“VOY YO A CURARLO”
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 8,5-17
DÍA 27 JUNIO CICLO A
Debemos
meditar y hacer larga oración de agradecimiento
por lo que Jesús hizo al centurión, que llegó a Él pidiendo ayuda en favor de su criado; para salir de una “cierta
confusión, a nivel de nuestro espíritu o de nuestra manera de “pensar a Dios”.
- El DIOS que conocemos y creemos como
PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO es QUIEN nos ha creado por Amor a cada uno, y
seguimos estando en su presente eterno, en
cada momento de nuestra vida personal.
- Seguimos pensando en Dios,
demasiadas veces, desde nuestra manera
humana de concebirle, cuando Dios,
con su Revelación, nos ofrece suficientes
conocimientos, desde la luz de la fe, para creer, que supera el pensar que la
Realidad de Dios es eternamente distinta.
- La confusión deriva en no creer que Dios se
ocupa. con amor, de nuestro presente
personal aún no siendo agradecidos.
· La HUMANIDAD DE JESÚS nos debe servir para creer en DIOS,
lo cual no significa abstraerse de su
humanismo, sino unir la VERDAD
DIVINA TRINITARIA con la VIDA DE JESÚS, como Él mismo oró diciendo: “Que sean uno como lo somos nosotros”.
· La Trinidad no se separa con la
Encarnación del Hijo.
Cuando
la fe es la confianza de que
“Dios está pendiente de cada uno”, comprendemos la frase: “Voy Yo a curarlo”, por
ser la realidad cotidiana del AMOR
TRINITARIO con todos y cada uno de nosotros, “empezando por crearnos permanentemente”, como el PADRE “engendra eternamente al HIJO”.
“Señor, tengo en casa un criado
que está en cama paralítico
y sufre mucho”
Ayer comentábamos sobre “la forma humana de Jesús”, que hacía sentir el deseo de aproximarse a Él, desde la condición de vida de cada uno.
·
Este es el AMOR DIVINO, que podemos
y debemos ver y tocar en la Humanidad de Jesús, no sólo para ver “a
un hombre bueno”, sino a DIOS cercano y, no sólo cercano en Jesús, sino
cercano el AMOR TRINITARIO.
- ¡Esto es creer en Dios!, sin
comparaciones, sin confusiones, en UNIDAD
de CRISTO con el PADRE POR EL ESPÍRITU SANTO.
“Voy Yo a curarlo”:
-
Es escucharlo tú y yo cada día.
-
Es creer que JESÚS VIVE RESUCITADO, no sólo “custodiado” en los templos, sino llamando a nuestras
puertas, acercándose a los enfermos, respondiendo a nuestras demandas, cuando
son confiadas.
- ¡Qué
fácil nos lo ha puesto Jesús, y cuántas veces lo complica nuestro ser!
También debemos orar y meditar la frase del centurión:
“Señor, no soy digno de entres bajo mi techo”
- Unir la confianza con el respeto no es fácil.
“En verdad os digo que en Israel
no he encontrado en nadie tanta fe”
·
La fe es cuestión espiritual de difícil
discernimiento racional.
Para examinarnos de la fe es mejor preguntarnos:
·
¿Hasta dónde llega
mi confianza en Jesús?
·
¿Hasta qué punto pongo mi seguridad en Él
y no en mí?
- Esta
fue la gran media de fe del centurión: su confianza.
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
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