosas por medio de parábolas. Les dijo: “Un sembrador salió a sembrar. 4 Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron. 5 Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra; aquella semilla brotó pronto, porque la tierra no era profunda; 6 pero el sol, al salir, la quemó, y como no tenía raíz, se secó. 7 Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. 8 Pero otra parte cayó en buena tierra y dio una buena cosecha: unas espigas dieron cien granos por semilla, otras dieron sesenta y otras treinta. 9 Los que tienen oídos, oigan.”
El porqué de las parábolas
(Mc 4.10-12; Lc 8.9-10)
10 Los discípulos se acercaron a Jesús, y le preguntaron por qué hablaba a la gente por medio de parábolas. 11 Jesús les contestó: “A vosotros, Dios os da a conocer los secretos de su reino; pero a ellos no. 12 Pues al que tiene, se le dará más y tendrá de sobra; pero al que no tiene, hasta lo que tiene se le quitará. 13 Por eso les hablo por medio de parábolas; porque ellos miran, pero no ven; escuchan, pero no oyen ni entienden. 14 En ellos se cumple lo que dijo el profeta Isaías:
‘Por mucho que escuchéis, no entenderéis;
por mucho que miréis, no veréis.
15 Pues la mente de este pueblo está embotada:
son duros de oído
y han cerrado sus ojos,
para no ver ni oir,
para no entender ni volverse a mí
y que yo los sane.’
16 “Pero dichosos vosotros, porque tenéis ojos que ven y oídos que oyen. 17 Os aseguro que muchos profetas y gente buena desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; desearon oir lo que vosotros oís, y no lo oyeron.
Jesús explica la parábola del sembrador
(Mc 4.13-20; Lc 8.11-15)
18 “Oíd, pues, lo que significa la parábola del sembrador: 19 Los que oyen el mensaje del reino y no lo entienden, son como la semilla que cayó en el camino; viene el maligno y les quita el mensaje sembrado en su corazón. 20 La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y al pronto lo reciben con gusto, 21 pero, como no tienen raíces, no pueden permanecer firmes: cuando por causa del mensaje sufren pruebas o persecución, fracasan en su fe. 22 La semilla sembrada entre espinos representa a los que oyen el mensaje, pero los negocios de este mundo les preocupan demasiado y el amor a las riquezas los engaña: todo eso ahoga el mensaje y no le deja dar fruto en ellos. 23 Pero la semilla sembrada en buena tierra representa a los que oyen el mensaje y lo entienden, y dan una buena cosecha: son como las espigas que dieron cien, sesenta o treinta granos por semilla.”

XV DOMINGO TIEMPO ORDINARIO 

CICLO A

Is 55,10-11

“Así será mi Palabra, no volverá a mí vacía, cumplirá mi deseo”

Los Profetas hablaron en Nombre de Dios, hombres como eran”.

·       LA PALABRA DE DIOS ES EL HIJO, que fue enviado para anular la distancia insalvable entre Dios y nosotros, que habían creado nuestros padres.

-       El Amor Divino no resistía vernos alejados, irremisiblemente, habiéndonos creado para conocerle, amarle y gozarle eternamente.

·       LA PALABRA vino a su casa, porque todo lo creado le pertenece, cumplió el deseo del PADRE; fue condenada experimentado la muerte y la sepultura; después de la Resurrección no volvió vacía a la eternidad de Dios, “nos ha resucitado con Cristo Jesús, nos ha sentado en el Cielo con Él” (Ef 2,6).

Mt 13,1-23

El primer párrafo del texto del Evangelio es para que lo contemplemos.

“Jesús salió de casa y se sentó junto al mar”

·       ¿Quién no buscaría sentarse junto a Él para verle en su intimidad silenciosa, mirando el mar?

Estar junto a Él -podemos vivirlo ahora espiritualmente- nos pacifica.

“Acudió tanta gente que tuvo que subirse a una barca”

Dice el texto, por segunda vez, que se sentó.

·      Jesús no llevaba prisa estando con la gente sencilla que acudía a Él.

-       No digamos que eran otros tiempos; para lo que queremos nos damos tiempo; hoy hemos de priorizar lo que es importante para la vida personal y la vida de comunión, familiar o comunitaria.

“Aquel día les habló de muchas cosas en parábolas”

-       En parábolas para que la gente sencilla le entendiera y disfrutara de escucharle.

Ante la pregunta de los discípulos ¿Por qué les hablas con parábolas?” y la respuesta Jesús, citando a Isaías, vemos que va dirigida a los “sabios y entendidos”, aunque dice el Profeta que está embotado el corazón de este pueblo”

-       Los “letrados” se acercaban a Jesús para comprometerle, mientras que el pueblo llano “lo buscaba y se complacía escuchándole”.

-       Jesús hablaba para todos públicamente, y en las sinagogas.

-       Todos “tenemos oídos”; Dios no tiene acepción de personas, no selecciona, somos nosotros, desde  nuestra libertad, quienes decidimos  querer escuchar, entender y querer creer.

La Palabra de Dios nos dice: “Oiréis con los oídos sin entender, miraréis con los ojos sin ver, son duros de oído. Han cerrado los ojos”

-       Somos nosotros los que podemos hacernos duros para oír y rápidos en cerrar los ojos

Nos parece muy clara la parábola, como seguramente lo fue para los que la oyeron directamente; parece que no necesita aclaración; lo cierto es que necesitamos meditar la PALABRA DE DIOS y, no es suficiente escucharla, haber entendido lo que nos dice,  sobre todo debe ser creída.

-       Lo difícil es interiorizar y asimilar la PALABRA DE DIOS para una permanente conversión.

“Salió el sembrador a sembrar”

-       Parece que el sembrador no mira donde siembra, sino que va echando la semilla según va caminando.

La semilla cae en terreno pedregoso, otra entre zarzas, otra en tierra buena”

-       No tienen la culpa las piedras ni las zarzas, porque todo son criaturas buenas creadas por Dios, y cada criatura debe estar satisfecha de ser lo que es, y nosotros también; con esta metáfora aprendemos que, cada uno de nosotros, en nuestra diversidad, no lo abarcamos  todo ni servimos para todo.

-       Las piedras y las zarzas no son conscientes de la semilla sembrada, somos nosotros quienes hemos de mirar y ver al sembrador, y “ser conscientes de la semilla sembrada en nuestra vida”.

-       Nosotros podemos ser “duros” como las piedras, o “superficiales”, donde ninguna semilla puede crecer, o zarzas que ahogan toda siembra buena.

-       ¡La medida de acoger o rechazar al sembrador es la medida de ser piedra, zarza o tierra buena!    

-       Todos no estamos llamados a realizarnos, según la voluntad de Dios, de la misma manera, pero sí a dar el treinta, el sesenta o el cien; seamos agradecidos ante lo que ahora mismo vivimos.

-       Podemos vivir el Don de la Eucaristía con superficialidad, inmersos en nuestras preocupaciones, o según la medida de nuestra fe, y gozar de Celebrar al Sembrador a los pies de María.

-         “El que tenga oídos que oiga”

Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA 

s. Juan Gualberto, abad, 

fundador de los Vallombrosianos


VEN LEVANTATE




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