viernes, 26 de junio de 2026

 “VOY YO A CURARLO” 

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Mateo 8,5-17

Jesús sana al criado de un centurión romano
(Lc 7.1-10)
5 Al entrar en Cafarnaún, un centurión romano se le acercó para hacerle un ruego. 6 Le dijo:
–Señor, mi asistente está en casa enfermo, paralítico, sufriendo terribles dolores.
7 Jesús le respondió:
–Iré a sanarlo.
8 –Señor –le contestó el centurión–, yo no merezco que entres en mi casa. Basta que des la orden y mi asistente quedará sanado. 9 Porque yo mismo estoy bajo órdenes superiores, y a la vez tengo soldados bajo mi mando. Cuando a uno de ellos le digo que vaya, va; cuando a otro le digo que venga, viene; y cuando ordeno a mi criado que haga algo, lo hace.
10 Al oir esto, Jesús se quedó admirado y dijo a los que le seguían:
–Os aseguro que no he encontrado a nadie en Israel con tanta fe como este hombre. 11 Y os digo que muchos vendrán de oriente y de occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12 en cambio, los que deberían estar en el reino serán arrojados a la oscuridad de fuera. Allí llorarán y les rechinarán los dientes.j
13 Luego Jesús dijo al centurión:
–Vete a tu casa y que se haga tal como has creído.
En aquel mismo momento, el criado quedó sanado.
Jesús sana a la suegra de Pedro
(Mc 1.29-31; Lc 4.38-39)
14 Jesús fue a casa de Pedro, donde encontró a la suegra de este en cama, con fiebre. 15 Le tocó Jesús la mano y la fiebre desapareció. Luego se levantó y se puso a atenderlos.
Jesús sana a muchos enfermos
(Mc 1.32-34; Lc 4.40-41)
16 Al anochecer llevaron a Jesús muchas personas endemoniadas. Con una sola palabra expulsó a los espíritus malos, y también curó a todos los enfermos. 17 Esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el profeta Isaías: “Él tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades.”

DÍA 27 JUNIO CICLO A  

Debemos meditar y hacer larga oración de agradecimiento por lo que Jesús hizo al centurión, que llegó a Él pidiendo ayuda  en favor de su criado; para salir de una “cierta confusión, a nivel de nuestro espíritu o de nuestra manera de “pensar a Dios”.

-       El DIOS que conocemos y creemos como PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO es QUIEN nos ha creado por Amor a cada uno, y seguimos estando en su presente eterno, en cada momento de nuestra vida personal

-       Seguimos pensando en Dios, demasiadas veces, desde nuestra manera humana de concebirle, cuando Dios, con su Revelación, nos ofrece suficientes conocimientos, desde la luz de la fe, para creer, que supera el pensar que la Realidad de Dios es eternamente distinta.

-       La confusión deriva en no creer que Dios se ocupa.  con amor, de nuestro presente personal aún no siendo agradecidos.

·       La HUMANIDAD DE JESÚS nos debe servir para creer en DIOS, lo cual no significa abstraerse de su humanismo, sino unir la VERDAD DIVINA TRINITARIA con la VIDA DE JESÚS, como Él mismo oró diciendo: “Que sean uno como lo somos nosotros”.

·       La Trinidad no se separa con la Encarnación del Hijo.

Cuando la fe es la confianza de queDios está pendiente de cada uno”, comprendemos la frase: “Voy Yo a curarlo”, por ser la realidad cotidiana del AMOR TRINITARIO con todos y cada uno de nosotros, empezando por crearnos permanentemente”, como el PADRE “engendra eternamente al HIJO”.

“Señor, tengo en casa un criado 

que está en cama paralítico y sufre mucho”

Ayer comentábamos sobre “la forma humana de Jesús”, que hacía sentir el deseo de aproximarse a Él, desde la condición de vida de cada uno.

·       Este es el AMOR DIVINO, que podemos y debemos ver y tocar en la Humanidad de Jesús, no sólo para ver “a un hombre bueno”, sino a DIOS cercano y, no sólo cercano en Jesús, sino cercano el AMOR TRINITARIO.

-       ¡Esto es creer en Dios!, sin comparaciones, sin confusiones, en UNIDAD de CRISTO con el PADRE POR EL ESPÍRITU SANTO.

“Voy Yo a curarlo”:

-       Es escucharlo tú y yo cada día.

-       Es creer que JESÚS VIVE RESUCITADO, no sólo “custodiado” en los templos, sino llamando a nuestras puertas, acercándose a los enfermos, respondiendo a nuestras demandas, cuando son confiadas.

-       ¡Qué fácil nos lo ha puesto Jesús, y cuántas veces lo complica nuestro ser!

También debemos orar y meditar la frase del centurión:

“Señor, no soy digno de entres bajo mi techo”

-       Unir la confianza con el respeto no es fácil.

“En verdad os digo que en Israel 

no he encontrado en nadie tanta fe”

·       La fe es cuestión espiritual de difícil discernimiento racional.

Para examinarnos de la fe es mejor preguntarnos:

·       ¿Hasta dónde llega mi confianza en Jesús?

·       ¿Hasta qué punto pongo mi seguridad en Él y no en mí?

-       Esta fue la gran media de fe del centurión: su confianza.                    

Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA 

s. Cirilo de Alejandría, 

obispo y doctor de la Iglesia


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