lunes, 29 de junio de 2026

¿QUIÉN ES ESTE? 

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día

Mateo 8,23-27

La tempestad apaciguada
(Mc 4.35-41; Lc 8.22-25)
23 Jesús subió a la barca, y sus discípulos le acompañaron. 24 De pronto se desató sobre el lago una tempestad tan fuerte que las olas cubrían la barca. Pero Jesús se había dormido. 25 Sus discípulos fueron a despertarle, diciendo:
–¡Señor, sálvanos! ¡Nos estamos hundiendo!
26 Él les contestó:
–¿Por qué tanto miedo? ¡Qué poca es vuestra fe!
Dicho esto se levantó, dio una orden al viento y al mar, y todo quedó completamente en calma. 27 Ellos, asombrados, se preguntaban:
–¿Quién es este, que hasta los vientos y el mar le obedecen?

DÍA 30 DE JUNIO CICLO A

Ayer meditamos sobre quién era Jesús y, sobre todo, quién era para los que vivían inquietos deseando hallar el descanso del alma.

-  Vivimos inquietos y preocupados por llenar el vació del alma, buscando la quietud y la paz en las criaturas; dice S. Agustín que nos equivocamos de dirección.

-       Las criaturas, siendo buenas, no calman la inquietud; y si el alma se queda sola con ellas, despiertan cada vez más sed.

-       Otra cosa es “la inquietud que busca el Bien que pacifique el alma”, “el Bien que dé sentido a la vida”; desde esta inquietud es bueno acercarnos a conocer a Jesús aunque sabemos, desde la fe, que es Dios quien pasa por nuestras calles y llama a las puertas de nuestro hogar; Él conoce todas nuestras inquietudes.

-       Nos lo demuestra el hecho de haberse encarnado y, llegado su tiempo, salir de casa para “llamar amigos”.

-       La iniciativa siempre es de Dios, y todo pasa para bien de nuestra vida, aunque no acertemos a entender el porqué de cada acontecimiento en su preciso momento; también le pasaba a María, pero no se inquietaba; guardaba lo que no entendía, para meditarlo en su corazón.

-       No pensemos que, habiendo encontrado a Jesús y viviendo la fe, todo queda en paz.

“Subidos a la barca con Jesús, 

se produjo una tempestad tan fuerte, 

que la barca desaparecía entre las olas.

-       De muchas formas pueden aparecer tempestades en el alma.

-       ¡Si fuéramos capaces de mantener la calma y la paz no haríamos caso de que las olas taparan la luz del alma!. El Papa Francisco nos decía:los discípulos, dejados llevar por el miedo, miraban las olas y no a Jesús”.

“Jesús dormía”

-       No quiere decir que dormía por tener el poder de calmar la tempestad; el significado es que su vida estaba unida y confiada a la Voluntad del PADRE. 

“Los discípulos se acercaron a Jesús 

y lo despertaron gritándole.

-  Es el signo de vivir más pendientes de la tempestad que de la confianza en Jesús.

-    La oración debe ser siempre silenciosa; los gritos no apaciguan nunca la vida de nadie y, “no por mucho gritar se oye mejor”.

·     ¡Dios habla en el silencio, y es también como mejor lo escuchamos!

“Señor, sálvanos que perecemos”

·       ¿Cuándo acudimos a Dios?

-    Tengamos el hábito de acercarnos a Él cuando luce el sol; seamos agradecidos por el aire que respiramos y el agua que bebemos.

-       No esperemos que nos cubran las olas en plena tempestad para rezarle.

-  Cuando perecemos acudimos al DIOS que es VERDAD, como los discípulos.

“¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?”

-       Mientras luce el sol podemos vivir no advirtiendo que Jesús está en la barca.

-       No dejemos que el miedo oculte a Dios, que no duerme y espera ser llamado.

-       Que las lágrimas sean de gratitud, que nunca sean las que eviten ver el Sol.

-  Es más fácil increpar a los vientos que pacificar un alma en tempestad.  

         Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

ss. Protomártires de la Iglesia Romana

NADA TE TURBE




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