"¿TÚ ERES MAESTRO EN ISRAEL,
Y NO LO ENTIENDES?"
Meditación-Ora PALABRA DE DIOS
PALABRA DE DIOS
5 minutos en nuestro "día a día"
Juan 3,7-157 No te extrañes si te digo: ‘Tenéis que nacer de nuevo.’ 8 El viento sopla donde quiere y, aunque oyes su sonido, no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así son todos los que nacen del Espíritu. 9 Nicodemo volvió a preguntarle: –¿Cómo puede ser eso? 10 Jesús le contestó: –¿Tú, que eres el maestro de Israel, no sabes estas cosas? 11 Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y somos testigos de lo que hemos visto; pero no creéis lo que os decimos. 12 Si no me creéis cuando os hablo de las cosas de este mundo, ¿cómo vais a creerme si os hablo de las cosas del cielo? 13 “Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. 14 Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre ha de ser levantado, 15 para que todo el que cree en él tenga vida eterna. |
El
texto repite, en su comienzo, las palabras de Jesús a Nicodemo, “hay que nacer
de nuevo”; no nacemos de nuevo
en el más allá.
·
La
eternidad,
desde la fe, es una continuidad de la
vida temporal.
-
Llegamos a lo
eterno desde nuestro concepto de tiempo, con la diferencia del “aquí” y “del
más allá”.
- “Tiempo” es una
sucesión de momentos, sin saber a ciencia cierta qué es el tiempo, porque es la
vida la que “se gana o se pierde” en el tiempo.
-
“Y el más allá” es,
desde la fe, un “presente dinámico desde el amor”.
· Jesús se refiere a renacer ahora “en
el tiempo”,
para vivirlo eternamente en presente en
Dios. ¡Esto es “ganar la vida”!
“Así es el que ha nacido del Espíritu”
·
Nicodemo
pregunta: “¿Cómo puede suceder esto?
- No es
fácil, desde la sola razón, “entender tener que renacer”
cuando no creemos lo que realiza el Espíritu Santo, en nosotros, al recibir el
Sacramento del Bautismo.
¡Si pudiéramos ver el alma antes de ser
bautizada y después de recibir las aguas que renacen la vida! Somos bautizados con Agua, Sangre y
Espíritu.
“El viento sopla donde
quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va”
·
Jesús
se refiere al Espíritu como viento y también a sí mismo, ya que todos sabían su origen, pero desconocían su
procedencia.
“¿Tú eres maestro en
Israel, y no lo entiendes?”
Por muy maestros y doctos que seamos, las cosas del Espíritu y la vida de fe no
están al alcance de nuestros razonamientos.
- Primero
hay que aceptar el “contenido de la fe” para poder razonarlo y entenderlo.
-
Si no creemos y aceptamos a Jesús, Dios y
Hombre Verdadero, como enviado del Padre, sabremos del viento, porque lo oímos soplar, pero como “sopla donde quiere”, no sabremos de dónde procede ni adónde va.
Tuvieron delante a Dios con sus palabras y
obras, oyeron soplar el viento, pero aún
diciéndoles de dónde procedía y adónde iban sus dichos y hechos, no
le creyeron; no entendieron, ni entendemos, que vino para hacernos “renacer
a la Verdad”.
·
CRISTO sigue VIVO entre nosotros; ayer con su Humanidad presente, y hoy en la
Iglesia; en la Liturgia y en los Sacramentos…, y en el prójimo.
- También
hoy se oye soplar el viento, pero
¡cuántas veces nos quedamos estáticos, sin
renacer, ante el no-saber y dudar de su procedencia y su destino!
“Si os hablo de las
cosas terrenas y no me creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las cosas
celestiales?”
-
Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el
Hijo del hombre”
“Todo el que cree en
el Hijo del hombre tiene vida eterna”, ¡ha renacido!
Federico Allara

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