jueves, 4 de junio de 2026

 “UNA MUCHEDUMBRE 

LE ESCUCHABA CON GUSTO”

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Marcos 12,35-37

¿De quién desciende el Mesías?
(Mt 22.41-46; Lc 20.41-44)
35 Jesús estaba enseñando en el templo y preguntó:
–¿Por qué dicen los maestros de la ley que el Mesías desciende de David? 36 David mismo, inspirado por el Espíritu Santo, dijo:
‘El Señor dijo a mi Señor:
Siéntate a mi derecha
hasta que yo ponga a tus enemigos
debajo de tus pies.’
37 Pero, ¿cómo puede el Mesías descender de David, si David mismo le llama Señor?
La gente, que era mucha, escuchaba con gusto a Jesús.

DÍA 5 JUNIO CICLO A

Comentando ayer la palabra de Jesús hice referencia a la Escucha, que “no es fácil saber escuchar”.

De hecho, ¿quién escuchaba a Jesús?

-       Los escribas y fariseos, no. Le escuchaban los pobres.

·       ¿Qué entendemos por pobres como oyentes de su PALABRA?

-       Los que viven necesitados de palabras que lleguen al corazón.

-       Cuando reconocemos que somos pobres buscamos encontrar a quien nos hable desde la verdad y el amor, porque quien así habla es comprendido; sus palabras llenan el vacío de una vida, que no vive satisfecha de lo que tiene, o de lo que no tiene.

-       No es la pobreza material la que tiende a escuchar, sino la pobreza de saber que se necesita algo más de lo que el mundo nos da, o de lo que nos niega el mundo.

·       Jesús hablaba desde la VERDAD, porque lo era Él, y desde el amor, porque era Dios; por esto lo escuchaban los “pobres”.

El texto del Evangelio nos sirve para seguir comentando cómo la sola “razón", aun interpretando la Escritura desde la fe, puede equivocarse.

Jesús, enseñando en el Templo, preguntó:

“¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David?

-       Los escribas no creían que Jesús era el MESÍAS, además confundían que el MESÍAS tenía que ser “hijo de David”.

-       Se afianzaban en “no creer” al no aceptar sus palabras -por no saber escuchar-cuando Jesús les decía, muy claramente, de dónde procedía y QUIÉN lo había enviado.

·       Jesús, conocía las Escrituras, ¡cómo no iba a conocerlas!, y les contestaba desde ellas.

¡El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice:

Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies.

Si el mismo David lo llama Señor, ¿Cómo puede ser hijo suyo?!

-       Estaba profetizado, y prometido a David, que un descendiente suyo reinaría para siempre.

·       Jesús cambia el concepto que tenían referente a “reinar” y, sobre todo, el de SER MESÍAS.

-       Un “reinado perpetúo” no significa un reinado sólo temporal, sino eterno.

·       Jesús no vino a reinar como David, sino a establecer el Reino de Dios en el mundo; un Reino de amor, de paz, de justicia, de verdad

·       Jesús también cambia el sentido de lo eterno.

-       Creer en Jesús y en QUIEN lo ha enviado es poseer la vida eterna; es vivir lo eterno en el tiempo.

¿Cuándo aceptaremos que Jesús, Dios-con-nosotros, lo ha hecho todo nuevo?

Pensar en Dios como “represor” es un razonar de “viejos”.             

 Federico  Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Francisco Caracciolo, 

sacerdote, fundador de los Clérigos 

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