sábado, 11 de abril de 2026

"PAZ A VOSOTROS"

Meditación-Ora PALABRA DE DIOS

Fray Federico Allara O.F.M

PALABRA DE DIOS

5 minutos en nuestro "día a día"

Juan 20,19-31

Jesús se aparece a los discípulos
(Mt 28.16-20; Mc 16.14-18; Lc 24.36-49)
19 Al llegar la noche de aquel mismo día, primero de la semana, los discípulos estaban reunidos y tenían las puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús entró y, poniéndose en medio de los discípulos, los saludó diciendo:
–¡Paz a vosotros!
20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y ellos se alegraron de ver al Señor. 21 Luego Jesús dijo de nuevo:
–¡Paz a vosotros! Como el Padre me envió a mí, también yo os envío a vosotros.
22 Dicho esto, sopló sobre ellos y añadió:
–Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedarán perdonados; y a quienes no se los perdonéis, les quedarán sin perdonar.
Las dudas de Tomás
24 Tomás, uno de los doce discípulos, al que llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. 25 Después le dijeron los otros discípulos:
–Hemos visto al Señor.
Tomás les contestó:
–Si no veo en sus manos las heridas de los clavos, y si no meto mi dedo en ellas y mi mano en su costado, no lo creeré.
26 Ocho días después se hallaban los discípulos reunidos de nuevo en una casa, y esta vez también estaba Tomás. Tenían las puertas cerradas, pero Jesús entró, y poniéndose en medio de ellos los saludó diciendo:
–¡Paz a vosotros!
27 Luego dijo a Tomás:
–Mete aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado. ¡No seas incrédulo, sino cree!
28 Tomás exclamó entonces:
–¡Mi Señor y mi Dios!
29 Jesús le dijo:
–¿Crees porque me has visto? ¡Dichosos los que creen sin haber visto!
El porqué de este libro
30 Jesús hizo otras muchas señales milagrosas delante de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. 31 Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en él.

DÍA 12 ABRIL CICLO A

II DOMINGO DE PASCUA   

Hec 2, 42-47

Algunos preguntan ¿por qué hoy no se dan los prodigios del principio del cristianismo?

·  Lucas es quien, después de escribir su Evangelio, como médico y buen recogedor de apuntes verbales de los testigos cristianos conocidos, decide redactar los Hechos de los Apóstoles, la realidad de la Iglesia apostólica, la Iglesia que vive “de los testigos directos de la Vida de Jesús, conducida por el Espíritu Santo”.

El texto de los hechos de los Apóstoles comienza con cuatro afirmaciones que dan respuesta a la primera pregunta:

-       Los hermanos perseveraban en la enseñanza de los apóstoles.

-       En la comunión

-       En la fracción del pan y en las oraciones

Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común.

-   Hoy el cristianismo está formado por millones de bautizados y no todos formamos la Iglesia plural de Cristo, sino que muchos no saben la trascendencia de lo que significa vivir como bautizados y otros, involuntariamente, viven sin los conocimientos esenciales del Credo de la fe.

A pesar de todo, donde hay singularidades y comunidades, que viven las cuatro condiciones dichas, y perseveran en la escucha del Espíritu Santo, los prodigios son los mismos; y no me refiero sólo a los Santos de cada tiempo, sino que, también hoy, bautizados de toda raza, edad y condición, y dentro de cada opción de vida religiosa, sacerdotal, matrimonial y laical son testigos de Cristo en medio de la realidad del mundo, autores y actores” de prodigios. Nos preguntamos:

·  ¿Quién conoce y quién desea conocer la vida de la Iglesia en su verdad?

·       ¿Quién entiende la fraternidad cristiana entre los bautizados?

·       ¿De quién somos hermanos?

·     ¿Quién trabaja por el bien y la unidad de la Iglesia una y universal?; ello es trabajar por el bien de la Humanidad.

Jn 20,19-31

En el Cenáculo, la casa que pidió Jesús a sus discípulos que preparan la Cena pascual, fue la “Cena de despedida de Jesús y la celebración adelantada de su propia Pascua”.

“Estaban los discípulos con las puertas cerradas por miedo a los judíos”

·       Jesús se puso en medio y les dijo: “Paz a vosotros”

·       Jesús vino a establecer la PAZ; sí, en mayúscula.

-   PAZ que convive con guerras, violencias e injusticias; situaciones  que causan miedo.

-       PAZ para ser vivida en medio del mundo.

-   PAZ que vence el temor y hace crecer en amor y en defensa de la Verdad.

Cuando se unen las dos cosas, Amor y Verdad, desaparecen los absolutismos, porque es la humildad la que llega, sin poder, a los que la buscan y desean.

Diciendo esto les enseñó las manos y el costado.

“Como el Padre me ha enviado, así también os envió Yo”

·   Jesús cumple la Promesa de enviar al Defensor que guía y conduce a la Comunidad Eclesial, que formamos todos los bautizados, sin que nadie sea su propietario ni su exclusivo defensor y autor, sino la Comunidad que se preocupa en servir y vivir a Cristo.

“Recibid el Espíritu Santo”

-       Toda la Iglesia recibió el Espíritu para que Él sea quien nos confirme a todos en la Verdad de Cristo, en su Vida y enseñanzas y en la trascendencia de su Muerte y Resurrección, instituida como Sacramento-Memorial hasta que vuelva.

“A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados”

-       Toda la Iglesia es la que perdona, porque el Cuerpo visible es el que recibe el daño cuando confundimos todos, de alguna manera, el amor en egoísmo; nadie puede quitar de sí mismo “la culpa”, ni tiene poder ningún bautizado, por sí mismo, de perdonar los pecados ajenos.

Cuando reconocemos el pecado, no nos quita “la culpa” el propio remordimiento ni la comunicación de este a un prójimo de confianza, ni tampoco quedamos en paz con dirigirnos a Dios, porque Dios está presente en la Iglesia.

-   (El tema es de amplia catequesis desde la oración al Espíritu, porque sentirnos realmente perdonados, cuando nos reconocemos deudores, ante Dios y el prójimo, es un hecho íntimo, que no lo resuelve nadie, y menos uno mismo; la paz del espíritu sólo la da Dios)

-     Así debemos entender lo que sigue cuando Jesús habla de que la culpa será retenida”.

Teniendo presente y aceptando, que es por mediación de la Iglesia por la que recibimos todos los sacramentos, es un hecho real que el sentimiento de una verdadera culpa, la retenemos nosotros cuando disponemos de los bienes de la Iglesia a nuestro antojo.

-    La justificación propia del mal es la causa de no entender la Paz que Cristo nos da.   

·       Tomás no estaba cuando se apareció Jesús en medio de todos.

-    Tal vez sea un signo de “no estar” cuando interpretamos los hechos desde nuestra subjetividad sin atender lo que dice la Iglesia y, determinar sobre Ella, sin Ella hay que estar muy seguro de tener el Espíritu; con la posible contradicción de “hacerle causa” de no ser defensor y guía de la Verdad, cuando la nuestra la sustituye.

-      Aceptando la enseñanza que recibimos de la actuación de Tomás, que nos representa a muchos, sin embargo, no lo veo tan incrédulo.

-     Él no estaba y los otros Once le dicen, sin más. “Hemos visto al Señor”; después de decirles que les daba la Paz les mostró las manos y el costado, que pudieron ver y tocar.

Cuando Tomás dice Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo” Tomás pide lo que los demás han recibido gratuitamente, siendo la prueba de su fe.

·       A Tomás se le concedió poner las manos en las llagas de los clavos y en el costado de Cristo, y con dos palabras expresar el grado máximo de fe: “¡Señor mío y Dios mío!”

·  La Humanidad de Jesús fue el medio visible “de estar Dios con nosotros” con sus dichos y obras; desde esta Humanidad, ayer Tomás pudo decir que creía en Dios, sin ver a Dios, porque desde la fe “Dios se identifica en la Humanidad de Jesús”.

También nosotros creemos en la Humanidad de Jesús, realmente presente en la Eucaristía.

-   Como dice el himno de Tomás de Aquino, Adoro Te devote, que nos recuerda el Papa Francisco: “Al juzgar de Ti, se equivocaron la vista, el tacto y el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza”.

Todos hemos sido excluidos de poder “ver”, pero nadie queda excluido de poder comprender lo que escuchamos de la Iglesia, y de dar gracias por creer a semejanza de la evidencia de los Santos y de los Mártires, testigos de amar a Dios y al prójimo, desde su fe en el Amor y el Perdón conocidos en la Humanidad de Jesús.

   Federico Allara

SANTORAL DEL DÍA

s. Julio I, papa


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