¡PADRE NUESTRO…!
Meditación-Oración PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Mateo 6,7-157 “Y al orar no repitas palabras inútilmente, como hacen los paganos, que se imaginan que por su mucha palabrería Dios les hará más caso. 8 No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis aun antes de habérselo pedido. 9 Vosotros debéis orar así: ‘Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. 10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra así como se hace en el cielo. 11 Danos hoy el pan que necesitamos. 12 Perdónanos nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a quienes nos han ofendido. 13 Y no nos expongas a la tentación, sino líbranos del maligno.’ 14 “Porque si vosotros perdonáis a los demás el mal que os hayan hecho, vuestro Padre que está en el cielo os perdonará también a vosotros; 15 pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará el mal que vosotros hacéis. |
DÍA 18 JUNIO CICLO A
Ayer
Jesús nos decía cómo y dónde debe
empezar nuestra oración, desde la fe, que es la que nos conduce al alma, como Presencia del Dios Revelado.
- Cuando hablamos desde la fe lo hacemos de manera objetiva,
en el sentido de vivir referidos a Dios, que se ha acercado y se nos ha dado a
conocer.
· La
palabra “PADRE”, referida a DIOS, nunca nos hubiéramos atrevido a
pronunciarla, porque hacerlo significa creer
en DIOS como PADRE, lo cual ¡es
inimaginable a la razón creer, por sí sola, en Dios, y creerle PADRE!
-
“Cuán
grande es la benignidad del Señor…,
pues ha querido que, cuando nos pongamos
a orar, lo llamemos con el nombre de PADRE y seamos nosotros llamados hijos
de Dios, a imitación de Cristo; ninguno de nosotros se
hubiera atrevido a pronunciar este nombre en la oración, si Él no nos lo
hubiera permitido”. (S. Cipriano. Tratado sobre el Padre nuestro).
No
es extraño ver hoy “subjetivismos
religiosos”, a veces contradictorios, al manifestarse creyentes, decirle
a DIOS “PADRE” y no aceptar a Jesús, que es quien nos lo ha dado a conocer,
y ver tanta indiferencia o negación de Dios; el ser indiferente o
negar a quien no se conoce es contradictorio.
· Jesús hoy nos dice, más
concretamente, cómo debe ser nuestra
oración:
“Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que
se imaginan que por hablar mucho les harán caso”
·
Creer en Dios, el Dios cercano y presente en nuestra alma,
es aceptar que “hemos empezado a ser
espirituales y celestiales”. (S. Cipriano), y que Dios nos conoce porque nos ha creado y
redimido por su Amor gratuito.
“Vuestro Padre sabe lo
que os hace falta antes que se lo pidáis”
- Esta
frase nos resuelve una cuestión que, a veces, puede confundir nuestra
manera de pensar en Dios.
· Dios nos escucha siempre, pero somos nosotros quienes hemos de creer que nos ama como PADRE y nos da lo
que nos conviene; como pasa con nuestros padres naturales, que no nos
dan todo lo que les pedimos, siendo niños, porque saben lo que nos
conviene y lo que nos puede dañar.
- Somos
nosotros quienes, desde la fe, hemos de convencernos de que Dios permite lo mejor para nuestra vida
y nos bendice con el mayor Bien.
Más bien hemos de reconocer que somos
nosotros quienes causamos la “paciencia de Dios,
que es nuestra salvación” (2Ped 3,15).
“Vosotros orad así:
“Padre nuestro…”
- Siempre que comenzamos a orar lo deberíamos hacer rezando el Padre nuestro, recitando y sabiendo lo que decimos en
cada palabra, sobre todo, en las dos primeras: ¡PADRE NUESTRO!
- Posiblemente no tendríamos mucho que añadir,
porque el “Padre Nuestro” lo contiene
todo…, y nos compromete mucho, más que “nuestras oraciones”.
Esto no nos impide orar por quienes nos lo
han pedido y por todas nuestras intenciones; pero que “lo nuestro” no haga que olvidemos de rezar el ¡PADRE NUESTRO!
Federico Allara
SANTORAL DEL DÍA
mártires en la via Salaria antigua
VENGO A ORAR


No hay comentarios:
Publicar un comentario