miércoles, 17 de junio de 2026

 ¡PADRE NUESTRO

Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M 

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Mateo 6,7-15

7 “Y al orar no repitas palabras inútilmente, como hacen los paganos, que se imaginan que por su mucha palabrería Dios les hará más caso. 8 No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis aun antes de habérselo pedido. 9 Vosotros debéis orar así:
‘Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre.
10 Venga tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra
así como se hace en el cielo.
11 Danos hoy el pan que necesitamos.
12 Perdónanos nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos
a quienes nos han ofendido.
13 Y no nos expongas a la tentación,
sino líbranos del maligno.’
14 “Porque si vosotros perdonáis a los demás el mal que os hayan hecho, vuestro Padre que está en el cielo os perdonará también a vosotros; 15 pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará el mal que vosotros hacéis.

DÍA 18 JUNIO CICLO A

Ayer Jesús nos decía cómo y dónde debe empezar nuestra oración, desde la fe, que es la que nos conduce al alma, como Presencia del Dios Revelado.

-  Cuando hablamos desde la fe lo hacemos de manera objetiva, en el sentido de vivir referidos a Dios, que se ha acercado y se nos ha dado a conocer.

·   La palabra “PADRE”, referida a DIOS, nunca nos hubiéramos atrevido a pronunciarla, porque hacerlo significa creer en DIOS como PADRE, lo cual ¡es inimaginable a la razón creer, por sí sola, en Dios, y creerle PADRE!

-        Cuán grande es la benignidad del Señor, pues ha querido que, cuando nos pongamos a orar, lo llamemos con el nombre de PADRE y seamos nosotros llamados hijos de Dios, a imitación de Cristo; ninguno de nosotros se hubiera atrevido a pronunciar este nombre en la oración, si Él no nos lo hubiera permitido”. (S. Cipriano. Tratado sobre el Padre nuestro).

No es extraño ver hoy “subjetivismos religiosos”, a veces contradictorios, al manifestarse creyentes, decirle a DIOSPADRE” y no aceptar a Jesús, que es quien nos lo ha dado a conocer, y ver tanta indiferencia o negación de Dios; el ser indiferente o negar a quien no se conoce es contradictorio.

·  Jesús hoy nos dice, más concretamente, cómo debe ser nuestra oración:

“Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso”

·       Creer en Dios, el Dios cercano y presente en nuestra alma, es aceptar que “hemos empezado a ser espirituales y celestiales”. (S. Cipriano), y que Dios nos conoce porque nos ha creado y redimido por su Amor gratuito.

“Vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis”

-    Esta frase nos resuelve una cuestión que, a veces, puede confundir nuestra manera de pensar en Dios.

·   Dios nos escucha siempre, pero somos nosotros quienes hemos de creer que nos ama como PADRE y nos da lo que nos conviene; como pasa con nuestros padres naturales, que no nos dan todo lo que les pedimos, siendo niños, porque saben lo que nos conviene y lo que nos puede dañar.

-       Somos nosotros quienes, desde la fe, hemos de convencernos de que Dios permite lo mejor para nuestra vida y nos bendice con el mayor Bien.

Más bien hemos de reconocer que somos nosotros quienes causamos la “paciencia de Dios, que es nuestra salvación” (2Ped 3,15).

“Vosotros orad así: “Padre nuestro

-      Siempre que comenzamos a orar lo deberíamos hacer rezando el Padre nuestro, recitando y sabiendo lo que decimos en cada palabra, sobre todo, en las dos primeras: ¡PADRE NUESTRO!

- Posiblemente no tendríamos mucho que añadir, porque el “Padre Nuestro” lo contiene todo, y nos compromete mucho, más que “nuestras oraciones”.

Esto no nos impide orar por quienes nos lo han pedido y por todas nuestras intenciones; pero que “lo nuestro” no haga que olvidemos de rezar el ¡PADRE NUESTRO!

Federico Allara

(Clic aquí o en la imagen)


    El autor, FEDERICO ALLARA nos brinda aquí y ahora, tras la acogida que han tenido los libros anteriores: PADRE NUESTRO, “Abba”, el abismo del amor, un monográfico sobre la oración con la que Jesús se dirige al Padre de todos.

    El Padre Nuestro contiene su sello personal, respira profunda sensibilidad, es altamente comunicativo y nos lleva a la substancia profunda de la transcendencia. Transmite el agradecimiento gozoso por el don de la fe y, mediante citas evangélicas que pone en labios de Jesús, aporta las auténticas claves del vivir desde la verdad revelada y el inagotable amor. Así avanzan la fuerza y la hondura con las que glosa las invocaciones que contiene, hasta culminar en un expansivo Amén. ( Del prólogo del libro)

SANTORAL DEL DÍA

ss. Biagio y Diógenes, 

mártires en la via Salaria antigua


VENGO A ORAR




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