“EN SU NOMBRE ESPERARÁN LAS NACIONES”
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 12,14-21
DÍA 18 JULIO CICLO A
· Leer el Evangelio es ponernos del
lado de Jesús, es
decir, tomar conciencia de que estamos
ante Él y con Él; al igual que las gentes lo seguían y se admiraban, sólo
de verle sentado, mirando el mar o escuchando sus palabras, así es como
nosotros hemos de leer el Evangelio.
Cuando
estamos con una persona la miramos al escucharla; es el mejor modo para conocerla
y se sienta atendida y reconocida.
·
El
Evangelio siempre nos sorprende con su novedad, asegurándonos que estamos con
Jesús; cuando buscamos lo
que nos complace o justifica nos asemejamos a los “letrados y fariseos”.
“Jesús sale de la sinagoga”
-
Algo debió pasar o decir, porque los fariseos planearon el modo de acabar
con Él; “Jesús se enteró y se
marchó de allí”.
·
Jesús era dueño de sí mismo y, “marchar de un lugar” no era más que “esperar el tiempo en que
el Padre dispusiera que entrara en su Pasión”.
·
Jesús dependía de la voluntad del
Padre, no de los letrados y fariseos, y estuvo ejerciendo su mesianismo donde
quiso y el tiempo que quiso.
“Muchos le siguieron”
-
Le pudieron seguir también los que le
perseguían, ratificando que era dueño de sí mismo, curando a todos, aunque
les mandara que no lo descubrieran; con ello quería decir que no había venido a esto, sino a salvar y liberar más profunda y
abundantemente a todos.
·
Jesús, que no tenía donde reclinar la cabeza, no tenía por qué ocultarse
por miedo.
-
Reconozcamos que Dios pasó por el mundo humildemente, como quien respeta la libertad que nos ha
dado, y que todos deberíamos respetar.
- Ocultó
su divinidad, pero la
reveló con sus obras, que unos las creyeron y otros negaron que fueran
de Dios, como ha sido en todos los tiempos.
“No porfiará, no gritará, nadie escuchará su voz por las
calles”
·
Jesús pasó por el mundo como hoy sigue
vivo en la Iglesia, en
su Liturgia y Sacramentos, para
ser escuchado, conocido y creído; sin forzar la libertad ni la razón o el
corazón de nadie.
Este es el sentido de que “en su Nombre
esperarán las naciones”
-
Las
“naciones”, desde su poder político,
tienden a ser indiferentes a lo “religioso”; tienden a marginar lo religioso
de lo político.
-
Una cosa es el “nivel
social” y otra “lo propiamente personal”, donde la realidad íntima no deja
de ser trascendente y en cierta manera “religiosa”.
-
El dueño del
tiempo es Dios y no el hombre. En este
sentido hay que interpretar lo de “esperar las naciones”, por
ser Dios quien obra esperando con Misericordia.
“La caña cascada no la quebrará, la mecha
vacilante lo la apagará, hasta llevar el derecho a las naciones”
- Mil años para Dios son un día, mientras para
nosotros, un día nos puede parecer un siglo. ¡Dios es dueño de la vida y del
tiempo!
- El mundo no está sólo en manos de
quienes tienen poder humano y espiritual, sino en la
seguridad que ha conducido a muchos creyentes a vivir y morir confiando
en Dios.
Federico
Allara
SANTORAL DEL DÍA
maría madre del silencio

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