sábado, 25 de abril de 2026

" YO SOY LA PUERTA, EL QUE 

POR MI ENTRA ESTARÁ A SALVO"

  Meditación-Oración PALABRA DE DIOS

Fray Federico O.F.M 

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Juan 10, 1-10

El pastor y sus ovejas
10
Jesús añadió: “Os aseguro que el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que se mete por otro lado, es ladrón y salteador. El que entra por la puerta, ese es el pastor que cuida las ovejas. El guarda le abre la puerta, y el pastor llama a cada oveja por su nombre y las ovejas reconocen su voz. Él las saca del redil, y cuando ya han salido todas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen porque reconocen su voz. En cambio no siguen a un extraño, sino que huyen de él porque no conocen la voz de los extraños.”
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir.
Jesús, el buen pastor
Volvió Jesús a decirles: “Os aseguro que yo soy la puerta por donde entran las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí fueron ladrones y salteadores, pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta: el que por mí entra será salvo; entrará y saldrá, y encontrará pastos.
10 “El ladrón viene solamente para robar, matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.

DÍA 26 ABRIL CICLO A

IV DOMINGO PASCUA 

Hechos 2,14.36-41

·     El Credo de nuestra fe ha de ser la base de toda predicación, de toda educación.

·    El Credo es la vida de un creyente si quiere edificarla como persona humana desde la fe.

-       No educar sobre el Credo es “edificar” seres humanos en la inseguridad, porque la fe ha de estar sobre Roca para que, en tiempos difíciles, pueda resistir las tempestades.

Ø Pedro hablaba muy claro y concreto después de recibir el Espíritu Santo.

“Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías”

-       Pedro afirma “con toda seguridad”.

-   En la fe que Dios nos regala no podemos, ni debemos por nuestro bien, andar con rebajas.

Cuando entramos en meditación, en visión del Crucificado, y creemos que es Dios, entendemos que los que escuchaban a Pedro se les traspasara el corazón y que preguntaran:

“¿Qué tenemos que hacer?”

 Pedro contestó: “Convertíos”

-       La primera condición de la fe es convertirnos.

-       Tomar conciencia de haber crucificado a Dios en su Hijo, porque “no lo crucificaron”, sino que lo hemos crucificado.

Mientras no contemplemos a Cristo, crucificado por cada uno de nosotros, no existe una verdadera conversión de corazón que pregunte: ¿Qué hemos de hacer?

-   Pedro continuó diciendo que se bautizaran para recibir el Espíritu Santo; pero nosotros ya estamos bautizados.

Este es el problema pastoral de la Iglesia y el problema de los padres.

-     Los padres hacen bien de pedir a la Iglesia el bautizo de los hijos, pero se pide el bautismo y se bautiza sin conocer las responsabilidades, aunque se pregunte en la Celebración del Sacramento y respondan que sí se comprometen.

-     No hacen bien los que lo dejan para cuando sean mayores; partimos de una deficiencia de conocimientos del contenido de la fe, que tiene las consecuencias que estamos viviendo dentro de la misma Iglesia.

1 Pedro 2,20-25

    ·       Pedro es el hombre elegido, pecador y convertido, quien habla con una             carta para leerla despacio y asimilarla; saber el porqué se sufre.

“Cristo padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas

-       “No encontraron engaño en su boca.

-       No devolvía el insulto cuando lo insultaban.

-       Sufriendo no profería amenazas.

-       Llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño.

-       Con sus heridas fuimos curados”

Juan 10,1-10

Es un Evangelio que parece fácil de entender hablándonos del Buen Pastor, porque es fácil y cómodo hablar del buen Pastor que es Él.

-    Como toda Palabra de Dios, cuando entramos en su meditación, vemos que no es fácil el texto, como lo demostraron los mismos discípulos, que no entendían por qué les hablaba de esto.

·     Jesús, en diálogo con los Apóstoles, les hablaba de la diferencia entre un pastor y un ladrón; el pastor entra por la puerta del aprisco, y las ovejas lo conocen por su voz y porque las conduce a buenos pastos durante el día.

-    El ladrón no entra por la puerta y lo hace sin que se oiga su voz, porque no llega para cuidar las ovejas, sino para aprovecharse de ellas.

·     Lo apóstoles no entendieron por qué les decía esto y que, “los que habían venido antes que Él, eran ladrones y bandidos”

-  Los que debían conducir al Pueblo, hacia el conocimiento de Dios, echaban cargas sobre sus hombros sin que ellos las llevaran, tratándolos con poder y sin amor.

Fue entonces cuando Jesús viene a decirles que Él lo es todo: la Puerta, el aprisco de las ovejas, el lugar de buenos pastos y el Pastor.

·   Es la Puerta; por Él entramos en el conocimiento de Dios; por Él hemos entrado en Reino de los cielos, en el aquí de la vida, y con el Padre, por su Ascensión.

·     Es el aprisco de las ovejas; Él es el lugar del descanso del cuerpo y del alma, el lugar de la luz cuando oscurece, y lugar de paz en la noche.

·  Es el lugar de encuentro de buenos pastos; lo han entendido los místicos, sabiendo que sus llagas son las puertas de acceso a los buenos pastos para la vida del espíritu.

·   Es el Pastor, que conoce por su nombre a todas las ovejas, va delante para que sigamos sus huellas.

-     Pero llegó un día en que su Pastor les dejó y, ¿cuál fue la voz que dejó para seguirle?

El Espíritu Santo.

·       ¿Dónde hallamos nosotros la Presencia y la voz del Buen Pastor?

- Tenemos el mismo Espíritu que se les dio a los discípulos en Pentecostés, que dio fuerza y sabiduría a Pedro y a los Once para hablar sin temor a todo Israel.

-     Tenemos la Iglesia, que es la que nos ha dado noticia del Evangelio,

a) Desde el testimonio de los Santos Padres, que vivieron los comienzos de la Iglesia apostólica, es decir, la Iglesia con Cristo Resucitado.

b) Desde la Presencia del Espíritu Santo, pero como únicos testigos los Apóstoles, por lo que es la Iglesia “de los Hechos de los Apóstoles”.

· Jesús nos sitúa ante la realidad más próxima hasta hacer comprender, a los buenos creyentes, que la voz y la presencia del buen Pastor es la del prójimo más cercano.

Por esto, cuando bajamos a entender el significado del Buen Pastor, la Palabra nos aclara, pero nos lo pone difícil, porque la obediencia al Pastor está, en último y en primer plano, en obedecer a quien convive con nosotros en familia, en comunidad, en el trabajo. ¡Lo han entendido los Santos!

Practicar esta obediencia, sólo es posible desde la fe; es crear otro mundo.

Federico Allara 

SANTORAL DEL DÍA

s. Cleto, papa y mártir

MI BUEN PASTOR



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