martes, 7 de julio de 2026

“JESÚS DA AUTORIDAD A SUS DISCÍPULOS”

 Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M  

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Mateo 10,1-7

Jesús escoge a los doce apóstoles
(Mc 3.13-19; Lc 6.12-16)
1 Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar a los espíritus impuros y para curar toda clase de enfermedades y dolencias.
2 Estos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, llamado también Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; 3 Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el que cobraba impuestos para Roma; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; 4 Simón el cananeo, y Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús.
Jesús instruye y envía a los apóstoles
(Mc 6.7-13; Lc 9.1-6)
5 Jesús envió a estos doce con las siguientes instrucciones:
–No os dirijáis a las regiones de los paganos ni entréis en los pueblos de Samaria; 6 id más bien a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. 7 Id y anunciad que el reino de los cielos está cerca.

DÍA 8 JULIO CICLO A

Cuando un hecho, de la Vida de Jesús, es repetido por distintos evangelistas revela la importancia del mismo.

·   Jesús no se reserva su poder divino, sino que, a su tiempo, les hace partícipes a sus discípulos.

“Llamó a sus Doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia”

·       Jesús vino a erradicar la causa del mal, a liberar a todo ser humano de la dependencia de los espíritus inmundos; de quienes, odiando a Dios, luchan por apartar de Él a los seres humanos.

-  Erradicar el mal no supone que Jesús haya hecho desaparecer a los espíritus inmundos, por ser criaturas creadas por Él y por tanto inmortales.

·    Jesús ha obrado la Redención, que supone laliberación de la libertad” con capacidad de optar por el Bien, siempre bajo la débil condición humana.

-       “Somos inmortales”, pero “el destino eterno” es una opción libre del ser humano ante el ofrecimiento de Dios, el único Señor de cielo y tierra.

·       Jesús Resucitado nos ha dado el Espíritu Santo.

·       El Espíritu Santo habita en nosotros; escuchémosle y dejemos que sea Él quien lleve la iniciativa de nuestra fe y, sobre todo, de nuestra acción evangelizadora.

·       El Espíritu Santo es quien armoniza el caos desde el principio y quien lleva a su término la obra de Redención de Cristo en la Iglesia y en el mundo.

Moisés eligió a los setenta; los discípulos recibieron el espíritu; igualmente a como se le había dado a él.  Se iba cumpliendo lo de Moisés cuando fueron a decirle que, dos que no estaban con ellos, Eldad y Medad, profetizaban, y Moisés les contestó: “Ojalá, todo el pueblo del Señor fuera profeta y que el Señor pusiera su Espíritu sobre ellos”. (Num 11,29);

-       El hecho de haber recibido el Espíritu Santo significa que, cada uno de los bautizados, tenemos la Gracia de responder a la vocación a la que hemos sido llamados, para vivirla en la medida en que el Espíritu Santo sigue siendo el Hacedor de Dios.

-   En la medida en que esto es realidad en nuestra vida somos “profetas”, testigos de Cristo. Es el Espíritu el que realiza la obra de santidad en nosotros si le dejamos hacer.

Mateo y Lucas nos dan los nombres de los Doce. Juan en (Jn 6,67-70) cita a los Doce en el momento en que muchos se alejan de Jesús diciendo: Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?” (Jn 6,61)

·       Jesús les pregunta “si también ellos se quieren ir”; con esta pregunta les quiere decir que cuántos le quieran seguir lo hagan libremente.

- Seguirle es caminar sobre sus huellas, no quiere un seguimiento arbitrario.

A los Doce los envió con estas instrucciones:

“No vayáis a tierra de paganos, id a las ovejas descarriadas de Israel

·       Jesús vino para que su Pueblo creyera y fuera su testigo en el mundo, pero vino a su casa, y los suyos no lo recibieron” (Jn 1,11).

·   La Iglesia es ahora su Pueblo, que espera la conversión de los que debieron ser sucesión de su obra de Amor.

-       ¡Seas recibido hoy por todos los de tu casa!

Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA 

ss. Aquila y Prisca (o Priscila), 

discípulos de s. Pablo


DONDE TU QUIERAS




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